Leed este enlace para que pueda comenzar con el "pero". En resumen un ser humano que lleva un chip que hace que el edificio lo detecte se convierte en portador de un virus informático. Hasta aquí "guau", PERO lo que sigue en la "noticia" da un poco de risa. Es relativamente cierto que todo Sistema Informático es suceptible de ser "violado" o "infectado" tanto en cuanto se comunica y conecta con otros aparatos y ejecute algún tipo de rutina que precise alguna entrada y salida del exterior (Y ojo que lo de comunicarse no significa "Internet o Red", vale con que reciba datos del exterior de alguna manera, como un CD, Disquete, etc. y tenga que manipularlos con alguna rutina) Vamos, que para algunos de los aparatos que comentan ahí como podría ser el marcapasos, dudo mucho que pudiera ocurrir algo así, ya que también pongo en duda que pueda conectarse al exterior o almacene algún tipo de dato. Es como si te infectan tu tostadora que tiene 3 programas: poco,medio y muy "tostado". Tendría que venir infectada de fábrica o acceder físicamente a ella.
Curiosamente cuanto más complejo se vuelve el sistema más vulnerable es a estos elementos llamados virus. Desde mi punto de vista es una curiosa analogía con la naturaleza, ya que el abanico de enfermedades, virus, bacterías y demás que afectan a un organismo se vuelve mayor y más fácil de vulnerar, cuanto más complejo es. Aquí, que algún biólogo, médico o, alguien que sepa del tema, corrija si meto la gamba.
En fin, yo opino sobre este artículo desde la fascinación que siento por todo lo que sea robótica, cibernética, inteligencia artificial... Como por muchas otras disciplinas aquí relacionadas, como por la visión que me ofrece lo que he estudiado Ingeniería Informática, aún cuando no me dedico a temas de seguridad ni soy muy "hacker ni virusero"
29 mayo 2010
24 mayo 2010
Stop/Pause
20 mayo 2010
Alarmismo
Ciertamente que "yahoo-noticias" no es la mejor fuente de información. He leido ya tantas veces "chorradas" que la credibilidad que tiene para mi es muy poca. No obstante, lo que he leido hoy, no deja de ser un pequeño zumbido, como el del sentido arácnido de Spiderman, de alarma. No veo en esta ocasión tanto disparate a lo que dice... Ahora bien, dudo que realmente sea algo que a los paises más "débiles" economicamente, como puede ser España, les permita levantar cabeza. Simplemente porque seguiremos con "precios" Europeos, pero sin Euro. Cosa que, tal y como yo la veo, será la puntilla que nos hace falta para caer completamente. En fin, sólo el futuro lo dirá, aunque reconozco que a mi la Economía me supera. Son unas matemáticas más falsas que una moneda de chocolate.
Noticia alarmista
Noticia alarmista
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18 mayo 2010
¿Qué llevo haciendo 3 años?
Eso me pregunto eso...
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17 mayo 2010
Sin dudar
Pasa la página y busca una nueva historia
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No va a ser la primera vez que trate este tema en este blog. Posiblemente haya pasado diluida la entrada (o entradas, no recuerdo si escribí una, dos o más, al respecto) entre tanta otra de "fantasía", de tonterías varias o de mis propias cábalas absurdas; pero ahora es tan buen momento como cualquier otro para volver al tema de LA CRISIS.
Recuerdo allá por el 2008, a finales, cuando empezó a hablarse del nefasto titán que era la crísis económica y, muchas conversaciones con algunos amigos y conocidos. En aquel momento comenzaba a oir a compañeros de la Escuela (de Ingeniería Informática, no del "cole") que "la cosa estaba muy mal", "que si habían echado a fulanico", "que si no encontraban trabajo" y muchas cosas más. Así mismo empezaban a oírse medidas anticrisis del gobierno en forma de "inyección de dinero a los bancos", "a tal o cual empresa", porque "corrían peligro".
Ahora bien, la realidad era muy diferente a como nos la pintaban. Sí, cierto que había sectores en crísis, eso no lo discuto, pero en cambio había otros que no tanto. De hecho a poco que la gente observara las noticias y se parara a pensar sobre lo que podía oír de tal o cual conocido, siempre y cuando no estuviese completamente cegado o envenenado por "los medios de comunicación, que no de información"; se veía que muchas empresas estaban cerrando el año con beneficios, incluso en 2009 ha sido así, muy superiores al año anterior.
En España, madre de nuestro pequeño y querido Lazarillo de Tormes, el más listo no es el más inteligente, el que más estudia, el que más trabaja sino el que es capaz de hacer la trampa más evidente y beneficiarse, o el que está más rato sin hacer nada aparentando que hace más que nadie... Y si te pillan, tampoco pasa "na", porque decimos: "mira qué listo". ¿Y a dónde voy con esto? Sencillo, obviamente los queridos mandamases no iban a ser menos: --¿"crisis"? eso significa que la cosa está muy mal pues podemos aprovechar para echar a "tantos" empleados porque "como está mal", o no les subimos el sueldo o incluso se lo bajamos... Total, nadie se va a quejar y si lo hacen, a la calle.-- Eso, que siguiendo la tradición eran muy listos y aprovecharon coyuntura para embolsarse aún más.
También las ayudas que han dado a Bancos y tantosmil elementos más para que no se detuviera la economía ¿ha servido de algo? No mucho salvo para que los bancos (y meto cajas también ¿eh?) cerraran con más beneficios, porque parece que ese dinero se ha dado a cuenta perdida.
