30 junio 2010

Echando un vistazo...

Echando un vistazo a sí mismo no pudo evitar girar la cabeza hacia un lado y, con una carcajada decir: "Pero qué tontería".

16 junio 2010

Kick Ass


¿Pues qué puedo decir de la película esta? Que me ha gustado. No era en absoluto lo que me esperaba. Me ha sorprendido grátamente. Creia que me iba a encontrar una película de adolescentes-preuniversitarios en la que explotan lo friky para vender, pero aunque es así no es para nada una película para "menores" ya que nos encontramos ante una película de acción en toda regla. En algunos momentos brutilla de más y, diría, que bien llevada. A mi me gustó.

Entre...


La buena conciencia, la corrección, la avaricia y la protesta silenciosa autojustificante.

Allá vamos: Imaginad que vais a sacar dinero del cajero automático, alguien opera delante vuestra y cuando os ponéis delante sale el comprobante y, además dinero. A uno se le plantean varias disyuntivas, la primera si callarse o decirselo al otro individuo que se aleja... Ahora bien, imaginad que tomáis la decisión de avisar pero os dice que no ha sacado dinero. ¿Qué haces?

Una voz te dirá que cojas el dinero y corras, otra en cambio que lo devuelvas. Aquí los argumentos serán variados. En el primer caso te dirás que "el banco tiene mucho dinero y que si es un fallo del cajero automático le devolverán la pasta al individuo que la sacó; o que puede que ni se note porque sea un fallo del cajero". En el segundo nos dirá que si fuera nuestro dinero nos gustaría que lo devolvieran o que en caso de fallo del cajero lo mismo le evitas al que sacó tener que reclamarlo.

La gracia del asunto es que te costará luego trabajo estar contento con la decisión tomada... Pensarás que eres tonto o un ladrón. Qué dulce y amarga esta dualidad de la mente humana.

14 junio 2010

El hombre de la máscara de Hierro

(O una falsa apariencia)

Desconozco ahora como y cuando se estudia filosofía en los institutos (algo habrá, imagino) y menos aún su intensidad o profundidad; pero cuando a mi me tocó dicha asignatura (en la que me divertí bastante, por cierto, aunque en ella sufrí mi primera "mente en blanco y frustración en un examen") se veia un tema sobre "máscaras y roles". Y esto viene muy al hilo del texto que os pongo a continuación, simplemente un fragmento.

No dejaba de embargarle una amarga ironía cuando hablaba con algunos de sus amigos y, tantas otras veces con conocidos. Siempre tenían los otros la sensación de que si se hacía la anología de un barco para la vida él era un capitán seguro que comandaba la nave con mano de hierro ya hubiera fuera la peor de las tormentas y el oleaje más fuerte."Muy seguro" decían de él y se moría de la risa, "siempre sabe el rumbo y mantiene firme el timón" (siguiendo con la analogía, claro) pero nada más lejos de la verdad. Él se sentía muy inseguro, los nervios lo corroían como a cualquier otro y para él resultaban tan evidentes que no se explicaba cómo nadie más los veia. Así que no podía evitar preguntarse si tenía una "máscara" que evitaba que todos vieran eso pero sí una falsa calma. ¿Acaso había adoptado el rol de "ese ficticio capitán de barco que todo lo sabe" y ni él mismo lo sabía?

La verdad es que todo aquello era para reflexionar ya que alguien debía de estar equivocándose sobre como era él en verdad. ¿Y lo irónico que sería ser él quien estaba en un error? Porque las dos cosas a la vez no podían ser ¿verdad? O a lo mejor sí, todo aquello era algo en lo que tenía que pensar y a lo que debía de encontrar una solución. Le gustaban aquellos problemas, le gustaba analizar y analizarse. Aunque lamentaba en verdad no poder llegar a la realidad pura y dura, sin verse afectado por algún "contexto"

11 junio 2010

Ojos y Miradas...

Es curioso como a veces nos preguntamos, ¿cómo me ven los demás? Ansiosos por saber con qué ojos te ven los que te rodean. Curioso por saber cómo te ven los demás, cómo te miran y así, de esta forma, llegar a saber más sobre ti mismo. Aunque desde luego muchas veces la pregunta no es simplemente la necesidad de satisfacer el conocimiento sino algo más. Es seguro que cuando esa pregunta aparece en nuestra mente en realidad pensamos en algunas personas concretas, o en algunas más que en otras. Y sólo esas preferencias ya crean más cuestiones e interrogantes así como respuestas. Y ¿por qué? Porque tal vez sea esa reacción en cadena lo mejor de preguntarse algo.

