30 septiembre 2009
Tormenta
El era, y siempre lo sería, su favorito. Septiembre se despidió con una poderosa tormenta...
Imagenes y Verdades
Yo sé, lo que sólo yo sé. Es que este nuevo pensamiento es tan solo uno distorsionado que se convierte, según las circunstancias en una idea u otra, todo dependiendo de como gire la luz alrededor del cristal.
Y es que hoy me he dado cuenta de que lo que quiero de la vida son eso, al menos cien vidas y, consumido por ese pensamiento, no soy capaz de avanzar y tan sólo me deslizo a la deriva. He dicho tantas veces que ya no más, que si volviera a decirlo no me lo creería. Sólo espero, en algún momento, hallarme o llegar a algun lugar en el que sienta que he arrivado a puerto o, en el que al menos, note que las hélices de mi embarcación funcionan o que las velas al fin soplan llenas por el viento hacia algún lugar, algún destino.
Y en un día de revelaciones he adquirido consciencia de los cambios que se han producido en mi persona. No soy el mismo que era hace unos años y no seré lo mismo que en un futuro. Hoy me di cuenta de que hay cosas que perdieron por completo el significado para mi y, me hacen preguntarme si alguna vez lo tuvieron más allá de un ideal infantil. Y, lo mejor y lo peor, es que no sé si alegrarme o entristecerme.
También me he dado cuenta de que hay románticos para los que no se hizo el romance, cuando esto pueda parecer una contradicción de magnitudes cósmicas.
Y es que hoy me he dado cuenta de que lo que quiero de la vida son eso, al menos cien vidas y, consumido por ese pensamiento, no soy capaz de avanzar y tan sólo me deslizo a la deriva. He dicho tantas veces que ya no más, que si volviera a decirlo no me lo creería. Sólo espero, en algún momento, hallarme o llegar a algun lugar en el que sienta que he arrivado a puerto o, en el que al menos, note que las hélices de mi embarcación funcionan o que las velas al fin soplan llenas por el viento hacia algún lugar, algún destino.
Y en un día de revelaciones he adquirido consciencia de los cambios que se han producido en mi persona. No soy el mismo que era hace unos años y no seré lo mismo que en un futuro. Hoy me di cuenta de que hay cosas que perdieron por completo el significado para mi y, me hacen preguntarme si alguna vez lo tuvieron más allá de un ideal infantil. Y, lo mejor y lo peor, es que no sé si alegrarme o entristecerme.
También me he dado cuenta de que hay románticos para los que no se hizo el romance, cuando esto pueda parecer una contradicción de magnitudes cósmicas.
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23 septiembre 2009
Trasfondo II
- ¿Qué podría decir de mi señora Solange? ¿Qué palabras se le acercan más? ¿Cuál es su mejor descripción? Sin lugar a dudas es una luz en este mundo de tinieblas en el que vivo.
Aquellos por los que aún se mueve el aire en sus pulmones y sienten el calor tibio de la sangre correr por sus venas nos llaman monstruos, criaturas de la noche... Nos temen y, tal vez tenga que ser así, pero no todos somos esos seres viles y abyectos que presuponen. Somos tantos los que vivimos atormentados, los que somos dignos de la compasión... Pero en verdad hablo sólamente de recuerdos, lo cierto es que no somos capaces de "sentir", no al menos como era antes.
--El aire frío entra por la ventana, pero soy incapaz de sentirlo. Antes el agua y la nieve que azotan las tierras tras los derruidos muros de esta torre me habrían helado. Habrían destruido mi cuerpo, mi vida... pero ahora simplemente son: Nada.--
¡Oh! ¿Qué os contaba? Sí, sobre la luz, sobre mi señora, Solange. Ella, que en su sed de venganza aún recuerda lo que fue, lo que era, con tal intensidad que casi se puede ver alguna vez el sonrojo en sus mejillas o, al menos así lo parece. Ella que aún sabe lo que es la piedad y la clemencia.