Si analizamos con detenimiento la situación se ve que se tomaron medidas estúpidas e irreales cuando "estaba la crísis" hace un año y pico. En aquellas conversaciones que comentaba antes: mantenía una postura esceptica ante la crísis y decía que la estaban fabricando. Que de seguir como íbamos la "crísis" la íbamos a ver de verdad en un año o dos como mucho. No sabéis lo que me jode no equivocarme oye. A lo mejor algunos pensáis que voy de listo o decís ¿por qué no lo dices antes? Lo dije ahora bien, nadie escucha y desde luego no le envié una carta a "Zapatero" diciéndole que se estaba equivocando (Y digo Zapatero como suma y conjunto de todos los responsables "autorizados" de éste país ahora mismo, añado lo de autorizados porque todos somos responsables en realidad; y no como "persona") No lo hice porque es un absurdo.
¿Podrían haberse tomado medidas en 2008 y 2009? Sí, ¿qué medidas? Tal vez no estaba claro lo que hacer, pero resultaba obvio que reducir gasto público (y no en sanidad, educación y otras tantas cosas) sino en muchos proyectos que se va el dinero sin que dé frutos, tal vez planteándose no tantas subcontratas que al final salen más caras, no enviando tanto dinero fuera ya que no teníamos de dónde mandarlo. Evitando de verdad la indefensión del obrero/empleado/trabajador español ante "depravados" y ávidos de beneficiarse de "la crisis", ayudando de verdad a sectores necesitados, no dando ayudas "sin ton ni son".
Se hablaba que los precios de las viviendas bajarían, sé que en algunas regiones de españa se ha notado más que en la mía, pero señores, si algo que ya es my xcesivo sólo baja a excesivo en realidad es nada. Para ejemplo un botón: si tenemos 1000 manzanas y quito 1, no se nota; tendríamos que quitar 100 o incluso 200 para que se apreciase.
En fin, voy resumiendo porque tengo muchas ideas que soltar y veo que no voy a tener ahora mismo el tiempo suficiente para desarrollarlas correctamente. Pues eso, que hace un tiempo "estabamos en crisis" (una no tan real como la de ahora) y se tomaron medidas gilipollescas, vale, "nadie sabía cual era la solución" pero en estos instants nos encontramos ante una "crisis más cierta, más real" y siguen tomándose soluciones inadecuadas.
Podría pensar que las soluciones inadecuadas son simple producto de ineptos e incompententes, pero no porque por muy imbécil que se sea, se aprende aunque con más esfuerzo y, ejemplos claros de "lo que habría que hacer" hay por ahí fuera.
¿Inglaterra que hizo por ejemplo? Bajó su equivalente al IVA para activar el comercio y el gasto (tanto interior como exterior) aquí como somos más listos lo van a subir. La Crísis, la van a pagar los que menos tienen, porque a otros impuestos no le están metiendo mano. Además no hay subidas de sueldo, sino bajadas y cada vez más gente en el paro.
Para ver donde vamos bastan las matemáticas: Si 2 de cada 5 no compra el producto X porque no puede, ahora serán 4 de cada 5, ergo lo que recaudará el estado será un 200% menos, si bajara un poco los precios reduciendo impuestos y costes, posiblemente implicara que los 3 que compraban continuaran haciéndolo y de esos 2 que no lo hacían antes, posiblemente 1 sí lo haría. Así que aumentaría el ingreso para el Estado. Esto es abstracto e inventado, pero lo que es innegable es que a Inglaterra le funcionó. Y en el caso de muchas empresas, puede que activen una pelota que acabe devastandolas (no a las supermegaempresasinternacionales, desgracidadamente, que simplemente tirarán pa otro lado donde ubicar sus oficinas y fin. O incluso mejor, se quedarán pero con "mano de obra barata")
La pregunta es ¿ceguera, estupidez, incompetencia, inutilidad o simple pasotismo? Desgraciadamente me inclino por la última cuestión (incluso siendo más oscuros, la existencia de algún interés oculto)
Total, que "La fabricación de la crísis" ha sido un éxito en España y, desde luego, algo que ha costado trabajo "conseguir" no van a desmontarlo porque "esto se hunda".
La última medida es la del recorte de sueldos a los funcionarios, no voy a entrar en si me parece bien, o me parece mal o qué... Creo que, si vinera acompañada de otras muchas medidas podría ser asumible (al menos durante un tiempo) o incluso "lógica", ahora bien, en ausencia de esas otras (que no las veo por ahora ni las veré) son ganas de hundir aún más las cosas. Imagino que porque tienen que alimentar a "su criatura la Crisis". De esta medida, ahora mismo, lo que más me ha tocado las narices es, sin duda, la explosión que han tenido algunas personas, que conozco (funcionarias) y tantas otras que no, para echarse las manos a la cabeza y clamar por "la injusticia"; cuando ésta lleva viviendo delante de su portal algún tiempo ya. Obviamente si mi madre, mi padre o yo mismo fuese funcionario me las echaría, de hecho me las echo, pero esto no habría variado mi opinión anterior sobre lo que ocurría a mi alrededor y hubiera pensado antes de que me tocara a mi, que esto no "está bien". Hay muchos matices y muchos puntos desde donde ver las cosas y, la razón está dividida; pero al margen de todo esto tenemos "la cosa ésta llamada crísis" para la que no se adoptan las medidas adecuadas o, no al menos, de forma completa. No obstante el descenso de sueldo (ni en privada ni en pública) no creo que sea la solución, a largo plazo. Hay otras muchas cosas que hacer antes de eso.
