Rel 1.
Aún recuerdo, a pesar de que hace ya un montón, creo que por lo menos... Sí, "ummm", estaba en la universidad ya, así que por lo menos harán quince años. Un día que estaba sentado en el parque escribiendo un poema. Sí, no pongas esa cara, tuve una época en la que me dio por escribir poemicas, luego en casa buscaré alguno y te lo mandaré si lo encuentro, bueno, que me desvío. Ahí estaba yo, sentado, serían las cinco de la tarde y el sol calentaba pero sin agobiar. No había mucha gente. Total, que tenía mi libretilla en la mano y comencé a escribir algo que llevaba rumiando todo el día.
Llevaba un rato escribiendo cuando se me acercó alguien y me preguntó qué hacía. Era un hombre ni muy mayor, ni muy anciano. Aunque por aquel entonces habría dicho un hombre mayor. No sé, tendría unos cuarenta años y vestía de gris. Incluso llevaba un sombrero, lo recuerdo porque me llamó la atención. Le contesté que escribir y me tendió la mano al tiempo que me preguntaba si le dejaba leerlo. Yo asentí y le di la libretilla.
Estuvo unos instantes leyendo lo que acababa de escribir, sonrio levemente como para sí mismo y se sentó a mi lado. Me devolvió la libretilla y reclinándose sobre el respaldo me preguntó si de verdad sentía lo que había escrito. Le dije que por supuesto un tanto molesto. Luego, no sé porqué me callé y lo medité un poco más. Volví a responder con un "al menos creo que sí".
No recuerdo exactamente los versos que escribí, pero era algo así como:
[...]"tu vida es sol/la mía estrella de noche/si una luz debe apagarse/la mía ofrezco pues poco vale [...]"
Supongo que estarían algo más estructurados, mejor puestos. Y sí, suenan muy cursis, pero es que estaba enamorado y era joven, tampoco escribía especialmente pero era lo que sentía. El hombre me pregunto: "¿Entonces tu vida vale menos que la de esa persona a la que amas?" Yo respondí rápidamente que "Sí". Él se rió, no burlonamente, sino con ternura, con melancolía y algo de tristeza.
"No lo entiendes entonces". Dijo. "La parca no acepta rebajas".
Me quedé un tanto confuso ante sus palabras, miré a lo lejos, al final del parque mientras tomaba aire, pensando una respuesta y, cuando volví la cara para preguntarle qué quería decirme con aquello, ya no estaba. Me froté los ojos extrañado. Luego me encogí de hombros, debía haberme quedado dormido en el banco y lo soñé. O eso me dije en aquellos momentos. Ahora, la verdad es que estoy convencido de que alguien se sentó a mi lado. Creo que incluso pudo ser la muerte. Y es que ahora sí entiendo sus palabras.
Rel 2.
Recuerdo un día que estaba en un sitio donde de vez en cuando leian poesía. Sí, hubo un tiempo que me dio por eso, pero no duró demasiado. Me gustaba escribir poemas, pero no leerlos ni escucharlos, ya fueran mios o de otros. Allí estaba, sentado delante de mi batido de chocolate y escuchando poemas. Hubo uno que me llamó la atención porque el hombre declamaba con mucho sentimiento, mucho dolor. En algún momento expresó algo como "...que entregaría su vida sin dudarlo, porque valía menos que nada, por la persona amada, cuya existencia era demasiado importante... No me preguntes por los versos exactos porque no me acordaré. No recuerdo ni los que yo escribí en algún momento, así que los de otra persona y más cuando no los leí sino que los escuché. Pero ahí estaba, oyendo aquello y menee mi cabeza negativamente. Era bonito pensar así, pero había algo más profundo, más necesario, más cargado de amor. Una vida es una vida, pero es cierto que cuando alguien nos es importante aumenta de valor, pero yo siento que si mi vida valiese menos no podría ofrecerla a cambio de la de esa persona, no podría amarla por completo si creyera que no tenemos igual valor, ¿cómo se puede amar a la perfección? No es posible, se puede admirar, pero no amar. A quien se ama, cuando se sobrepasa la pasión del primer momento, es a ese alguien que completa lo más con lo menos y sale algo que nos completa... Además, dudo que la
muerte jugara a un juego en el que no saliera ganando... Sí, queda hermoso decir eso de que "la vida no vale nada" al lado de la de la persona amada, pero así la muerte no nos tomaría en su lugar. Ella querría algo de igual valor, porque puede ser cruel, pero al menos es justa.
Está escrito con un poco de lio ya que he intentado plasmar una narración oral completamente, con sus saltos, sus equivocaciones, sus idas y venidas.
Un saludo.
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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