--¿Qué clase de existencia nos depara el futuro completamente ausente del calor de la vida? ¿Esto es la vida eterna? ¿Podríamos decir vida? ¿O es cierto como llaman los mortales nuestro "vivir", la no vida?--
No podré olvidar, hace tanto tiempo ya si hablamos en los términos de los humanos, porque en los nuestros o en los de elfos no deja de ser mas que eso, tiempo, cuando Otto Wagner me envió a destruir a su creación. Su creación, así llamaba a todas las doncellas que había condenado a esto, pero esa vez se refería a mi señora Solange. Ella que se reveló, que juró matarlo... Al principio mi señor lo tomó como algo sin importancia. Mi señora no era más que un juguete, una nadería. Incluso cuando su poder creció y se enfrentaron por vez primera seguía siendo algo nimio... Hasta que ella clavó su espada casi en el corazón de mi antiguo señor. Sólo la fortuna permitió que sobreviviese.
--Tal vez se la venganza el sentimiento que más recordamos nosotros... ¿Será porque es cierto que es la más fuerte de las emociones? ¿El odio? ¿El rencor?--
Después de ese incidente mi señor tardó largo tiempo en recuperarse, pero su poder es grande. "Suerte" Decía que había sido la causa de que mi señora casi eliminara su existencia, pero algo similar al miedo o, al menos como lo recuerdo de mi anterior vida. En verdad comenzó a considerar que la proclama de destruirlo, de tomar venganza por la maldición que había arrojado sobre mi señora Solange, porque usó toda clase de recursos para intentar ponerle fin a su ¿vida?
--Siempre me asalta la duda de cómo llamar a esto... Siempre. Es recurrente. ¿Todos los que son como yo se la harán? ¿Llegará un momento en el cual no nos lo planteemos más? Y en ese caso, ¿será entonces cuando estemos muertos realmente?--
Así fue como mi señor me envió a mi a destruir a la ahora su enemiga Solange, mi señora y así resultó que la conocí. Era una noche de invierno, cruda, dura, de fuertes heladas cuando fui reclamado al salón de un antiguo palacio olvidado; residencia de mi señor Otto Wagner. Allí se me ofreció un sustancioso pago, no oro, ni joyas, que si bien siguen siendo apreciadas por los de mi condición, tal vez más incluso que antes, sino alimento en una época de escasez. Sin dudarlo acepté, por el pago y por la caza. La caza, la sensación que me produce... Nada puede igualarla. Posiblemente sea el mayor eco de mi antigua vida...
--Cazar, no existe nada que arroje más placer a esta "vida" de hastío y decadencia... A excepción de la luz en las tinieblas...--
Mi señora Solange no era especialmente dificil de hallar, en su camino por la venganza no se preocupaba de ocultar su rastro, ni aún a pesar de todos los intentos aneriores por parte de mi antiguo señor, Otto Wagner. La venganza era más fuerte que cualquier cosa, ya fuera miedo o prudencia.
Cuando me abalancé sobre ella, oculto desde las sombras, estaba seguro de no fallar el golpe de mi espada y separar su cabeza de su cuerpo, pero inesperádamente ella desplazó su cuerpo lo justo para que solo lograra cortar algunos mechones de cabello. Rápidamente puso alguna distancia de por medio y se dispuso a encararme. Algo surgió de entre sus manos, un rayo de color negruzco, pero me fue posible esquivarlo y me permitió acercarme a ella. Lancé una nueva estocada y esta vez el filo de mi arma probó la carne. El recuerdo de que debería doler produjo algo en su mente porque un gesto apareció en su cara.
Casi me cuesta saber como se movió tan rápido pero de un salto se distanció más aún, esta vez contó con más de un mero instante para conjurar algo contra mi, siendome imposible en esta ocasión esquivarlo. Un fuego negro comenzó a arder por todo mi cuerpo cuando la esfera negra me dio de lleno. Tuve que recurrir a mi poder para apagarlas. En ese momento noté la fuerza de mi señora. Sin duda mi señor la había escogido por su capacidad, por sus dotes innatas.
De un salto volví a acercarme a ella y de nuevo intenté que mi arma llegara a la carne, pero esta vez fallé. Un halo helado surgió del suelo, del lugar que un segundo antes había ocupado ella y me impactó de lleno. No debería haber sentido frío alguno, pero lo notaba. Era mi esencia siendo arrancada. Mis brazos perdieron fuerza y mi arma cayó al suelo, luego el peso de mi armdura me hizo caer al suelo. La fuerza en mis músculos se desvanecía por momentos. Me encontraba a su merced, impotente, entonces me miró con cara triste, me dio la espalda y despareció.