Finalmente podemos querer pensar que podemos "demostrar nuestro descontento" y que "tomaremos medidas" cuando lleguen las urnas dentro de un par de años; pero son ganas de querer creerse las milongas de esos sinvergüenzas que plasman sus caras en pancartas cuando empieza el periodo electoral. Esto necesita un cambio de verdad y sólo hay dos formas de hacerlo, puede que tres; pero dos de ellas no llegarán y la otra, puede que tampoco y, si lo hiciera, con gran probabilidad serían tan mala como la actual; puede incluso que peor.
El sistema es sencillo y eficaz: unos estan contentos, otros no. Esto crea un estado de equilibrio, a la vez hace que no podamos andar sin bambolearnos. Mientras no seamos capaces de "ser uno" la clase "dirigente" será la que ostente el poder.
17.05.13:22 he corregido un par de frases que estaban regular y se prestaban a confusión.
Recuerdo allá por el 2008, a finales, cuando empezó a hablarse del nefasto titán que era la crísis económica y, muchas conversaciones con algunos amigos y conocidos. En aquel momento comenzaba a oir a compañeros de la Escuela (de Ingeniería Informática, no del "cole") que "la cosa estaba muy mal", "que si habían echado a fulanico", "que si no encontraban trabajo" y muchas cosas más. Así mismo empezaban a oírse medidas anticrisis del gobierno en forma de "inyección de dinero a los bancos", "a tal o cual empresa", porque "corrían peligro".
Ahora bien, la realidad era muy diferente a como nos la pintaban. Sí, cierto que había sectores en crísis, eso no lo discuto, pero en cambio había otros que no tanto. De hecho a poco que la gente observara las noticias y se parara a pensar sobre lo que podía oír de tal o cual conocido, siempre y cuando no estuviese completamente cegado o envenenado por "los medios de comunicación, que no de información"; se veía que muchas empresas estaban cerrando el año con beneficios, incluso en 2009 ha sido así, muy superiores al año anterior.
En España, madre de nuestro pequeño y querido Lazarillo de Tormes, el más listo no es el más inteligente, el que más estudia, el que más trabaja sino el que es capaz de hacer la trampa más evidente y beneficiarse, o el que está más rato sin hacer nada aparentando que hace más que nadie... Y si te pillan, tampoco pasa "na", porque decimos: "mira qué listo". ¿Y a dónde voy con esto? Sencillo, obviamente los queridos mandamases no iban a ser menos: --¿"crisis"? eso significa que la cosa está muy mal pues podemos aprovechar para echar a "tantos" empleados porque "como está mal", o no les subimos el sueldo o incluso se lo bajamos... Total, nadie se va a quejar y si lo hacen, a la calle.-- Eso, que siguiendo la tradición eran muy listos y aprovecharon coyuntura para embolsarse aún más.
También las ayudas que han dado a Bancos y tantosmil elementos más para que no se detuviera la economía ¿ha servido de algo? No mucho salvo para que los bancos (y meto cajas también ¿eh?) cerraran con más beneficios, porque parece que ese dinero se ha dado a cuenta perdida.
Si analizamos con detenimiento la situación se ve que se tomaron medidas estúpidas e irreales cuando "estaba la crísis" hace un año y pico. En aquellas conversaciones que comentaba antes: mantenía una postura esceptica ante la crísis y decía que la estaban fabricando. Que de seguir como íbamos la "crísis" la íbamos a ver de verdad en un año o dos como mucho. No sabéis lo que me jode no equivocarme oye. A lo mejor algunos pensáis que voy de listo o decís ¿por qué no lo dices antes? Lo dije ahora bien, nadie escucha y desde luego no le envié una carta a "Zapatero" diciéndole que se estaba equivocando (Y digo Zapatero como suma y conjunto de todos los responsables "autorizados" de éste país ahora mismo, añado lo de autorizados porque todos somos responsables en realidad; y no como "persona") No lo hice porque es un absurdo.
¿Podrían haberse tomado medidas en 2008 y 2009? Sí, ¿qué medidas? Tal vez no estaba claro lo que hacer, pero resultaba obvio que reducir gasto público (y no en sanidad, educación y otras tantas cosas) sino en muchos proyectos que se va el dinero sin que dé frutos, tal vez planteándose no tantas subcontratas que al final salen más caras, no enviando tanto dinero fuera ya que no teníamos de dónde mandarlo. Evitando de verdad la indefensión del obrero/empleado/trabajador español ante "depravados" y ávidos de beneficiarse de "la crisis", ayudando de verdad a sectores necesitados, no dando ayudas "sin ton ni son".
Se hablaba que los precios de las viviendas bajarían, sé que en algunas regiones de españa se ha notado más que en la mía, pero señores, si algo que ya es my xcesivo sólo baja a excesivo en realidad es nada. Para ejemplo un botón: si tenemos 1000 manzanas y quito 1, no se nota; tendríamos que quitar 100 o incluso 200 para que se apreciase.
En fin, voy resumiendo porque tengo muchas ideas que soltar y veo que no voy a tener ahora mismo el tiempo suficiente para desarrollarlas correctamente. Pues eso, que hace un tiempo "estabamos en crisis" (una no tan real como la de ahora) y se tomaron medidas gilipollescas, vale, "nadie sabía cual era la solución" pero en estos instants nos encontramos ante una "crisis más cierta, más real" y siguen tomándose soluciones inadecuadas.
Podría pensar que las soluciones inadecuadas son simple producto de ineptos e incompententes, pero no porque por muy imbécil que se sea, se aprende aunque con más esfuerzo y, ejemplos claros de "lo que habría que hacer" hay por ahí fuera.
¿Inglaterra que hizo por ejemplo? Bajó su equivalente al IVA para activar el comercio y el gasto (tanto interior como exterior) aquí como somos más listos lo van a subir. La Crísis, la van a pagar los que menos tienen, porque a otros impuestos no le están metiendo mano. Además no hay subidas de sueldo, sino bajadas y cada vez más gente en el paro.
