El fuego en la chimenea ardía débilmente intentando sin conseguirlo disipar las sombras que amenazaban con apagarlo. En algún sitio de la gran habitación alguien movió su mano reflejando por unos instantes parte de la débil luz que emitían las llamas. A este movimiento lo acompañó un quedo murmullo. Inmediatamente el fuego cobró fuerza y brilló con renovada intensidad.
- Lo que has hecho es muy grave. Has violado las reglas y has roto tu juramento.- La voz hizo una pausa.- Y lo peor de todo es que has traicionado mi confianza.
La voz era grave e inflexible, carente de emoción alguna. A estas palabras otra voz similar pero con una nota de emoción y ansia contestó.
- Todo lo que he hecho ha sido por el bien del reino. Vos lo sabéis. El rey ...
- ¡No! ¡Cállate! Nosotros no juzgamos lo que está bien de lo que está mal. ¡Sólo nos atenemos a nuestras reglas!
- Las reglas, si, ¡pero ese rey no es digno de teneros a sus órdenes! No merece vasallo alguno.
- ¡Calla! ¡Silencio! No aumentes tus crímenes.
Un silencio tenso se apoderó de la habitación en sombras. Ambos estaban pensando las palabras que dirían a continuación.
- Deberás retractarte de tus palabras y deshacer todo lo que hayas hecho. Después... Después serás expulsado.- Estas últimas palabras fueron pronunciadas con algo parecido al dolor, aunque el leve matiz en la voz apenas si fue perceptible.
- ¡Jamás! Antes muerto. ¡Maestro!, vine aquí creyendo que comprenderíais.
- No hay nada que comprender. Por favor, recapacita. No deseo detenerte.
- ¡No maestro! No me detendréis. Si lo intentáis no me dejaréis más remedio que...
- Aunque no lo creas, esto me duele tanto como a ti, pero no me dejas alternativa. Esperaba que comprendieras tu error y me contaras más de lo que se supone que sé. Creí que eras digno y, que finalmente devolverías aquello que has tomado y no te pertenece.
- Lo sabíais. Y aún así ... ¿Qué pensabais hacer luego? ¿Matarme vos mismo, maestro?
Un destello de luz surgió de algún lugar próximo a una de las paredes. Las sombras se disiparon por un momento. El rayo vislumbró a la figura vestida de negro sentada en un sillón frente a la chimenea, su presa. El rayo se dividió en dos tomando el aspecto de unas fauces, pero antes de que éstas se cerraran sobre la figura negra, la oscuridad se espesó y se cerró sobre la luz, ahogándola. Un suave murmullo, como si alguien tarareara una melodía, y un nuevo destello de luz surgió de entre las manos de la figura que estaba próxima a la pared. Esta vez el haz luminoso era rojo escarlata. Alcanzó su objetivo y el sillón se consumió en un fuego rojo, vacío.
Unas manos fuertes y extremadamente frías se cerraron sobre los brazos de la figura que lanzó el rayo escarlata. El frío helado comenzó a extenderse por todos su cuerpo.
- ¡No!
Gimió mientras dejaba de sentir los brazos y las piernas. “¡No!”. Pensó con más fuerza. La luz comenzó a brotar de su cuerpo disipando el frío. El rostro bajo la capucha de la figura vestida de negro que lo mantenía aferrado, se llenó de sorpresa mientras su hechizo se volvía contra él. En cuestión de segundos quedó inmóvil, completamente congelado por las sombras.
- Todo hubiera sido diferente si me hubierais escuchado. O yo no hubiera traído esto conmigo.
Dijo la figura joven y vestida de azul oscuro que se encontraba cerca de la pared al tiempo que tocaba algo duro, redondeado y pequeño que colgaba de su cuello.
- Y así el alumno supera al maestro.
Un dedo apuntó a la figura de negro completamente petrificada por las sombras y, lanzando un rayo contra ella, la hizo añicos. Los restos comenzaron a dispersarse con un viento aparecido de ninguna parte que apagó el fuego La habitación quedó totalmente a oscuras.
Este fragmento debía ser el inicio de algo que empecé a escribir hace muuuucho tiempo, pero que por unos motivos u otros, lo descarté.
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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