Me recuperé en unas horas, con lo que habría sido el orgullo herido. En mi mente solo había una pregunta... ¿Por qué no me había matado? ¿Por qué aquella cara similar a la pena? Otro no habría dudado en terminar con mi existencia... No pude menos que volver en su busca. En aquella ocasión me costó más, no hallarla pero sí alcanzarla.
Al fin, diez meses después me reencontré con mi señora Solange, en sus ojos vi reflejado el porqué nada más cruzar las miradas. En su mente, puede incluso que en su corazón aún existía algo parecido a la clemencia. En ese momento le juré lealtad y desde entonces me he sumado en su búsqueda de venganza contra mi antiguo señor Otto Wagner.
Ha pasado el tiempo, más de diez lustros, desde entonces. Hoy, otro día de invierno crudo, como aquel en el que me fue encomendado un asesinato, me dispongo junto con mi señora Solange, luz en las tinieblas, a enfrentarnos a quien fuese mi señor... Otto Wagner. Antes del alba su cabeza estará separada de sus hombros y ella habrá consumado su venganza... Más allá de esto no puedo saber qué sucederá.
Mi nombre es Ledig Räuber...Y ahora, mortal, tras conocer mi historia, necesito tu fuerza vital... ¡Arrrgh!
Aquellos por los que aún se mueve el aire en sus pulmones y sienten el calor tibio de la sangre correr por sus venas nos llaman monstruos, criaturas de la noche... Nos temen y, tal vez tenga que ser así, pero no todos somos esos seres viles y abyectos que presuponen. Somos tantos los que vivimos atormentados, los que somos dignos de la compasión... Pero en verdad hablo sólamente de recuerdos, lo cierto es que no somos capaces de "sentir", no al menos como era antes.
--El aire frío entra por la ventana, pero soy incapaz de sentirlo. Antes el agua y la nieve que azotan las tierras tras los derruidos muros de esta torre me habrían helado. Habrían destruido mi cuerpo, mi vida... pero ahora simplemente son: Nada.--
¡Oh! ¿Qué os contaba? Sí, sobre la luz, sobre mi señora, Solange. Ella, que en su sed de venganza aún recuerda lo que fue, lo que era, con tal intensidad que casi se puede ver alguna vez el sonrojo en sus mejillas o, al menos así lo parece. Ella que aún sabe lo que es la piedad y la clemencia.
--¿Qué clase de existencia nos depara el futuro completamente ausente del calor de la vida? ¿Esto es la vida eterna? ¿Podríamos decir vida? ¿O es cierto como llaman los mortales nuestro "vivir", la no vida?--
No podré olvidar, hace tanto tiempo ya si hablamos en los términos de los humanos, porque en los nuestros o en los de elfos no deja de ser mas que eso, tiempo, cuando Otto Wagner me envió a destruir a su creación. Su creación, así llamaba a todas las doncellas que había condenado a esto, pero esa vez se refería a mi señora Solange. Ella que se reveló, que juró matarlo... Al principio mi señor lo tomó como algo sin importancia. Mi señora no era más que un juguete, una nadería. Incluso cuando su poder creció y se enfrentaron por vez primera seguía siendo algo nimio... Hasta que ella clavó su espada casi en el corazón de mi antiguo señor. Sólo la fortuna permitió que sobreviviese.
--Tal vez se la venganza el sentimiento que más recordamos nosotros... ¿Será porque es cierto que es la más fuerte de las emociones? ¿El odio? ¿El rencor?--
Después de ese incidente mi señor tardó largo tiempo en recuperarse, pero su poder es grande. "Suerte" Decía que había sido la causa de que mi señora casi eliminara su existencia, pero algo similar al miedo o, al menos como lo recuerdo de mi anterior vida. En verdad comenzó a considerar que la proclama de destruirlo, de tomar venganza por la maldición que había arrojado sobre mi señora Solange, porque usó toda clase de recursos para intentar ponerle fin a su ¿vida?