Para ver donde vamos bastan las matemáticas: Si 2 de cada 5 no compra el producto X porque no puede, ahora serán 4 de cada 5, ergo lo que recaudará el estado será un 200% menos, si bajara un poco los precios reduciendo impuestos y costes, posiblemente implicara que los 3 que compraban continuaran haciéndolo y de esos 2 que no lo hacían antes, posiblemente 1 sí lo haría. Así que aumentaría el ingreso para el Estado. Esto es abstracto e inventado, pero lo que es innegable es que a Inglaterra le funcionó. Y en el caso de muchas empresas, puede que activen una pelota que acabe devastandolas (no a las supermegaempresasinternacionales, desgracidadamente, que simplemente tirarán pa otro lado donde ubicar sus oficinas y fin. O incluso mejor, se quedarán pero con "mano de obra barata")
La pregunta es ¿ceguera, estupidez, incompetencia, inutilidad o simple pasotismo? Desgraciadamente me inclino por la última cuestión (incluso siendo más oscuros, la existencia de algún interés oculto)
Total, que "La fabricación de la crísis" ha sido un éxito en España y, desde luego, algo que ha costado trabajo "conseguir" no van a desmontarlo porque "esto se hunda".
La última medida es la del recorte de sueldos a los funcionarios, no voy a entrar en si me parece bien, o me parece mal o qué... Creo que, si vinera acompañada de otras muchas medidas podría ser asumible (al menos durante un tiempo) o incluso "lógica", ahora bien, en ausencia de esas otras (que no las veo por ahora ni las veré) son ganas de hundir aún más las cosas. Imagino que porque tienen que alimentar a "su criatura la Crisis". De esta medida, ahora mismo, lo que más me ha tocado las narices es, sin duda, la explosión que han tenido algunas personas, que conozco (funcionarias) y tantas otras que no, para echarse las manos a la cabeza y clamar por "la injusticia"; cuando ésta lleva viviendo delante de su portal algún tiempo ya. Obviamente si mi madre, mi padre o yo mismo fuese funcionario me las echaría, de hecho me las echo, pero esto no habría variado mi opinión anterior sobre lo que ocurría a mi alrededor y hubiera pensado antes de que me tocara a mi, que esto no "está bien". Hay muchos matices y muchos puntos desde donde ver las cosas y, la razón está dividida; pero al margen de todo esto tenemos "la cosa ésta llamada crísis" para la que no se adoptan las medidas adecuadas o, no al menos, de forma completa. No obstante el descenso de sueldo (ni en privada ni en pública) no creo que sea la solución, a largo plazo. Hay otras muchas cosas que hacer antes de eso.
Finalmente podemos querer pensar que podemos "demostrar nuestro descontento" y que "tomaremos medidas" cuando lleguen las urnas dentro de un par de años; pero son ganas de querer creerse las milongas de esos sinvergüenzas que plasman sus caras en pancartas cuando empieza el periodo electoral. Esto necesita un cambio de verdad y sólo hay dos formas de hacerlo, puede que tres; pero dos de ellas no llegarán y la otra, puede que tampoco y, si lo hiciera, con gran probabilidad serían tan mala como la actual; puede incluso que peor.
El sistema es sencillo y eficaz: unos estan contentos, otros no. Esto crea un estado de equilibrio, a la vez hace que no podamos andar sin bambolearnos. Mientras no seamos capaces de "ser uno" la clase "dirigente" será la que ostente el poder.
17.05.13:22 he corregido un par de frases que estaban regular y se prestaban a confusión.
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14 mayo 2010
Estress Prevacacional
Dios... Hablan de la soplapollez de la depresión postvacacional, pero ¿qué hay de la prevacacional? Porque a mi me deprime tener que contar los días milimétricamente porque tengo "4", rebuscar lo más baratuno porque tengo poco "money" y, además, intentar encajar todo con compañeros, amigos, familia... A mi esto sí que me deprime y además me estresa. Mucho.
13 mayo 2010
Sacando del Pasado...
Esto lo escribí hace ya algunos años, creo que por el 2007
La luz interior iluminaba tenuemente, del exterior apenas entraba nada, proporcionando al lugar un aspecto que podría considerarse íntimo o lúgubre, dependiendo de quien mirase. Las sillas eran bastante cómodas, al menos cuando se les cogía la postura, de metal con muchas filigranas en el respaldo, intentando sin conseguirlo parecer de “época” (allá por el principio del siglo XX) Las mesas iban a juego con las sillas y la mayoría eran pequeñas y redondas, no permitiendo más de dos o, tal vez, tres personas. Aunque había algunas rectangulares en las que cómodamente podían sentarse tres, cuatro y pudiera ser que cinco.
De la superficie del líquido oscuro, negro, que había en la taza ascendían pequeñas volutas de humo lenta y pausadamente, sin prisa; pacientes, extendiendo poco a poco el aroma de la infusión conforme se iban desvaneciendo. Aquel juego de líneas curvas ascendentes era observado atentamente por un hombre joven, en cuyas manos podían apreciarse un pequeño cuadernillo y un bolígrafo, o pudiera ser un lápiz, con aquella luz era difícil saberlo. De vez en cuando escribía algo, dos o tres palabras, sin apartar la vista de las volutas.
De algunos altavoces situados en algún lugar del local surgía música. El volumen de la misma no era alto con lo que viajaba, manteniéndose de fondo, por todas partes creando un ambiente agradable para charlar o para pensar.
