26 julio 2011

Uno por ahí...

Se detuvo en observar la imagen deformada que le devolvía su propio reflejo sobre aquella cromada, fría y metálica superficie. Se veía su cabello oscuro, algo escaso aunque aún no se apreciaba que estuviese calvo, su cara con sus ojos, sus labios, su nariz, pero eran rasgos desdibujados, como los de una foto borrosa. Luego resaltaba el blanco de la bata que llevaba puesta y los pantalones oscuros, azul marino, aunque parecían negros. Estaba sentado en una banqueta giratoria y ante él tenía el monitor de un ordenador en el que hasta hacía unos instantes estaba trabajando mediante unos cuantos clics de ratón. Estiró el brazo derecho y lo giró varias veces, flexionando la mano varias veces. Ahora estaba ausente de mancha alguna, pero de vez en cuando se encontraba llena de manchas de sangre. En esos instantes, sus ojos la veían llena de la primera sangre y entonces recordó aquella vez priemera:

Habia sido algo fortuito, para nada premeditado y, si le hubieran preguntado justo antes de hacer aquello, hubiera dicho que no. Cualquiera de los que le conocían estarían convencidos de que él no podía hacer nada como aquello. Aún lo estaban, pero él ya no más. Sabía de lo que era capaz y, lo cierto es que no le asustaba ni preocupaba, muy al contrario, se descubrió gustándole, deseándolo. Necesitaba hacer aquello una y otra vez.

La imagen había llegado a sus ojos horas antes impactándole de forma inesperada. Luego, en algún momento, se había quedado con el objeto de aquella imagen a solas y... Justo después del primer beso, su mano había ido a la garganta, lo que había comenzado como una caricia, había terminado en convertirse en una presa mortal. Los labios se separaron cuando empezó la presión más de la cuenta en su garganta, los ojos miraron mientras los labios intentaban pronnunciar alguna palabra. Dos manos intentaron separar la suya de la garganta mientras gritaba con los ojos, con miedo y desconcierto. Era obvio que no se lo esperaba y ni siquiera llegaba a ser consciente de los porqués, él, desde luego, tampoco. Poco a poco pudo ver como la energía iba desvaneciéndose del objeto de su admiración y de su presa mortal.

Información al Navegante:

Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!

Geo-Mapa...

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