--Siempre me asalta la duda de cómo llamar a esto... Siempre. Es recurrente. ¿Todos los que son como yo se la harán? ¿Llegará un momento en el cual no nos lo planteemos más? Y en ese caso, ¿será entonces cuando estemos muertos realmente?--
Así fue como mi señor me envió a mi a destruir a la ahora su enemiga Solange, mi señora y así resultó que la conocí. Era una noche de invierno, cruda, dura, de fuertes heladas cuando fui reclamado al salón de un antiguo palacio olvidado; residencia de mi señor Otto Wagner. Allí se me ofreció un sustancioso pago, no oro, ni joyas, que si bien siguen siendo apreciadas por los de mi condición, tal vez más incluso que antes, sino alimento en una época de escasez. Sin dudarlo acepté, por el pago y por la caza. La caza, la sensación que me produce... Nada puede igualarla. Posiblemente sea el mayor eco de mi antigua vida...
--Cazar, no existe nada que arroje más placer a esta "vida" de hastío y decadencia... A excepción de la luz en las tinieblas...--
Mi señora Solange no era especialmente dificil de hallar, en su camino por la venganza no se preocupaba de ocultar su rastro, ni aún a pesar de todos los intentos aneriores por parte de mi antiguo señor, Otto Wagner. La venganza era más fuerte que cualquier cosa, ya fuera miedo o prudencia.
Cuando me abalancé sobre ella, oculto desde las sombras, estaba seguro de no fallar el golpe de mi espada y separar su cabeza de su cuerpo, pero inesperádamente ella desplazó su cuerpo lo justo para que solo lograra cortar algunos mechones de cabello. Rápidamente puso alguna distancia de por medio y se dispuso a encararme. Algo surgió de entre sus manos, un rayo de color negruzco, pero me fue posible esquivarlo y me permitió acercarme a ella. Lancé una nueva estocada y esta vez el filo de mi arma probó la carne. El recuerdo de que debería doler produjo algo en su mente porque un gesto apareció en su cara.
Casi me cuesta saber como se movió tan rápido pero de un salto se distanció más aún, esta vez contó con más de un mero instante para conjurar algo contra mi, siendome imposible en esta ocasión esquivarlo. Un fuego negro comenzó a arder por todo mi cuerpo cuando la esfera negra me dio de lleno. Tuve que recurrir a mi poder para apagarlas. En ese momento noté la fuerza de mi señora. Sin duda mi señor la había escogido por su capacidad, por sus dotes innatas.
De un salto volví a acercarme a ella y de nuevo intenté que mi arma llegara a la carne, pero esta vez fallé. Un halo helado surgió del suelo, del lugar que un segundo antes había ocupado ella y me impactó de lleno. No debería haber sentido frío alguno, pero lo notaba. Era mi esencia siendo arrancada. Mis brazos perdieron fuerza y mi arma cayó al suelo, luego el peso de mi armdura me hizo caer al suelo. La fuerza en mis músculos se desvanecía por momentos. Me encontraba a su merced, impotente, entonces me miró con cara triste, me dio la espalda y despareció.
Me recuperé en unas horas, con lo que habría sido el orgullo herido. En mi mente solo había una pregunta... ¿Por qué no me había matado? ¿Por qué aquella cara similar a la pena? Otro no habría dudado en terminar con mi existencia... No pude menos que volver en su busca. En aquella ocasión me costó más, no hallarla pero sí alcanzarla.
Al fin, diez meses después me reencontré con mi señora Solange, en sus ojos vi reflejado el porqué nada más cruzar las miradas. En su mente, puede incluso que en su corazón aún existía algo parecido a la clemencia. En ese momento le juré lealtad y desde entonces me he sumado en su búsqueda de venganza contra mi antiguo señor Otto Wagner.
Ha pasado el tiempo, más de diez lustros, desde entonces. Hoy, otro día de invierno crudo, como aquel en el que me fue encomendado un asesinato, me dispongo junto con mi señora Solange, luz en las tinieblas, a enfrentarnos a quien fuese mi señor... Otto Wagner. Antes del alba su cabeza estará separada de sus hombros y ella habrá consumado su venganza... Más allá de esto no puedo saber qué sucederá.