En las paredes había numerosas fotografías, creando un magnífico mural toda la pared, en blanco y negro. La temática era variada: tanto de actores, películas, como de paisajes o desnudos de gente desconocida. También podían verse algunas locomotoras, tranvías, etc. Uno podía pasarse horas mirando las fotos de la pared de aquel lugar.
Las volutas cada vez eran más perezosas para salir hacia arriba desde la lisa superficie del líquido de la taza, lo cual indicaba claramente que se estaba enfriando. El joven seguía absorto en el corto viaje de los hilos de vapor y de vez en cuando continuaba haciendo anotaciones en su cuaderno sin mirar. Al lado de donde se sentaba pasó un grupito de tres personas que se dirigían a una mesa más al interior del local. El aire que movieron a su paso provocó nuevos dibujos, en las cada vez menos numerosas, volutas que comenzaron a formar espirales y pequeños remolinos juguetones. Los ojos del joven no parecieron cambiar de posición ni en su rostro se mostró algún cambio que indicara que había apreciado el que se había producido en el objeto de su observación.
Finalmente desde los bordes de la taza comenzaron a no ascender los hilillos de vapor que indicaban que estaba caliente, pero el joven seguía mirando hacia el mismo sitio como si todavía continuaran subiendo. Aún no había tomado ningún sorbo. Ni siquiera había movido la taza para acercársela un poco más ni para echarle el azúcar. La cucharilla y el sobrecito aún permanecían, inalterados, como el camarero los había dejado a un lado en el borde del platillo. El conjunto formado por taza y platillo era de color azul claro con numerosas filigranas de un blanco nacarado (que de alguna forma recordaban a las volutas que antes ascendieran) haciendo parecer que era caro. Anotó algo más en su cuaderno, esta vez durante varios segundos que casi completaron un minuto. En algún punto del local sonaron par de cortos pitidos que indicaban el paso de una nueva hora, concretamente acababan de dar las seis de la tarde, o como a algunos les gustaba más, las 18 horas. Nada ascendía ya desde el templado círculo del líquido oscuro confinado en la taza. Y en ese momento, cuando la última voluta se retorcía en el aire, perezosa, para ascender y desaparecer disgregada, el joven tomó el sobrecillo de azúcar, cortó una de las esquinas, practicando una abertura pequeña, y comenzó lentamente, como si quisiera contar cada granito cristalino, a verterlos en la taza. Uno a uno, en pequeños grupos de de tres, tal vez cuatro o puede que cinco, se precipitaban al vacío para ir hundiéndose poco a poco y disolverse en la bebida templada. Entonces, de súbito, cuando la mitad del paquete se encontraba ya en la taza dejó el hombre de echar y depositó el abierto sobrecillo de nuevo en el borde del platillo junto a la cucharilla y quedó como si no hubiera sido movido. La única prueba hubiera sido ver que estaba abierto y que ahora estaba a la mitad. El joven pasó página a su cuaderno, chupeteó la parte superior del bolígrafo, se llevó la mano al bolsillo y de ahí apoyó la punta del boli contra la nueva hoja en blanco y comenzó a escribir. En esta ocasión no fueron unos segundos, sino que sus trazos se prolongaron durante algunos minutos llegando incluso a pasar a una nueva página y detenerse a mitad de ésta. Eran las seis y veinte de la tarde o, las 18:20 horas.
El sobrecito de papel que contenía el azúcar estaba de nuevo en las manos del hombre que de nuevo vertía el contenido sobre la bebida. En esta ocasión los granillos se precipitaban con más velocidad. En menos de un segundo o, puede que dos, el sobrecito quedó vacío completamente. De nuevo regresó a su lugar junto a la cucharilla que aún permanecía, como todo menos el azucarillo, en el lugar que el camarero la depositara. Una vez más comenzó a escribir en las hojas, esta vez volviendo atrás sobre las que ya tenía escritas. Por los trazos se veía que corregía, que tachaba y superponía unas palabras sobre otras. La aguja larga de algún reloj alcanzaba el seis. Eran las seis y media o, las 18:30 horas.
Hacía un pequeño rato que el azúcar había llegado al fondo y, que el hombre se dedicaba a tachar y reescribir, cuando detuvo su mano manteniendo la punta del bolígrafo sobre el papel y miró fijamente la silla vacía frente a él.
Eran las siete de la tarde o, las 19:00 horas, y el hombre aún seguía con la vista inamovible sobre el respaldo de la silla. Si alguien lo hubiera estado mirando durante esos treinta minutos hubiera podido afirmar sin equivocarse que ni siquiera había parpadeado. En ese tiempo había escrito de nuevo en su cuaderno palabras sueltas sin mirar lo que hacía. Situó su cuaderno delante de sus ojos y comenzó a leer, aparentemente, todo lo que había escrito desde la última hoja hasta la primera. Al llegar al principio volvió a releerlo todo hasta el final. En aquel rincón del mundo se llegaba a las siete y veintitrés de la tarde o, las 19:23 horas, según algunos. Dos minutos después ninguna hoja que estuviera en blanco permanecía sujeta a la anilla del cuaderno. La mayoría yacían puestas, muchas sobre otras, dispersas sobre la mesa, pero la mayoría sobre el regazo. De nuevo comenzó la tarea de tachar y corregir. Y aquello no era lo único, las hojas eran movidas de su posición, cambiadas de lugar, de vuelta al regazo, a otro lugar de la mesa y, las menos afortunadas, eran arrugadas y depositadas en una bolsa junto a la silla del hombre. Si las hojas hubieran tenido colorines hubiera parecido que estuviera montando algún tipo de puzzle. Tras un buen rato, un reloj marcaba las siete y cuarenta y siete de la tarde o, las 19:47 como le gustaba a algunos, el hombre parecía satisfecho con el orden de las hojas en la mesa. Tomó las que aún quedaban en su regazo y, tras doblarlas y rasgarlas, las echó en la bolsa. Después de eso comenzó a tomar con meticuloso orden y, con lentitud, cada hoja sobreviviente, leyéndola antes de ponerla sobre sus piernas. Una vez hubo terminado de coger las hojas de la mesa golpeó el taquito para ponerlas todas al mismo nivel y lo introdujo entre el cuaderno que, inmediatamente después, fue a parar a una carpeta negra apoyada en la pared al otro lado de la silla, oculta hasta ese momento por la bolsa.
