Esta historia comienza aquí
Había hecho una pregunta, pero no recibió respuesta, aunque eso ya sabía que pasaría. Aquella sombra encapuchada, que muchos llamaban la muerte, estaba justo a su lado, en la cabecera de la cama. Después de unos segundos de espera, miró al hueco oscuro bajo la capucha y sostuvo sus ojos en el vacío.
-Y bueno, ¿al menos me dirás cómo funciona esto?
Tampoco obtuvo respuesta, pero sintió, de pronto, una calidez extraña y percibió, aunque no alcanzó a verlo, como la sombra andrajosa se acercaba a él y se inclinaba sobre su cara. Notó algo tibio, cálido, en sus labios: un beso. Bajo la capucha olía a jazmín.
Su cuerpo comenzó a no pesar nada y le pareció que comenzaba a flotar. Luego le pareció como si se doblara y se transformara en una gota de agua o, tal vez, en una lágrima. Los labios invisibles de la muerte se separaron de su boca y entonces giró sobre sí mismo para ver como su cuerpo, pálido y frío estaba muy por debajo. Notó unos dedos frágiles y delgados que se cerraban sobre él y lo arrastraban. Comenzaba a notar como cada vez más, dejaba una estela de recuerdos. Poco a poco su memoria y, por lo tanto, todo lo que le definía, se perdía irremediablemente.
No veía donde estaba ni sabía cuanto tiempo había pasado, pero a pesar de la hemorragía de sí mismo, aún mantenía su consciencia, su yo: estaba seguro. La muerte de nuevo estaba a su lado, flotando. Parpadeó varias veces y comenzó a reconocer el lugar. Estaba en un dormitorio y bajo ellos, una cama con dos personas. La muerte bajó hasta una de ellas y puso un dedo sobre su frente. En ese momento quiso gritar un sonoro <<¡No!>> Pero no podía, no tenía ninguna boca con la que hacerlo. Algo cosquilleó entre sus conciencia y los dedos de la otra mano de la parca pellizcaron su esencia. <<¿Así que aquello era morirse? ¿Simplemente perderse? ¿Desvanecerse hasta el olvido? Bueno, tampoco tenía la mayor importancia si era así, pronto no existiría y nada de lo que había sentido, logrado o perdido a lo largo de toda su vida tendría la mayor o, la menor, de las importancias.>> Se preguntó y se dijo a sí mismo.
Al cosquilleo que sintió repentinamente, le siguió el desvanecimiento de aquellas paredes, de aquella cama e, incluso, de la muerte. Todo quedó sustituido por una calle, unas mesas en una terraza de un café sobre la acera y allí sentados, él y ella, su amor verdadero. Sintió algo parecido al corazón al acelerarse y la boca al quedarse completamente seca.
Sus ojos se cruzaron. ¿Acaso volvía a estar entero? ¿A tener un cuerpo? ¿Entonces por qué no notaba que lo tuviera? Levantó una mano para salir de dudas y sus dedos aparecieron en su campo de visión. <<¿Qué era aquello?>> Se preguntó y, casi en el mismo instante que se formulaba aquella pregunta, lo entendió.
-¿Lo sabías?-Preguntó casi sin voz.
Ella sonrió con aquella sonrisa que lo enamoraba más y más, siempre. Y, sin decir ninguna palabra se acercó y situó sus labios sobre los suyos, en un beso que respondía a aquella pregunta en silencio. El tiempo se detuvo, la sensación de estar perdiéndose despareció, nada tenía importancia, ni siquiera respirar, nada excepto aquel beso. Nada podía tener importancia porque aquel instante de amor lo hacía todo: eterno.
La sombra de la muerte, oculta discretamente al otro lado, observando tras una esquina, comenzó a desvanecerse y, bajo la capucha donde ocultaba su rostro se dibujó una sonrisa de una dulzura infinita, en sus labios invisibles.
Dedicado el relato a quien pidió "salvación" en el anterior. Espero que esto se aproxime.
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
2 comentarios:
Tu personaje, que bien podía haber sido un "Harold Crick" habrá sentido un profundo alivio.
Un beso : )
:) En ese caso, me anotaré esa película para ver.
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