10 junio 2010

¿Y por qué?

¿Y por qué una Espiral y no una Circunferencia? Muy sencillo, la espiral tiene infinitos ciclos todos cambiantes pero a la vez iguales. Ese girar hacia dentro o hacia fuera yo lo veo como el tiempo que se desplaza en la vida del hombre. Hay un cambio y es el que nos lleva desde que nacemos hasta que morimos, pero en todo ese camino estamos encerrados en un ciclo sin fin, la espiral. E igual sucede con la historia del hombre, gira en ciclos, en un bucle infinito pero que se precipita hacia alguna parte como en la espiral...

09 junio 2010

...Ser...

Siempre había tenido ese problema, al menos desde que recordaba, lo que en realidad era mucho menos de lo que había vivido. Llegado a cierta edad le costaba trabajo distinguir los años, definir el cuando, pero lo peor de todo era sin duda la ruptura entre la frontera de lo cierto y lo irreal.

Su vida entera era un monumento a la creación, de los pliegues ocultos de su mente habían surgido tantos y tantos personajes, tantas y tantas personalidades. Aquella había sido su baza, su ventaja. Tenía un don para la interpretación porque, simplemente era capaz de creerse su personaje. En el momento que sus labios pronunciaban otro nombre distinto al que venía utilizando, éste se perdía en su cabeza. Le bastaba decir: "Soy Pedro Jimenez, vendedor de seguros", para actuar como tal. Siempre había mantenido que lo principal para ser otro no era un cambio físico de ropa siquiera, sino de mentalidad, conseguido esto lo demás simplemente era atrezo.

Pero ahora, cuando apenas le quedaba tiempo y los años le pesaban tanto en la espalda como en el alma su don era una maldición, puesto que no era capaz de distinguir donde empezaba su yo real y donde terminaban todos aquellos alter egos, todas aquellas personalidades alternativas. Era algo terrible el encontrarse perdido en uno mismo.

¿Quién era en aquellos momentos? ¿Quién había sido a lo largo de toda su vida? ¿Un policía? ¿Un soldado? ¿Un actor? Tal vez no encontraba la respuesta porque simplemente no era nadie y no había sido nadie. Su opción de "ser" se había perdido sin remedio "siendo tantos otros". ¿Su don había sido entonces no ser nadie desde el principio?

Eran preguntas aterradoras, pero lo cierto es que a cada minuto que pasaba tendido en el sillón de aquel salón que tal vez fuera su casa, o no. Poco a poco el cansancio que sentía iba siendo mayor y sus párpados pesaban cada vez más. ¿Quién había sido? ¿Quién era? Se preguntó por última vez y se respondió con otra cuestión justo al límte de la negrura: ¿Tiene eso importancia ahora?

Qué tan lejos...

Qué tan lejos queda ya el día que abrí este Blog. En breve hará cinco años, un pequeño lustro y, aunque puede que el tiempo no sea tanto como para hablar de lejana distancia. ¿Por qué entonces digo lejos? Supongo, nada más, porque ni esperaba continuar escribiendo cosas aqui en 2010 ni apenas recuerdo ya el motivo por el que comenzó todo. Bueno, sí que lo recuerdo pero está tan disminuido que me cuesta buscarlo entre las sinapsis que activan eso que llamamos memoria. Digamos que se esconde y yo dejo que lo haga.

07 junio 2010

Taranxas 2

(Leer antes Taranxas)

Uno de los hombres se agachó para examinar a su compañero caido, los demás miraban nerviosos al cadaver y después a su alrededor, dentro de la espesa jungla. En sus ojos se veía claramente que estaban asustados.

En el cuerpo inerte no había ninguna marca de armas. Todos empezaron a murmurar, cada vez con más temor y, sobre todo, recordando las palabras de la anciana que les había dicho en el puerto de Torreazul que la isla de Taranxas devoraba a los hombres. Todos sin excepción habían creido que no eran más que palabras de una vieja loca, pero ahora que veian a su amigo caido sin ningún motivo aparente era obvio que decía la verdad. Cuatro de ellos comenzaron a dar pequeños pasos hacia atrás. El que estaba agachado se levantó y preguntó con furia que qué estaban haciendo, incluso hizo ademán de sacar la pistola de doble cañón acomodada en su cinturón. Tres de ellos salieron corriendo perdiéndose en la espesura. El hombre de la pistola maldijo, pero no tardó su voz en ser apagada por dos gritos más. Un minuto después, cuando llegaron al primer cuerpo de los tres que habían corrido, escucharon al último gritar por unos segundos.

