No, no se había llamado así cuando nació. Ni siquiera en los primeros tiempos de su vida. De hecho, hasta ese preciso instante, jamás había tenido un nombre, sólo había sido "una más" de la camada. Y entonces ocurrió que los padres de aquel niño la vieron. Ambos hicieron movimientos bruscos y erráticos, incluso emitieron sonidos por sus bocas, pero claro, no entendía qué decían. No hablaba el humano.
-¡Qué asco!
-Una rata gigante.
El niño de los humanos, una criatura, en una cuna, que apenas se podía poner en pie mas que agarrado a los barrotes, se rió con una risa limpia. Miró a sus padres, la miró a ella y dijo entre risillas.
-"Ata ante". ¡"Ata ante"!-repetía sin cesar mientras se reía.
Descubierta, salió corriendo antes de que la aplastaran. Una vez tras la pared y después de que su corazón volviera a la tranquilad se percató de que había entendido al niño humano.
Pasaron dos días antes de que se atreviera a volver a la habitación del niño. Asomó el hocico por el agujero de la pared, olisqueó y percibió un aroma muy agradable, así que sacó prudente la cabecita y vio, en una de las esquinas un trozo de queso. Su tripa comenzó a retorcerse. Antes de que se diera cuenta ya estaba yendo a por el trozo de queso.
-¡"Ata ante"! ¡"Ata ante"!-comenzó a decir el niño otra vez entre risas encaramado a la cuna. Sus ojillos la miraban directamente. Aunque era extraordinario que entendiera al humano, tenía cosas más importantes que hacer: como coger el trozo de queso.
-¡"Ata ante"! ¡"O"! -su vocecilla ya no reía, sino que tenía algo de miedo.-¡"O"!¡"Ata ante"!
<<¿O? ¿Ata ante?>> Se preguntó un momento, deteniéndose, cuando fue evidente que le hablaba directamente.
-¿Qué pasa?-respondió.
-¡"Ata ante"! ¡"O"!-repitió el niño, pero esta vez miraba fijamente al queso.
No entendía qué decía la pequeña criatura humana, pero prestó más atención al queso, y entonces lo vió. No era un trozo de queso sin más, no, sino que estaba sobre un artilugio. Ya le habían enseñado lo que era, pero a las ratas les costaba mucho superar sus instintos y por ello, la mayoría caían en aquellas trampas. Se dió cuenta de que el niño estaba advirtiéndola. Retrocedió. En ese momento el niño volvió a hablar con risas.
-¡"Ata ante"! ¡"En"! ¡"Ataante"!
Aún sorprendida, se marchó. El niño entendía lo que ella decía y viceversa. Era algo increíble. Tenía que llegar al "Consejo de los Viejos".
[...]
<<¿Cuánto había pasado? ¿Dos años? ¿Seguirá estando el niño ahí? ¡Ah! Desde luego que ya no soy la rata joven e ingenua de aquel momento...>> Eso iba preguntándose mientras recorría los túneles bajo las casas de Hamelin. Se tuvo que detener varias veces haciendo memoria y, al final, llegaron a la pared que debía dar a lo que esperaba, siguiera siendo la habitación del niño. Una pequeña luz se filtraba al final y la acompañaba una dulce melodía de flauta. Sí, el hueco en la pared seguía estando y desde luego, había alguien al otro lado.
Se acercó con cautela y asomó la cabecilla. El niño era el que estaba tocando aquella melodía de flauta. Había crecido mucho en aquel tiempo. Estaba regordete, con los mofletes rojizos por el esfuerzo de bailar mientras tocaba y, de la cabeza le caía una larga cabellera rubia.
La melodía cesó y el niño se quedó mirándola con aquellos ojillos azules. Parpadeó varias veces antes de hablar.
-¡"Ata ante"!, ¿eres tú?
<< "Ata ante", cuánto hacía que no escuchaba eso.>>
-Sí, soy yo.-respondió.
El niño sonrió.
-Ven, voy a tocarte una melodía.-y mientras decía eso le dio unas migajas de pan.
"Ata ante" avanzó hasta las migajas y se quedó mirando al niño, que se llevó la flauta a los labios y comenzó a tocar. "Ataante" abrió los ojos de par en par: era la melodía más hermosa que había escuchado nunca. Incluso unas lagrimillas salieron de sus ojos.
[...]
Y este joven es quien en un futuro se convertiría en el famoso flautista de Hamelin
Este cuentito está inspirado en el cuento de los Hermanos Grimm.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Información al Navegante:
Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
2 comentarios:
exelente.
a mi parecer sobró la explicacion de quien era el niño(no hagas caso), sin embargo me lagrimearon los ojos cuando "Ata ante" recorria aquel lugar debajo de Hamelin y me llegó la revelacion.
Saludos
Pues si te digo que estuve dudando severamente si hacer la aclaración o no. Gracias por el comentario.
Saludos
Publicar un comentario en la entrada