Las ocho menos diez o, las 19:50 horas. La cucharilla por fin fue tomada y sumergida en el café helado. Lentamente comenzó a remover. Los ojos estaban clavados en las espirales negras que se formaban y en el centro vacío del remolino artificial. Cesó el movimiento circular para sacar la cucharilla y mantenerla algunos segundos sobre la taza a la espera de que escurriera. Luego fue depositada en el platillo junto al sobre vacío del azúcar, casi sin dar muestras de haber sido utilizada. Ambas manos tomaron la taza, para unos minutos después volver a buscar la bolsa y la carpeta. La taza aún no se había movido del sitio donde el camarero la había puesto.
En el reloj de alguien que pasaba junto a la puerta de aquella cafetería la aguja larga acababa de llegar a las 12 y la pequeña a las 8. Daban las ocho de la tarde, o las 20 horas, como algunos prefieren decir. El hombre se levantó, cogió sus cosas y se dirigió a la caja registradora situada en la barra.
- ¿Qué ha sido? – Preguntó el camarero mientras buscaba la nota.
- Un café Solo – Contestó el hombre.
Hugo siguió con la mirada a aquel hombre que le había llamado tanto la atención, con aquel comportamiento tan excéntrico, que le había llevado a él y, a sus dos amigos, a mirarlo más de lo que la educación mandaba. Y fue al volver la vista hacia sus amigos una vez que el hombre desapareciera por la puerta cuando observó que una hoja había quedado sobre la mesilla redonda. Hugo se levantó rápidamente, se acercó a la mesa y cogió la hoja, para salir rápidamente en busca del hombre; pero al salir por la puerta ya no había ni rastro de él. Miró a ambos lados repetidamente y se quedó de pie, pensativo, con la hoja entre sus manos. La miró varias veces y finalmente se decidió a leer lo que ponía mientras se decía a si mismo que era algo que no debía hacer, pero su curiosidad pudo más; así que leyó. Las palabras estaban un poco desordenadas, situadas sin un orden claro, dispersas por toda la hoja. Y no sólo el orden era un factor importante, sino también la limpieza, ya que había muchos tachones. Al fin estructuró lo que había sido escrito y pudo entender y leer, más o menos --Para oídos (tachones) que las palabras son como (más tachones) tenues volutas de humo (más) que se dispersan al viento (muchos más) sin sonidos lo único que podían conseguir las voces de mi alma era (muchos más) un “Café Sólo”-- Una vez leído volvió junto a sus amigos, las palabras resonaban en su mente, la hoja aún estaba en su mano, pero no entendía qué había querido decir aquel hombre. Al pasar al lado de la mesa se dio cuenta de que la taza estaba llena, sin siquiera haber sido probada una sola vez y, en ese instante, pensó – Un Café Solo – Y comenzó a entender las palabras y a imaginar porqué escribía aquel hombre de aquella forma, porqué miraba los vacíos. Por qué tomaba sólo un café solo. En algún lugar un reloj cualquiera marcaba las ocho y diez o, las 20:10 según algunos.
La luz interior iluminaba tenuemente, del exterior apenas entraba nada, proporcionando al lugar un aspecto que podría considerarse íntimo o lúgubre, dependiendo de quien mirase. Las sillas eran bastante cómodas, al menos cuando se les cogía la postura, de metal con muchas filigranas en el respaldo, intentando sin conseguirlo parecer de “época” (allá por el principio del siglo XX) Las mesas iban a juego con las sillas y la mayoría eran pequeñas y redondas, no permitiendo más de dos o, tal vez, tres personas. Aunque había algunas rectangulares en las que cómodamente podían sentarse tres, cuatro y pudiera ser que cinco.
De la superficie del líquido oscuro, negro, que había en la taza ascendían pequeñas volutas de humo lenta y pausadamente, sin prisa; pacientes, extendiendo poco a poco el aroma de la infusión conforme se iban desvaneciendo. Aquel juego de líneas curvas ascendentes era observado atentamente por un hombre joven, en cuyas manos podían apreciarse un pequeño cuadernillo y un bolígrafo, o pudiera ser un lápiz, con aquella luz era difícil saberlo. De vez en cuando escribía algo, dos o tres palabras, sin apartar la vista de las volutas.
De algunos altavoces situados en algún lugar del local surgía música. El volumen de la misma no era alto con lo que viajaba, manteniéndose de fondo, por todas partes creando un ambiente agradable para charlar o para pensar.
En las paredes había numerosas fotografías, creando un magnífico mural toda la pared, en blanco y negro. La temática era variada: tanto de actores, películas, como de paisajes o desnudos de gente desconocida. También podían verse algunas locomotoras, tranvías, etc. Uno podía pasarse horas mirando las fotos de la pared de aquel lugar.
