¿Si estuve enamorado me preguntas? Sí, la respuesta sería esa y sí, estuve. Y claro, también te preguntarás que tipo de amor era. Pues... El primero fue el clásico primer amor, ese en el que sientes esa cosa que combina alegría descontrolada, euforia inexplicable, con una melancolía seguida de una pena casi insondable. Una mezcla de sensaciones que ni siquiera conocía y que desde luego, al principio, me dejó más asustado que otra cosa. Y, por supuesto, como ocurre con el amor y, casi siempre en el primero, era uno idealizado.
Luego vinieron los amores de espejo. ¿Por qué los llamo así? No es demasiado difícil imaginárselo, pero te lo explicaré. Son esos amores en los que sientes "amor", aunque posiblemente sería necesario decir que "atracción" podría ser una palabra más correcta. En resumen, te enamoras de algo que idealizas antes de conocer realmente y, una vez que eso pasa, nunca llegas realmente a conocer a esa persona. Siempre estarás viendo la imagen en el espejo. Y claro, si el espejo se rompe, el "amor" termina. De esos he sentido unos pocos en algún momento.
Y después de todos esos, me llegó el amor verdadero. Éste fue un amor diferente y más inesperado que los anteriores. Uno que conocí poco a poco, y que desde luego no reconocí hasta mucho después. En verdad que ha sido mi amor más idealizado de todos ellos, pero con la diferencia de que conocí el objeto que imitaba el espejo mucho antes de ver siquiera su reflejo. Y, por supuesto, es un amor, que nunca jamás he dejado de sentir. Puede que su intensidad haya variado con el discurrir del tiempo, unas veces más, otras menos, pero, siempre está ahí. ¿Y cómo lo sé? ¿Cómo sé que éste es mi amor verdadero? Muy fácil, porque hasta hoy, no he encontrado otro igual. Y ya sé que no voy a encontrarlo. No donde estoy ni en el tiempo que me queda. Porque aunque ocultes tu cara bajo esa capucha negra sé quien eres. La pregunta entonces es, ¿ya? No sé ni para qué la hago, sé que la respuesta es sí. Lo único que me hace sentir el que vengas a buscarme es, que no sabré si ella lo sabía. ¿No lo sabrás tú, verdad?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Información al Navegante:
Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
4 comentarios:
"No donde estoy ni en el tiempo que me queda".
¿Cuánto tiempo le queda? O_o
¿No es evidente? Ninguno.
¿no podría salvarlo el autor?
¿Quién sabe? Posiblemente no, pero tal vez, pueda conseguirle su respuesta...
Publicar un comentario en la entrada