15 agosto 2011

Mentalidades confusas, pezones...

O sería más correcto decir "las mentalidades cambian", porque los tiempos son eso, tiempos y sin una mentalidad que coaccione a la historia que se escribe sobre ellos y al recuerdo que se establece de los mismos, permanecerían inmutables.

La cuestión es que, por unas cosas u otras, estoy volviendo a ver películas de James Bond que vi cuando era un niño pequeño. La última, ha sido: "Nunca digas nunca jamás". Título que por cierto tiene su cosilla dentro de la saga de James Bond, pero no voy a entrar en esos detalles. Quien sienta curiosidad, que busque por la red. Esta peli, para quien no lo sepa es del 84, si nos fiamos de IMDB.

No he podido evitar que me llame la atención el aire ochentero en algunos momentos, ya que salía gente vestida en una fiesta al más puro estilo "Locomía", pero al margen del más que evidente horterísmo de dicha década (el cual recuerdo con mucho cariño y que desde luego para nada me irrita o molesta. Es más, me gusta) me ha impactado el cambio tan radical de mentalidad que hemos sufrido o que, desde algún lugar nos están imponiendo.

Es cierto que no recuerdo la década de los 80 y el principio de los 90 con mucha exactitud y desde luego que lo hago desde mi memoria de niño, pero creo que no me equivoco al percibir que era más sana o, al menos más abierta. Menos forzada.

Han habido algunos detalles en la película, bastante mala por otro lado, que me han hecho reflexionar. Estos detalles de los que hablo se centran en las "mujeres bond", por ir concretando.

El principal contraste es la naturalidad que destilan algunas escenas (que no todas) en las que aparece "la mujer bond", ya sea "mala o buena", siempre "perfecta", "provocativa", "atractiva", "sensual". Increíblemente frescas. Se hacía uso del cuerpo sí, pero con cierta naturalidad, con comprensión de que era eso, un cuerpo y que todos, incluidos los espectadores, tenían uno. No se ve en la película de Bond un conflicto, que hoy sí se aprecia y que es, desde luego, por el que he hecho las afirmaciones anteriores sobre frescura, naturalidad, y unos tiempos más sanos y libres.

Hoy día se utiliza igual que en aquel entonces (y mucho más en realidad) el cuerpo, se exhibe: descaradamente, forzado en muchos casos y, al mismo tiempo que se busca eso, parece que es "malo", que hay que ocultarlo. Se nota una ambigüedad que confunde las mentes y que desde luego no es natural, ni obviamente, sana. En el momento actual en el que nos encontramos, tan pronto enseñan CACHO (muchas veces sin venir a cuento) que hacen todo lo posible (con millones de aspavientos) por que no se vea nada de nada.

La escena que principalmente me ha llamado la atención es una en la que aparece la "chica bond buena", en este caso interpretada por Kim Basinger, con un traje de baile al más puro estilo "Fama", es decir: maillot, medias y calentadores, como manda la moda ochentera. Creo que le faltaba la cinta en el pelo. La cuestión es que la bella Kim, siempre me gustó, creo que me "enamoré de ella" en "Mi novia es una extraterrestre", no lleva sujetador e, irremediablemente, se ven claramente a través de la ropa los pezones. Si te paras a pensarlo no debería ser algo, que unos pezones se "semitransparenten", como para que me llamara la atención. ¿Entonces por qué lo hace?

