Al pañuelo de la tarde
le queda ya poco para caer.
Mis manos están deseosas
de abrazar tus redondeadas formas.
Quiero ya escuchar
el tono de tu voz.
No puedo esperar más
para estrechar tu cuerpo
contra el mío.
Quiero tocar con mis
dedos tus finos labios.
Escucharte cantar esta noche
bajo el cielo de estrellas
poblado y la luna como
espectadora privilegiada
de nuestro silencioso romance.
¡Clamado a voces!
¡Corra ya el aguardiente
y el buen vino!¡Ya
se avive el fuego!
pues aún quedan horas
para el alba y, tantas
cosas por decir y contar
tantas leyendas por narrar...
Quiero tu cuerpo
y tu voz toda la noche
guiada por mis dedos,
la compañía de tu sonido.
Por unos amigos y las tardes con la guitarra en el sótano
2 comentarios:
me gusta ...
:) Me alegro...
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