Mi nombre es Ledig Räuber...Y ahora, mortal, tras conocer mi historia, necesito tu fuerza vital... ¡Arrrgh!
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22 septiembre 2009
Es...
una tontería pero se siente cierta clase de euforia...
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21 septiembre 2009
De Vuelta al Tajo...
Hoy me he levantado con un: "Mamá, hoy no quiero ir al cole" Y ojo, que yo esta frase nunca la empleé en mis años mozos. Lo cierto es que me gustaba ir al cole más que nada, pero eso era antes, ahora... Ahora sí que haría "rabona" o "novillos". En fin, que ya estoy de vuelta en el trabajo y empieza fuerte la cosa.
20 septiembre 2009
Ecos, Intereses, desintereses, circunstancias, hechos... Y 100 cosas más...

Ante algunas situaciones de mi vida, relacionadas con algunas cosas muy concretas. Yc osas es una variable X que se ha de sustituir por un valor concreto, siempre me acuerdo de la frase del caballero de Indiana Jones y la ultima cruzada, el pequeño de los tres hermanos que custodian el Santo Grial. La frase pertenece al fragmento que va desde que se encuentran "el malo", Elsa, el propio Indy y el caballero en la sala repleta de copas y entonces Elsa escoge uno de ellos para el malo que bebe, ebrio de "vida eterna" y se convierte en un saco de huesos... Momento tras el cual el caballero, impasible dice:
- "¡Eligió... Mal!"
Pues eso, que en determinadas cuestiones de mi vida siempre está ahí... O tal vez es que en vez de escoger "mal" en verdad lo que hago es escoger "muy bien". Argh! Tendré que decir una vez más: "No están maduras"
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Viaje
Hola a todos,
ya estoy de vuelta y, a la espera de que escriba una entrada en condiciones, estoy en ello pero el tiempo no me lo permite; os dejo con un par de enlaces donde podréis disfrutar de algunas fotos.
http://picasaweb.google.es/ciclosyespirales/Viaje2009#
http://picasaweb.google.es/ciclosyespirales/Viaje2009II
The Return (I)
Mi periplo por el extranjero, lamentáblemente ha tocado a su fin. Han sido dos semanas llenas de experiencias y ciudades.
Viajar sólo es otro universo, algo completamente diferente a lo que había experimentado hasta ahora. Muchos me han preguntado si ¿no es aburrido? Y lo cierto es que no. Es, simplemente, diferente. Estás contigo y, ciertamente, puedes pensar mejor. Acabas oyendote pensar de verdad.
Lo cierto es que le recomiendo a todo el mundo hacer algunos viajes únicamente con ellos mismos como compañía. Aunque también digo que creo que el tiempo para estos viajes oscila entre 7 y 10 días, 14 se me antojan demasiados.
Y ahora la ruta, el viaje, el camino... Todo comenzó un día 1 de Septiembre de 2009, en el que por poco me quedo en tierra. Me había equivocado al comprar el billete de autobús que debía llevarme hasta el aeropuerto de Madrid. Lo había comprado para el 31 de Agosto y no para el 1 de Sept. Así que, a eso de las 22:00, a falta de 3 horas para marcharme me di cuenta y accedí, "estresado", a la página de autobuses. Quedaba un único asiento libre en el mismo autobús que debía coger yo de madrugada, así que raudo y veloz realicé la reserva y pagué con la tarjeta. ¡Listo!
A las 00:45 ya estaba en la estación de autobuses. Me quedaban 45 minutos por delante. Me acomodé en uno de los asientos y encendí mi MP3. A la 01:20 me subí al autobús y "El Viaje COMENZÓ" de verdad.
La noche pasó bastante rápida, charlando con mi compañero de asiento, una señora de unos 30-40 años que iba a Canadá a ver a su madre (Canadá, un destino que me gustaría conocer en un futuro no muy lejano...) A ninguno de los dos nos entraba el sueño, así que a hablar, bajito, obviamente, para no molestar al resto.