Al ver eso no he podido evitar acordarme de lo que ocurrió en USA hace un par de años con los luchadores de la WWF, los de la lucha libre como en mi pequeñez podían ser: El último guerrero, Hulk Hogan, El Enterrador (este aún sigue)... A los que les borraron los pezones de los carteles propocionales porque era algo "escandaloso". Incluso sé que venden una especie de tiritas, especialmente enfocadas a las mujeres, para que tapen sus pezones. Sinceramente que ante toda esta soplapollez me quedo más que impactado. De verdad que a mi lo que me traumatiza es toda esta pamplina, no verle el pezón a un tío (de por sí bastante feillo) en un cartel o apreciar que a la actriz de turno se le marcan en la camiseta. De hecho, posiblemente, si nadie se hubiera molestado en indicarme que estaban ahí al querer taparlos, ni me habría dado cuenta. De hecho, siguiendo con el hacer idioteces, hoy día, ¿cuántas películas no vemos en las que sale una chica despampanante con un minibikini o, una camiseta superajustada o, un sujetador megaapretado, y no aparece ningún pezón marcado cuando por naturaleza esto sería imposible en "todos los casos"? Pues me temo que la respuesta es "un montón". Y ojo que no digo que sea así en todos los casos o películas, ¿eh? Pero que más de una hay.

Como esta cuestión del pezón, en la que me he centrado para poner el ejemplo ya que acababa de ver la peli, hay millones y es que, este tema, es el de "siempre" y que "cada vez más se acentúa". O es que no recordamos ya la polémica sobre el horario infantil en el que supuestamente no se pueden emitir ciertos anuncios en los que por ejemplo salgan mujeres con bikinis escasos y ajustados: "vayamos a que los niños se traumaticen", pero sí que en el telediario del medio día, cuando la gente además suele estar comiendo, se pueden echar imágenes atroces aderezadas de "salsa rosa o ya puestos, magenta".

Pues no sé como lo verán ustedes, pero para rematar les voy a poner un ejemplo bastante gráfico, luego haré unas preguntas y que cada uno se responda, luego analice lo que se ha dicho a sí mismo mentalmente y tras eso, piense si se tiene que hacer mirar la cabeza o no.

Imaginemos que estamos en una playa, en una normal, ni a una nudista ni seminudista me voy a ir, aunque podría estar bien. Pues eso, estamos en la playa, con nuestra sombrilla, nuestra nevera, nuestra toalla, nuestras chanclas, los aperitivos, la cremita y las cien mil cosas más que se llevan, aparte de los niños, la suegra, el abuelo... Estamos tan ricamente sentados en la arena, mirando al horizonte donde las olas vienen y van. A nuestra izquierda están Jorgito y Laurita, unos peques adorables de ocho y siete años, jugando con la arena a hacer castillitos cuando de pronto, la chica tumbada en la toalla de al lado de los críos, una joven un poco rellenita pero con un buen tipito, ataviada con un bikini de un llamativo color naranja se desprende de la parte de arriba y deja en libertad sus pechos, por cierto, bastante generosos, para hacer "Top Less". En ese preciso instante saltamos de nuestra toalla e intentamos taparles los ojos a los niños, o les decimos que se cambien de sitio o, simplemente, con perceptible alteración en la voz les ordenamos que no le miren las tetas a la chica. Ahora bien, imaginemos que no hacemos nada aparte de seguir disfrutando de la playa (incluso sí que hacemos algo y es mirar de reojillo las tetas a la chica del topless porque "es inevitable") en ese caso puede que Jorgito y Laurita miren un momento a la chica porque les llaman la atención sus pechos, posiblemente porque Jorgito esté comparando con los de su madre, con los de una prima o con los de su hermana mayor y Laurita porque empiece a adquirir consciencia de que ella es una niña y que en un futuro podría tener unas iguales, después de eso seguramente continuarían sin darle la mayor importancia, ni tan siquiera sin recordar el hecho de que la chica se destapó, con su juego y, lo más probable es que simplemente hubieran seguido jugando sin inmutarse. Ahora bien, una vez presentada la escena y mostradas las posibles reacciones y sus más que seguras consecuencias, viene la pregunta: ¿creen que el "topless" puede traumatizar a los niños? ¿De verdad? ¿Dónde está la falta de naturalidad aquí? ¿En el topless o en una reacción desproporcionada ante el mismo? Y una vez contestadas las preguntas anteriores, ¿qué causará más trauma a Jorgito y Laurita, las tetas al aire o los aspavientos de sus padres por evitar que las vean?

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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!

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