Hoy, día 18 de diciembre, si la máquina funciona cuando la active, sólo un destino sería posible. De alguna forma sería envíar todo este experimento al traste, sería abandonar todo el trabajo de años. Incluso sería abandonar una parte de mi mismo, pero lo haría con gusto. Me ha llevado mucho tiempo darme cuenta del, llamémoslo error, que cometí y sólo hay una manera de subsanarlo. Aún cuando, si lo pienso fríamente, carece de solución.
Sí, he de reconocer que no la tiene. Y que yo diga eso es algo terrible, pues es la primera vez en mi vida que siento, que estoy convencido, de que algo es irresoluble. Lo es tanto que en verdad aún cuando todo este experimento tuviera éxito, tirara de esa palanca, lo dejara todo atrás y fuera "allí"; me seguiría. Yo jamás podría dejarlo atrás, pero podría conseguir que "otro" no errara como yo. Qué irónico suena esto.
Bueno, como sea, allá vamos. No recordaba que la palanca estuviera tan dura. Si esto falla y sigo aquí cuando todo termine, tengo que acordarme de engrasarla.
¿Me pregunto si ya habré tenido esta idea y es que el experimento está funcionando a medias? ¿Será posible...?
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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