Hubo días en los que cegado pensé que jamás volvería mi corazón a latir de aquella manera, pero el paso del tiempo me demostró mi error. El destino, cruel, se encargó de cruzar en mi camino alguien que volviera a insuflar vida a las llamas. Pero era evidente que el juego seguiría siendo el mismo aún cuando las reglas cambiaran.
No obstante, aunque todo fue igual, algo sí cambió.
No he vuelto a pensar que mi corazón jamás latiría de nuevo a pesar de los vacíos, que curiosamente también están ellenos, sino que estoy convencido de que lo hará, alguna vez, pero para ello necesitará tiempo, mucho tiempo. Tal vez incluso, más del que me quede. Y lo mejor de todo es que cuando vuelva a hacerlo, será para cantar una canción diferente ya que la última fue, la primera canción que tocó y que de verdad fue: ¡Única!
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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