7:30 A.M. llegué a Barajas, la T4, tomé el bus que va entre las terminales y alcancé la T1. Eran las 8:00, mi vuelo salía a las 11:00. Una vez dentro del aeropuerto forré mi mochila con el plástico ese y me dispuse a desayunar parte de lo que llevaba (Maritoñis y batido de chocolate)
A eso de las 9:30 me dispuse a realizar el paso por ventanilla para acceder a la zona de embarque. Allí me indicaron que el vuelo iba a salir con retraso, aproximadamente sobre las 13:00 horas. -Bueno, un par de horas más tampoco pasa nada- Pensé ... ¡Pero qué ingenuo que fui! Al final el vuelo salió a eso de las 15:30 horas. La gente ya estaba desesperada y yo más aburrido que una ostra, por suerte llevaba conmigo un libro. Aunque desde luego no tenía pensado empezarlo tan pronto, debía ser para la espera de trenes. Bueno, lei un rato, medio dormité otro, mandé sms a mis amigos de "me aburro" y con algunos hasta hablé por teléfono.
¡¡Al fin tomé el vuelo!! Y ya estaba rumbo a Berlín. He de decir que me encanta la sensación de ingravidez en el momemto del despegue. Sentir la fuerza de los motores que hace que superemos a la gravedad... ¡¡Es increible!!
Las 19:00, tras un vuelo bastante ameno, me senté al lado de una alemana, que para mi desgracia dominaba el español demasiado bien (por lo que no hubo forma de hablar alemán) llegué a Berlin Schonendfel (aeropuerto que está donde Cristo perdió la moto) Tras pelearme con la maquinita que da los billetes para "el metro, el tren" o lo que dios quiera que sea eso que los alemanes cogen como transporte público, porque hay una amplia variedad de "trenes" distintos y que encima "usan las mismas vías", me encaminé hacia la parada de "Charlottemburg", pensaba que eso quedaría cerca del Castillo del mismo nombre, pero no, Berlín es muy grande y... La parada de "metro/tren" estaba a 1800 metráncanos del Castillo. La verdad es que era en linea recta pero ya oscureciendo y cerca de las 20:30 pensé que me había desorientado, además no encontraba la calle en la que me encontraba en el plano, así que pregunté y, amablemente, me dijeron que todo recto. Sí, todo recto alcancé el castillo y desde ahí ya estaba al lado de mi lugar de pernoctación. -¡Aleluya!- Porque ciertamente estaba cansado después de haber salido a las 00:00 horas y no haber dormido "na".
A las 21:00 aproximadamente ya me encontraba en el "Hostel". Dejé las cosas y me fui a la calle a comer algo. Por suerte antes de llegar pillé una botella de agua en una tiendecilla de comestibles porque cuando volví a salir estaba cerrada. Comí alguno de los sandwiches que llevaba preparados desde mi "home" y fruta (Melocotones) en un banco frente al castillo. Tras comer hice algunas fotos y me dispuse a retirarme a dormir, no sin antes pegarme una pedazo de ducha. Lo que provocó que no pudiera hablar con una de mis dos compañeras de habitación (con la otra si hablé un poco al llegar, una sudamericana que se iba a las 5 de la mañana) ya que cuando regresé me fui a la ducha y a la vuelta estaban sopas. Una pena.
Ya habrá un viaje II
Viajar sólo es otro universo, algo completamente diferente a lo que había experimentado hasta ahora. Muchos me han preguntado si ¿no es aburrido? Y lo cierto es que no. Es, simplemente, diferente. Estás contigo y, ciertamente, puedes pensar mejor. Acabas oyendote pensar de verdad.
Lo cierto es que le recomiendo a todo el mundo hacer algunos viajes únicamente con ellos mismos como compañía. Aunque también digo que creo que el tiempo para estos viajes oscila entre 7 y 10 días, 14 se me antojan demasiados.
Y ahora la ruta, el viaje, el camino... Todo comenzó un día 1 de Septiembre de 2009, en el que por poco me quedo en tierra. Me había equivocado al comprar el billete de autobús que debía llevarme hasta el aeropuerto de Madrid. Lo había comprado para el 31 de Agosto y no para el 1 de Sept. Así que, a eso de las 22:00, a falta de 3 horas para marcharme me di cuenta y accedí, "estresado", a la página de autobuses. Quedaba un único asiento libre en el mismo autobús que debía coger yo de madrugada, así que raudo y veloz realicé la reserva y pagué con la tarjeta. ¡Listo!