El sudor corría por la frente de todos los que aún estaban vivos y ya no era únicamente producto del calor sofocante, sino del miedo. Incluso se podía oler, como lo exudaban. El hombre de la pistola ya con ella en la mano ordenó a todos sus hombres que sacaran las armas. El sonido de gatillos armarse y espadas, alfanges o sables se escuchó como un trueno de tormenta entre el silencioso follaje. Los hombres, temblorosos de miedo formaron un círculo y comenzaron a avanzar lentamente hacia donde suponían que estaba la costa, pero a pesar de lo buenos que podían ser en el mar abierto para orientarse, allí dentro todo era igual. No obstante, parecía que el terreno se inclinaba lévemente por lo que paso a paso avanzaban en sentido descendente. No tardaron demasiado en escuchar un suave murmullo que iba y venía. Uno de los hombres no pudo soportarlo más y, ropiendo la formación, salió corriendo en dirección al sonido.

Al fin, los cinco que quedaban lograron regresar a la playa de blanca arena, las olas golpeaban con su espuma blanca sobre ella y se retiraban. A un par de metros del follaje, donde la arena se transformaba en vegetación estaba el cuerpo del que había salido corriendo. Con precaución se acercaron a él y, tras darle la vuelta para ver si presentaba alguna herida, lo arrastraron hasta la barcaza.

Una vez que llegaron al barco anclado a unos 500 metros de la playa el hombre que parecía que había dado las órdenes se presentó ante su capitán y le informó de lo ocurrido. El hombre puso una cara de disgusto que se transformó casi de inmediato en furia. Con brusquedad salió de su camarote y subió a lo alto del castillo de popa desde donde todos sus hombres podían verlo. Desde allí, con una voz ruda y autoritaria ordenó a sus marinos que volvieran a la playa con barriles de brea y quemaran todas aquellas plantas malditas si hacía falta para avanzar; pero el oro de las leyendas de Taranxas sería suyo y ninguna maldición o vieja bruja iban a conseguir evitar eso. La mayoría de los hombres, aunque reacios acataron las órdenes, otros precisaron alguna motivación más como fue ver morir de un tiro certero al primero que intentó abiertamente oponerse.

Varias semanas después un rápido velero de color blanco de la armada imperial observó a lo lejos una embarcación a la deriva. Tras acercarse con mucho cuidado al otro navío tendieron algunas escalas y lo abordaron, sólo para encontrar un montón de cadáveres muertos sin señal de lucha alguna. Al examinar más minuciosamente el barco uno de los marinos del velero de la armada imperial encontró muerto un raro lagarto que no poseia ninguna pata, de cuerpo alargado y verde esmeralda.

04 junio 2010

Taranxas

La pequeña barca que los llevaba hasta tierra desde el barco anclado a algunos metros de la playa de aquella pequeña cala, por fin rozó levemente el banco arenoso y empezó a quedarse encallada. Los hombres saltaron al agua y terminaron de sacar la barca hasta la playa. Después de eso, una vez ya en tierra firme sacaron las cosas de ella y comenzaron a ponerse las botas ya que hasta el momento iban descalzos. Ante ellos, a unos treinta o cuarente metros del agua y tras terminarse la arena blanca, empezaba un enorme y tupido manto de vegetación tan espeso que apenas se veía algo más que oscuridad en su interior.

Los diez hombres que habían venido del barco comenzaron a caminar por entre los árboles, habían esperado que bajo éstos el calor fuera menos intenso pero para nada ocurría eso, muy al contrario allí era más sofocante. Todos estaban sudando con grandes chorreones que les corrían por todo el cuerpo. La ropa no tardó en estar empapada, muchos comenzaron a ponerse un pañuelo en la frente o la cabeza para evitar que el sudor se les metiera en los ojos. Apenas veian algo más que a su compañero delante de él o las enormes hojas, todo estaba cubierto de verdes claros y oscuros y la luz que se filtraba entre las copas era muy escasa.

En algún momento uno de los hombres gritó, cayó al suelo y empezó a convulsionarse. Apenas tardó unos segundos en morir. Todos se acercaron y miraron con estupefacción y terror a su compañero.

02 junio 2010

Información al Navegante:

Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!

Geo-Mapa...

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