Las volutas cada vez eran más perezosas para salir hacia arriba desde la lisa superficie del líquido de la taza, lo cual indicaba claramente que se estaba enfriando. El joven seguía absorto en el corto viaje de los hilos de vapor y de vez en cuando continuaba haciendo anotaciones en su cuaderno sin mirar. Al lado de donde se sentaba pasó un grupito de tres personas que se dirigían a una mesa más al interior del local. El aire que movieron a su paso provocó nuevos dibujos, en las cada vez menos numerosas, volutas que comenzaron a formar espirales y pequeños remolinos juguetones. Los ojos del joven no parecieron cambiar de posición ni en su rostro se mostró algún cambio que indicara que había apreciado el que se había producido en el objeto de su observación.
Finalmente desde los bordes de la taza comenzaron a no ascender los hilillos de vapor que indicaban que estaba caliente, pero el joven seguía mirando hacia el mismo sitio como si todavía continuaran subiendo. Aún no había tomado ningún sorbo. Ni siquiera había movido la taza para acercársela un poco más ni para echarle el azúcar. La cucharilla y el sobrecito aún permanecían, inalterados, como el camarero los había dejado a un lado en el borde del platillo. El conjunto formado por taza y platillo era de color azul claro con numerosas filigranas de un blanco nacarado (que de alguna forma recordaban a las volutas que antes ascendieran) haciendo parecer que era caro. Anotó algo más en su cuaderno, esta vez durante varios segundos que casi completaron un minuto. En algún punto del local sonaron par de cortos pitidos que indicaban el paso de una nueva hora, concretamente acababan de dar las seis de la tarde, o como a algunos les gustaba más, las 18 horas. Nada ascendía ya desde el templado círculo del líquido oscuro confinado en la taza. Y en ese momento, cuando la última voluta se retorcía en el aire, perezosa, para ascender y desaparecer disgregada, el joven tomó el sobrecillo de azúcar, cortó una de las esquinas, practicando una abertura pequeña, y comenzó lentamente, como si quisiera contar cada granito cristalino, a verterlos en la taza. Uno a uno, en pequeños grupos de de tres, tal vez cuatro o puede que cinco, se precipitaban al vacío para ir hundiéndose poco a poco y disolverse en la bebida templada. Entonces, de súbito, cuando la mitad del paquete se encontraba ya en la taza dejó el hombre de echar y depositó el abierto sobrecillo de nuevo en el borde del platillo junto a la cucharilla y quedó como si no hubiera sido movido. La única prueba hubiera sido ver que estaba abierto y que ahora estaba a la mitad. El joven pasó página a su cuaderno, chupeteó la parte superior del bolígrafo, se llevó la mano al bolsillo y de ahí apoyó la punta del boli contra la nueva hoja en blanco y comenzó a escribir. En esta ocasión no fueron unos segundos, sino que sus trazos se prolongaron durante algunos minutos llegando incluso a pasar a una nueva página y detenerse a mitad de ésta. Eran las seis y veinte de la tarde o, las 18:20 horas.
El sobrecito de papel que contenía el azúcar estaba de nuevo en las manos del hombre que de nuevo vertía el contenido sobre la bebida. En esta ocasión los granillos se precipitaban con más velocidad. En menos de un segundo o, puede que dos, el sobrecito quedó vacío completamente. De nuevo regresó a su lugar junto a la cucharilla que aún permanecía, como todo menos el azucarillo, en el lugar que el camarero la depositara. Una vez más comenzó a escribir en las hojas, esta vez volviendo atrás sobre las que ya tenía escritas. Por los trazos se veía que corregía, que tachaba y superponía unas palabras sobre otras. La aguja larga de algún reloj alcanzaba el seis. Eran las seis y media o, las 18:30 horas.
Hacía un pequeño rato que el azúcar había llegado al fondo y, que el hombre se dedicaba a tachar y reescribir, cuando detuvo su mano manteniendo la punta del bolígrafo sobre el papel y miró fijamente la silla vacía frente a él.
Eran las siete de la tarde o, las 19:00 horas, y el hombre aún seguía con la vista inamovible sobre el respaldo de la silla. Si alguien lo hubiera estado mirando durante esos treinta minutos hubiera podido afirmar sin equivocarse que ni siquiera había parpadeado. En ese tiempo había escrito de nuevo en su cuaderno palabras sueltas sin mirar lo que hacía. Situó su cuaderno delante de sus ojos y comenzó a leer, aparentemente, todo lo que había escrito desde la última hoja hasta la primera. Al llegar al principio volvió a releerlo todo hasta el final. En aquel rincón del mundo se llegaba a las siete y veintitrés de la tarde o, las 19:23 horas, según algunos. Dos minutos después ninguna hoja que estuviera en blanco permanecía sujeta a la anilla del cuaderno. La mayoría yacían puestas, muchas sobre otras, dispersas sobre la mesa, pero la mayoría sobre el regazo. De nuevo comenzó la tarea de tachar y corregir. Y aquello no era lo único, las hojas eran movidas de su posición, cambiadas de lugar, de vuelta al regazo, a otro lugar de la mesa y, las menos afortunadas, eran arrugadas y depositadas en una bolsa junto a la silla del hombre. Si las hojas hubieran tenido colorines hubiera parecido que estuviera montando algún tipo de puzzle. Tras un buen rato, un reloj marcaba las siete y cuarenta y siete de la tarde o, las 19:47 como le gustaba a algunos, el hombre parecía satisfecho con el orden de las hojas en la mesa. Tomó las que aún quedaban en su regazo y, tras doblarlas y rasgarlas, las echó en la bolsa. Después de eso comenzó a tomar con meticuloso orden y, con lentitud, cada hoja sobreviviente, leyéndola antes de ponerla sobre sus piernas. Una vez hubo terminado de coger las hojas de la mesa golpeó el taquito para ponerlas todas al mismo nivel y lo introdujo entre el cuaderno que, inmediatamente después, fue a parar a una carpeta negra apoyada en la pared al otro lado de la silla, oculta hasta ese momento por la bolsa.