A las 00:45 ya estaba en la estación de autobuses. Me quedaban 45 minutos por delante. Me acomodé en uno de los asientos y encendí mi MP3. A la 01:20 me subí al autobús y "El Viaje COMENZÓ" de verdad.
La noche pasó bastante rápida, charlando con mi compañero de asiento, una señora de unos 30-40 años que iba a Canadá a ver a su madre (Canadá, un destino que me gustaría conocer en un futuro no muy lejano...) A ninguno de los dos nos entraba el sueño, así que a hablar, bajito, obviamente, para no molestar al resto.
7:30 A.M. llegué a Barajas, la T4, tomé el bus que va entre las terminales y alcancé la T1. Eran las 8:00, mi vuelo salía a las 11:00. Una vez dentro del aeropuerto forré mi mochila con el plástico ese y me dispuse a desayunar parte de lo que llevaba (Maritoñis y batido de chocolate)
A eso de las 9:30 me dispuse a realizar el paso por ventanilla para acceder a la zona de embarque. Allí me indicaron que el vuelo iba a salir con retraso, aproximadamente sobre las 13:00 horas. -Bueno, un par de horas más tampoco pasa nada- Pensé ... ¡Pero qué ingenuo que fui! Al final el vuelo salió a eso de las 15:30 horas. La gente ya estaba desesperada y yo más aburrido que una ostra, por suerte llevaba conmigo un libro. Aunque desde luego no tenía pensado empezarlo tan pronto, debía ser para la espera de trenes. Bueno, lei un rato, medio dormité otro, mandé sms a mis amigos de "me aburro" y con algunos hasta hablé por teléfono.
¡¡Al fin tomé el vuelo!! Y ya estaba rumbo a Berlín. He de decir que me encanta la sensación de ingravidez en el momemto del despegue. Sentir la fuerza de los motores que hace que superemos a la gravedad... ¡¡Es increible!!
Las 19:00, tras un vuelo bastante ameno, me senté al lado de una alemana, que para mi desgracia dominaba el español demasiado bien (por lo que no hubo forma de hablar alemán) llegué a Berlin Schonendfel (aeropuerto que está donde Cristo perdió la moto) Tras pelearme con la maquinita que da los billetes para "el metro, el tren" o lo que dios quiera que sea eso que los alemanes cogen como transporte público, porque hay una amplia variedad de "trenes" distintos y que encima "usan las mismas vías", me encaminé hacia la parada de "Charlottemburg", pensaba que eso quedaría cerca del Castillo del mismo nombre, pero no, Berlín es muy grande y... La parada de "metro/tren" estaba a 1800 metráncanos del Castillo. La verdad es que era en linea recta pero ya oscureciendo y cerca de las 20:30 pensé que me había desorientado, además no encontraba la calle en la que me encontraba en el plano, así que pregunté y, amablemente, me dijeron que todo recto. Sí, todo recto alcancé el castillo y desde ahí ya estaba al lado de mi lugar de pernoctación. -¡Aleluya!- Porque ciertamente estaba cansado después de haber salido a las 00:00 horas y no haber dormido "na".
A las 21:00 aproximadamente ya me encontraba en el "Hostel". Dejé las cosas y me fui a la calle a comer algo. Por suerte antes de llegar pillé una botella de agua en una tiendecilla de comestibles porque cuando volví a salir estaba cerrada. Comí alguno de los sandwiches que llevaba preparados desde mi "home" y fruta (Melocotones) en un banco frente al castillo. Tras comer hice algunas fotos y me dispuse a retirarme a dormir, no sin antes pegarme una pedazo de ducha. Lo que provocó que no pudiera hablar con una de mis dos compañeras de habitación (con la otra si hablé un poco al llegar, una sudamericana que se iba a las 5 de la mañana) ya que cuando regresé me fui a la ducha y a la vuelta estaban sopas. Una pena.
Ya habrá un viaje II
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Información al Navegante:
Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!