23 enero 2011
Dónde...
Miró a su alrededor visíblemente confundido. Sus ojos no daban crédito a lo que estaba viendo. Se pellizcó para saber si estaba soñando, pero el dolor le hizo creer que no. Cerró los ojos e intentó recordar como había llegado allí. Por más que se esforzaba no lograba hacerlo. Comenzó a sentirse terriblemente agobiado, incluso sentía ceirta asfixia. Y, entonces, percibió algo fugaz y esquivo en su memoria: había entrado en el cuarto de baño, sonnoliento. Al bostezar había visto una mancha rara en el espejo y al tocarla para limpiarla algo tiró de él. Fue como si cayera en el vacio. Todo se volvió negro hasta que acababa de despertar allí. Entonces, volvió a decirse, tenía que estar soñando, a pesar del dolor que se había provocado. ¿Cómo si no era posible aquello? ¿Dónde estaba si no era en un sueño? ¿Acaso existía realmente el otro lado? Y si era así, ¿existían también todas las otras cosas? Un escalofrío recorrió su espalda ante aquella idea tan aterradora. Estaba atrapado en una de sus creaciones, si es que aquello era posible. Estaba en la celda de Egederán, la celda imposible. Un lugar de donde nadie jamás podía salir. Pero no, aquello no podía ser cierto. No podía existir. No, no podía. Y si lo hacía, entonces, ¿cómo podría escapar? Él era el arquitecto de aquello en verdad y sabía que no era posible. ¿Estaría condenado por si mismo para siempre? Sacó un cuaderno y comenzó a escribir...
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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