29 abril 2009

Seguridad

Me gustaría poder ser tan seguro para algunas cosas como lo soy para otras. Me refiero especialmente a sensaciones que percibo en determinados momentos. Siempre que no sean sensaciones en "mi interior" sino en "algo externo" o "de algo" tengo una certeza casi siempre correcta.

Llevo mucho tiempo viviendo conmigo mismo y he aprendido a reconocer indicios de mis intuiciones, de mis sensaciones sobre muchas cosas y, normalmente nunca me equivoco; pero como ya os decía, siempre y cuando no sean cosas que se me apliquen. Lo cual es "una mierda".

Un caso, por ejemplo, fue hablando el otro día con un amigo. Nuestra conversación iba sobre terceros, y al decir terceros me refiero a gente conocida por ambos. La cuestión es que él dijo una cosa y yo la afirmé pero realmente en mi foro interno me dije: "pero en realidad pienso todo lo contrario". Y lo curioso del asunto es que al día siguiente mi pensamiento verdadero se confirmó certeramente. Mi sensación de verdad era cierta, ante lo que me dije simplemente: "Ni más ni menos como siempre".

14 abril 2009

... Decisión...

- ¿Estás seguro?

Aquellas fueron las palabras del pequeño diablo de formas sinuosas.

- ¡Sí!

Respondió con toda la fuerza que pudo reunir intentando parecer mucho más seguro de lo que en realidad estaba. La verdad era que no estaba en absoluto de aquello. Y no por el pago que habría de hacerle a aquella criatura, sino por el resultado de lo que le sería concecido. Pero daba igual, la mano del ser se posó suavemente sobre su frente y un torrente de imágenes comenzaron a derramarse en el interior de su cabeza.

Todo el cráneo comenzó a dolerle, aunque realmente no podía asegurar que fuera el hueso o el propio cerebro a punto de estallarle. Los ojos también estaban intentando dejar sus órbitas y comenzaba a notarse sofocado. Le faltaba el aire. Todo se puso borroso para posteriormente adquirir una nitidez sin igual.

Ahora podía verlo. ¡Todo! ¡Todas las posibilidades! Pasadas, presentes y futuras. Y lo que era más importante y más terrible: La verdad de todos los actos que había cometido hasta el momento.

Apenas un segundo de revelación y el diablillo llevaba tras de sí una nueva alma para atormentar por toda la eternidad, aunque era cierto que no podría infligerle ningún tormento mayor que el que él mismo había pedido; y aquello le quitaba toda la gracia de hacer un pacto de esas características.

Día de Espadas...

Effel Le'bay se enfrentaría aquel anochecer a su mayor reto hasta el momento...

Con una precisión extraordinaria, midiendo cada movimiento al milímetro, sacó de un cajón, del mueble frente a él, una larga espada en una funda de madera. Situó el arma frente a él a la altura de sus ojos con los brazos completamente extendidos. La espada reposaba sobre sus palmas abiertas y hacia arriba. Lentamente comenzó a flexionar las piernas hasta que estuvo sentdado en el suelo con ellas cruzadas. En todo momento la respiración era acompasada y suave, a la vez que profunda. Era fácil escuchar cada inspiración y espiración. Una vez se hubo sentado cerró los ojos y permaneció en aquella postura durante una hora completa. Necesitaba liberar su mente de cualquier idea, de cualquier pensamiento. Eran las 20:00 horas de una tarde lluviosa de marzo ¿Y el año? Uno cercano al paso nuevo de milenio.

La aguja larga del reloj de estructura metalizada alcanzó el número 12 mientras que la corta llegaba al 9. Effel abrió los ojos como si hubiera sido un juguete al que acaban de darle al interruptor para que enciendiera las luces y comenzara a moverse. Lentamente, tal vez flotando, se levantó y llevó la espada a uno de sus costados. Con una mano sostenía la funda mientras que con la otra aferraba la empuñadura.

[... Continuará...]

13 abril 2009

¡Atracón!

Fin de Semana de Series...

Lo cierto es que, entre muchas de las cosas que he estado haciendo este fin de semana he de destacar la del visionado de Series (entre rato y rato de poner en orden mi habitación que es "la leonera mayor") ¿Y qué series he estado viendo? "Doll House" y "¡Cómo conocí a vuestra madre!"

Y he de decir que ambas me han gustado bastante. La primera es una amalgama de clichés "clásicos" en las series de "intriga-conspiraciones", pero aún así por ahora mantiene el interés. Recuerda mucho a Nikita (serie de los 90 que muchos recordarán) Tanto por la concepción en general como por los propios personajes que se nos presentan.

La otra, como viene siendo común en algunas series, presenta a unos personajes un tanto extremistas en su comportamiento pero que muestran comportamientos y conductas de una determinada franja horaria. Cuentan una historia de humor mediante situaciones cotidianas. Además tiran, creo, de la identificación que personas de cierta edad pueden encontrar con los propios personajes.

"Doll House" va por la primera temporada, creo que lleva únicamente 9 capítulos, mientras que "¡Cómo conocí a vuestra madre!" tiene 4 temporadas a sus espaldas y no sé si existe una 5ª o ya está terminada.

Ambas series por lo que he visto hasta ahora son recomendables para un buen rato de entretenimiento.

Un saludo.

07 abril 2009

Bestias entre las Sombras

Al fin había conseguido el ánimo suficiente para enfrentarse a la Bestia que desde hacía años le aguardaba tras aquella puerta. No había sido sin lugar a dudas un camino fácil de recorrer y, desde luego, no llegaba a quel tenebroso umbral tan poderoso como se creía; pero de eso se daría cuenta mucho más tarde.

