10 abril 2011

Relato de Té (7)

Era medianoche. El calor de la taza se extendía por sus manos proporcionándole una agradable sensación a sus ancianos huesos. Con pequeños sorbos terminó su contenido. Cerró los ojos recordando su vida, especialmente la infancia. Su mirada se perdió en las hojas posadas en el fondo. La sorpresa acudió a su arrugado rostro. Al fin se había manifestado el don en él. Su abuela no había herrado. Había logrado su única lectura del destino. Un aire gélido se apoderó de la habitación. La taza cayó al suelo haciéndose añicos mientras el corazón se le paraba y todo se volvía oscuridad. 

Información al Navegante:

Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!

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