El pequeño fuego que habían encendido parecía que no ardía a causa del intenso frío. Las propias llamas parecían contraerse heladas. I'lrot aspiró el aire. Primero percibió el olor a humo y a madera quemada, luego la fragancia intensa de los animales y, más allá algo que no podía identificar, pero que sabía lo que significaba. Tocó el hombro de Er'lot, su compañero de guardia, y le dijo:
-Vienen cambios.
La cara del otro se tensó un poco y respondió con pesar.
-Los cambios de invierno nunca son buenos.
-No, nunca lo son.
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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