Sí, fue en la costa de Grazos. La espuma ascendía por la escarpada superficie rocosa del acantilado donde las aguas del mar golpeaban con fuerza. La humedad se filtraba por todas las paredes de la atalaya y el olor a sal era intenso. Arriba, en la terraza que permitía observar tanto el mar como la tierra, se encontraba él, con los ojos perdidos en el horizonte donde el azul de las aguas se fundía con el del cielo, pareciéndo ambas, la misma cosa. Llevaba allí desde horas antes del alba y ya era medio día. Me acerqué despacio, aunque el chirriar de las bisagras, de la trampilla de madera, delató mi presencia. Sin girarse me habló.
-Hay cosas de las que nunca dejas de arrepentirte.-respiró profundamente antes de continuar.-Ni siquiera cuando aún después la dicha ha sido buena.-se detuvo otro momento. Su voz sonaba un tanto ronca.-No sé porqué el alma y el corazón se aferran con tanta fuerza a las nieblas veladas e inciertas de los posibles...
Y se calló. Yo no dije nada, sólo me situé a su lado, simplemente saqué el pellejo de vino que ocultaba bajo mi capa y, tras darle un trago, se lo tendí. He de reconocer que jamás supe a qué se refería. Murió aquel mismo día defendiendo el poblado de un intento de saqueo por parte de piratas. Aún hoy, después de diez años, soy capaz de verlo sobre el muro, vigilante, en la atalaya.
05 junio 2011
Grazos...
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
2 comentarios:
Joe, que guapa introducción, me has dejado con las ganas de saber más de ese hombre, y durante esos 10 años...mmm..si, si, nos tienes que tener informados :P.
Un abrazo
Jejeje... No sé, no sé. Ya veremos si hay más crónicas de éste guardían de la costa de Grazos o, de aquel que murió.
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