02 agosto 2011

Y, cuando...

Ya no quede nada, ¿qué?

Leía esta mañana una noticia sobre tiburones: animales que hasta hoy únicamente he visto en un zoo, pero que aún así me dan pánico. Incluso en una piscina a muchos kilómetros de cualquier mar, y sin conexión a ellos, cuando mi imaginación se dispara. Supongo que he visto demasiadas películas.

Desde luego que no es la primera noticia que leo de este tipo y no ya sólo tratando de escualos, no, sino también de otros muchos "bichejos": tigres, ballenas, corales, insectos... Incluso plantas. Ni tampoco será la última.

¿Cuántas películas de futuros apocalípticos hemos visto? Diría que la respuesta es montones. Lo que pasa que las causas de esa devastación que nos muestran suele haber sido alguna clase de catástrofe repentina, brusca, que cambió todo y acabó con casi todo. Pero parémonos a pensar un segundo o dos. Ese apocalípsis, ese erial marchito y desesperanzador, de "las pelis" (o novelas, o comics o...) empezó hace tiempo, lo único que no está claro es cuando llegará a su clímax.

Si no estoy yo he equivocado, se sabe que a lo largo de la historia del planeta que llamamos tierra ha habido periodos en los que muchas especies se han extinguido y "todo ha empezado de nuevo". Las causas de esto en muchos casos no están claras. La cuestión es que en el caso de la humanidad, me da que la causa será la humanidad. Al ritmo que llevamos es evidente que de aquí a unos años (siglos como mucho) quedaremos: humanos, insectos, "cuatro animales" de ganado, "cuatro plantas" de cultivo, bacterias y virus. En ese momento evidentemente, esto se irá absolutamente al retrete, porque no me creo que una especie pueda subsistir sin otras. No creo en la predominancia absoluta. Y bueno, ahí aparecen grupos ecologistas, que defienden la biodiversidad, intentando proteger especies de la "catástrofe" humana. La cuestión es, que dado el ritmo de crecimiento de la población humana, la población de otro tipo de criaturas debe reducirse para poder sostener a la creciente.

Puede que diga una barbaridad, pero veo difícil mantener la existencia de muchas especies si no se limita el crecimiento de otra, en este caso de humanos. De hecho, en más de una ocasión, cuando la población de una especie bajaba porque había muchos depredadores de la misma, el ser humano ha intervenido limitando a esos depredadores, y etc. Y, a día de hoy, el ser humano es el único e indiscutible predador o, más bien, destructor.

Ya volveré sobre el tema en los próximos días y perfilaré muchas de las ideas que he dejado caer por aqui, ya que ahora mismo esto está un poco incompleto e inconexo, aunque deja muchas cosas enterradas para que salgan a la luz ideas.

Información al Navegante:

Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!

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