Las ocho menos diez o, las 19:50 horas. La cucharilla por fin fue tomada y sumergida en el café helado. Lentamente comenzó a remover. Los ojos estaban clavados en las espirales negras que se formaban y en el centro vacío del remolino artificial. Cesó el movimiento circular para sacar la cucharilla y mantenerla algunos segundos sobre la taza a la espera de que escurriera. Luego fue depositada en el platillo junto al sobre vacío del azúcar, casi sin dar muestras de haber sido utilizada. Ambas manos tomaron la taza, para unos minutos después volver a buscar la bolsa y la carpeta. La taza aún no se había movido del sitio donde el camarero la había puesto.
En el reloj de alguien que pasaba junto a la puerta de aquella cafetería la aguja larga acababa de llegar a las 12 y la pequeña a las 8. Daban las ocho de la tarde, o las 20 horas, como algunos prefieren decir. El hombre se levantó, cogió sus cosas y se dirigió a la caja registradora situada en la barra.
- ¿Qué ha sido? – Preguntó el camarero mientras buscaba la nota.
- Un café Solo – Contestó el hombre.
Hugo siguió con la mirada a aquel hombre que le había llamado tanto la atención, con aquel comportamiento tan excéntrico, que le había llevado a él y, a sus dos amigos, a mirarlo más de lo que la educación mandaba. Y fue al volver la vista hacia sus amigos una vez que el hombre desapareciera por la puerta cuando observó que una hoja había quedado sobre la mesilla redonda. Hugo se levantó rápidamente, se acercó a la mesa y cogió la hoja, para salir rápidamente en busca del hombre; pero al salir por la puerta ya no había ni rastro de él. Miró a ambos lados repetidamente y se quedó de pie, pensativo, con la hoja entre sus manos. La miró varias veces y finalmente se decidió a leer lo que ponía mientras se decía a si mismo que era algo que no debía hacer, pero su curiosidad pudo más; así que leyó. Las palabras estaban un poco desordenadas, situadas sin un orden claro, dispersas por toda la hoja. Y no sólo el orden era un factor importante, sino también la limpieza, ya que había muchos tachones. Al fin estructuró lo que había sido escrito y pudo entender y leer, más o menos --Para oídos (tachones) que las palabras son como (más tachones) tenues volutas de humo (más) que se dispersan al viento (muchos más) sin sonidos lo único que podían conseguir las voces de mi alma era (muchos más) un “Café Sólo”-- Una vez leído volvió junto a sus amigos, las palabras resonaban en su mente, la hoja aún estaba en su mano, pero no entendía qué había querido decir aquel hombre. Al pasar al lado de la mesa se dio cuenta de que la taza estaba llena, sin siquiera haber sido probada una sola vez y, en ese instante, pensó – Un Café Solo – Y comenzó a entender las palabras y a imaginar porqué escribía aquel hombre de aquella forma, porqué miraba los vacíos. Por qué tomaba sólo un café solo. En algún lugar un reloj cualquiera marcaba las ocho y diez o, las 20:10 según algunos.

Navegaba yo el otro día por internet cuando me crucé con una foto de la cual presento a continuación un pedazo. Y bien, la pregunta que me surge aquí es: ¿Eso es una cara de verdad o la de algún tipo de pedazo de látex para humanizar una cabeza robótica? Total, me da a mi que a quien fuera se le pasó la mano con el "photoshop" o algún software similar. Jodé, no digo yo que no usen programas de retoque y eso, pero oigan: tampoco es cuestión de hacer eso. Que siempre estamos igual: "O nos pasamos o no llegamos".
Es que además no pude evitar recordar una foto de una chica que venía acompañada por un titular algo como esto: "¿De verdad o de mentira?" En el que, si indagabas más sobre ella, te decían que la cara era creada completamente por ordenador y el periodista indicaba: "si no fuera por la ausencia de vida en los ojos sería completamente real..." Desgraciadamente no encuentro esa foto, pero os aseguro que los ojos parecían más de verdad. Me da a mi que el autor de ese articulillo no ha visto muchas fotos pasadas por "el mágico filtro". En fin.
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¡ARGH!
Entre la realidad y el deseo... Y puede que algún que otro recuerdo perdido.
12 mayo 2010
Clasificatorio.ETC.2010
:) Aprovechando la opción de Picasa de la "presentación de diapositivas" hago un eco del "gadget" que he puesto al ladito.
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De vuelta...
Este fin de semana, me fui a jugar un campeonato clasificaotrio para el Europeo de Warhammer (o pseudo Warhammer, según se mire y lo lea cada cual) La cuestión es que el evento era a unos 450Km de mi hogar. Total, al margen de todo esto, el tiempo ha sido errático cuanto menos: un rato llovía una barbaridad y al otro salía el sol, por lo que veo ahora no ha sido cosa exclusiva de aquellos lares; pues resulta que, de vuelta me encontré con ésto...

No pude evitar acordarme del último arcoiris que vi (ahora el penúltimo) y, desde luego de la Olla de Oro de los "Leprechauns" y otras muchas cosas más. En fin, os dejo con la foto.

No pude evitar acordarme del último arcoiris que vi (ahora el penúltimo) y, desde luego de la Olla de Oro de los "Leprechauns" y otras muchas cosas más. En fin, os dejo con la foto.
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Información al Navegante:
Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
