08 marzo 2011

A clase...


El cielo se había despertado para levantarse y vestirse con una gabardina gris oscuro. Y encima era lunes. Todos y todo parecían estar adormilados y de mal humor. Alguien se asomó a la ventana para mirar como estaba el cielo y decidir si coger el paraguas o no, en su rostro se dibujó una mueca hacia abajo y desapareció de la vista.

Esteban caminaba, aún medio dormido mirando el suelo inmediatamente ante sus pies, con los ojos, unas veces medio abiertos y otras medio cerrados, por el bulevar. Que por cierto, no llevaba mucho construido ya que lo habían acabado los del ayuntamiento, tras más de dos años de obras, justo para las elecciones. Cosa que a muchos le resultaba curiosa, aunque siempre era así, estuviera quien estuviera al cargo. Las obras que sólo se terminaban poco antes de las elecciones no entendían de partidos. Pero nada de estas preocupaciones se encontraban en la adormecida mente de Esteban. En su cerebro en aquellos instantes sólo, además de para decirse que estaba muy cansado y dormido, había espacio para los exámenes de junio que se acercaban inexorablemente y, tal vez también, para lo que vendría después. Aquellos exámenes, si todo iba bien, serían los últimos que tendría que hacer, al menos de aquella carrera que seis años antes hubiera decidido cursar y que, por otro lado, no estaba muy seguro de haber escogido correctamente.

Finalmente los pasos de Esteban le llevaron, sin saber muy bien como, a la puerta del aula donde tenía la primera clase. Miró levemente las bancas buscando unas cabezas conocidas, ya que había llegado un pelín tarde, y las encontró casi en primera fila, por lo que decidió sentarse en el primer lugar libre por atrás. No era cuestión de llamar excesivamente la atención al profesor, que parecía no haberse dado cuenta de su entrada tarde a clase. Y era mejor así, ya que si bien en su facultad la mayoría de los profesores excusaban un retraso pequeño, aquel no. Así, sin hacer ruido ni dar muchos pasos para alcanzar el sitio libre, acabó en la última fila pegado a la pared de la izquierda. Casi nunca se sentaba tan atrás, le gustaba más delante, aunque tampoco en la primera fila, con la segunda o la tercera bastaba. Aquellas, consideraba él, eran las mejores, ya que no tenías al profesor justo delante, pero estabas los suficientemente cerca como para no perder detalle de las explicaciones.

Pesadamente abrió su mochila y sacó el carpetón donde llevaba todos los apuntes y buscó entre los separadores las transparencias y, las hojas donde tomaba nota, de aquella asignatura. Después rebuscó en el bolsillo mediano, tras hacer un estruendoso ruido, al menos así le pareció a él, al correr la cremallera para abrirlo, un par de bolígrafos: uno rojo y otro azul. Y fue entonces, cuando al soltarlos en la mesa uno de los bolis alcanzó el borde superior del pupitre para precipitarse al suelo y caer fuera de su alcance, que se fijó en una chica situada en la fila de bancas justo delante de él, tres sitios a su derecha. En esos instantes tomó consciencia de aquella compañera con la que ya había coincidido en algunas clases, más de una, pero en la que hasta ese momento, hasta aquella mañana gris, no había reparado. Cuarenta y cinco minutos después el profesor salía de la clase, aunque Esteban, hasta el momento en el que sus amigos se situaron delante de su campo de visión, no se había percatado de ello. Una mano que pasaba de arriba abajo por sus ojos le sacó de su ensimismamiento.

Información al Navegante:

Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!

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