Los goznes llenos de óxido rechinaron mientras la doble hoja que conformaba la puerta se abría un poco. En cuanto una pequeña rendija se abrió un olor intenso a podedumbre surgió del interior. Apenas tuvo tiempo de lanzarse al suelo y evitar los gases tóxicos entre los que vivía envuelta la mítica y terrible criatura.

La puerta terminó de ser abierta y, antes de adentrarse en la oscuridad no pudo reprimir una mirada hacia arriba, verificando la altura del hueco por el que una vez hubo de entrar la bestia: 7 veces un hombre normal. Después se permitió un último vistazo a las praderas que quedaban a lo lejos ya que podría no volver a verlas y se adentró en las tinieblas.

Sus ojos tardaron unos segundos en adaptarse a la oscuridad, pero poco a poco las sombras fueron diferenciándose y todo se volvió un poco más nítido, definido únicamente con grises oscuros.

La criatura estaba allí, podía oírla o sentirla aun cuando todavía no era capaz de verla. Cauteloso, moviéndose en silencio, o al menos intentándolo, se adentraba cada vez más.

En algún punto de la galería en tinieblas pisó algo que crujió con un chasquido que recorrió varias veces todo el espacio viajando en manos del eco. La adrenalina golpeó fuerte en sus sienes y se quedó inmóvil esperando sentir el aliento fétido y una dentellada del ser al que debía enfrentarse. Pero tras unos segundos de espera nada ocurrió aparte de que el sonido se desvaneció poco a poco.

Seguro que la bestia está escondida entre las sombras, riéndose de mi, y esperando la ocasión de devorarme... Pero no le daré la satisfacción de caer en su trampa.

¡Algo!, algo había tocado su tobillo embutido en acero. A pesar del metal que le protegía notó como una especie de brazo, de tentáculo pasó rozándole por encima del pie. Sin pensarlo lanzó una estocada hacia abajo en un intento ciego de golpear a la criatura, pero arma no dió en ninguna parte. El sonido del metal al golpear con la roca indicó el comienzo de la lucha.

Una sombra aún más oscura que la propia oscuridad que le rodeaba se desplazó a su izquierda. Notó el aire que desplazaba la criatura. Debía ser una mole inmensa por lo que era sorprendente que no hiciera ningún tipo de ruido. Un par de líneas de luz verdosa se vislumbraban un poco más adentro. ¡Allí estaban los ojos de la bestia! De un salto se abalanzó contra la "sombra más oscura" intentando clavar su espada de acero en el centro de los ojos.

Un destello de garras contra metal, un chasquido, una chispa y la lucha había comenzado. Dos, tres golpes, bloqueo, bloqueo, salto atrás, agacharse, rodar, girar, fintar, esquivar, una nueva estocada y todo había terminado. ¡Todo!

Lo entendía ahora, demasiado tarde ya para detenerlo. La sangre corría por su pecho tibia y lentamente. Cada vez respirar era un esfuerzo mayor. Lo único que veía era los dos ojos de fulgor verdoso cada vez menos brillantes. Como si fueran unas antorchas que se consumen o unas brasas alejadas del fuego principal que se apagan. Estaba seguro de que el acero había atravesado la cabeza de la bestia. Entre los ojos, como había pretendido en su primer golpe. Aunque ahora todo eso carecía de importancia. Ahora entendía. Mientras sus brazos cayeron flácidos sin fuerzas y las piernas comenzaban a mostrarse temblorosas. Había pospuesto aquella lucha demasiado tiempo, dejando tantas cosas atrás que aún cuando pensaba que ahora era más fuerte, en verdad no podía ser más débil. Las piernas cedieron por fin y su cuerpo se precipitó contra el suelo. El golpe fue sordo pero "nadie lo escuchó", ni siquiera el mismo.

Ya no respiraba y las sombras eran tan intensas que nada se podía distinguir ya. Tal vez tenía los ojos cerrados y no lo sabía. Algo inmenso se desplomó justo a su lado. La bestia sucumbió o, tal vez, estaba simplemente agonizante como él. La comprensión le alcanzó demasiado tarde. Nunca había existido criatura alguna a la que enfrentarse más allá de él mismo, por lo que tan sólo se había matado a si mismo sin darse cuenta. Aquella idea final era lo que más le aterraba no ya el hecho de estar muriendo, de morir, sino de comprender por fin que hacía demasiado tiempo que ya lo había hecho...

El día de las Medias Manzanas. ¿O tal vez eran Naranjas?

Siempre pasaba lo mismo, llegaba a casa y le apetecía comer algo de fruta, aunque nunca una pieza entera por lo que la cortaba por la mitad, una de ellas iba al frigorífico y la otra se la comía. Pero la que no era consumida en el acto terminaba, si excepción, en el mismo sitio: "El cubo de la basura".

Unas veces era por desgana, otras porque no le daba tiempo a comérsela y se ponía fea... En verdad que el motivo daba igual, la cuestión era que siempre "se quedaba a medias" por más que fuera consciente de que le pasaba aquello y que intentara evitarlo. Las circunstancias eran "más fuertes".

Discurriendo terminó encontrando lo que parecía una solución y fue dejar de comer fruta, si iba a dejar aquella tarea a medias siempre la verdad es que no merecía la pena que continuara realizándola.

Una historia, tal vez no de medias manzanas

Información al Navegante:

Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!

Geo-Mapa...

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