[...]
- No lo entiendo- Expresó con total sinceridad el príncipe Darís al anciano caballero.
- Es que no es fácil de entender.
- ¿Cómo se puede perder una batalla en la que no se desea luchar?
- Porque a veces se entabla el enfrentamiento sin que uno de los dos bandos lo sepa.
- Entonces, ese bando que permanece ignorante, estará condenado a la derrota.
- Con total seguridad.
- Entonces, ¿sólo queda la alternativa de la guerra?
- Desgraciadamente sí.
- ¿Os enseñaron este conocimiento o lo aprendistéis por vos mismo maestro Edcar?
- Me lo enseñaron, pero hasta que no lo viví por mi mismo no aprendí la lección.
- Debió ser una lección muy dura.
- No os podéis hacer una idea, príncipe.
- No ¿Algún día me la haré?
- Desearía que no, pero dado de quien soís hijo y de quienes vuestros maestros, sin lugar a dudas.
- Todo sería más fácil sin estas lecciones.
- Sí, pero menos valioso. Ese es el tesoro de Varal.
- Cierto maestro, muy cierto...
- ¿Si?
- Entonces, a cada momento luchamos por Varal.
- Podría entenderse así, pero no.
- Espero que cuando me llegue el momento de aprender la lección, estéis a mi lado.
- Y yo, pero ya soy muy anciano y mi corazón está cansado.
- Eso, también lo aprenderé alguna vez.
- Sí, con el tiempo.
[...]
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Información al Navegante:
Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada