<< ¡Silencio! ¡Silencio...! Eso está mejor. Si alguien me llena la jarra de vino os contaré una historia. Bien, bien, así está bastante llena. Ummm, que rico. Y ahora sí, la historia, pero prestad atención porque sólo os la contaré una vez, no me gusta repetirlas.
Todos conocéis seguro las paredes escarpadas de "Montañahalcón", aunque sea únicamente de ver su imponente silueta recortada contra el cielo. Y sabéis seguro que a ese pico hay quien lo llama el "Pico del Viento", pero estoy seguro de que ninguno sabe porqué allí soplan los vientos tan fuerte. Estaba seguro de que ninguno lo sabía, porque es una historia muy vieja, tan vieja, tan vieja que hasta yo empiezo a olvidarla y mira que soy viejo.
Nadie recordará que esta ciudad fea, vieja, pequeña y sucia en algún momento de su historia fue la capital del reino del "Rey Verde", sí, ese que se volvió loco y obligaba a la gente a pintar las casas de verde. Y por eso tiene nuestro ayuntamiento ese color, al igual que nuestra iglesia, porque son edificios viejos, demasiado viejos.
Pues oíd lo que pasó en aquellos tiempos. Aquel rey loco tenía una hija. Una preciosa hija de largos cabellos negros y sedosos, de dulces ojos verdes como las uvas maduras y unos labios que parecían una manzana de rojos que eran. Y su piel era tan blanca que se confundía con las primeras nieves. Sí, la princesa de cualquier cuento, pero ésta era de verdad y su nombre era Belisandra.
La hija del rey, primero fue, como todos, primero niña y luego mujer. Y fue en ese momento, cuando cumplió la edad por la que pasaba a ser una mujer, que el rey la envió lejos, más allá del mar, para que fuera desposada con el príncipe de un rey rival. Había sido aquel un pacto entre los dos reyes para sellar la paz, tras años de hostilidad. El "Rey Verde" debía entregar a su hija, que viajaría en el último barco que zarparía hacia el otro reino. Por eso después de enviar a Belisandre lejos, se hundieron todos los barcos del reino capaces de atravesar el mar y se prohibió la construcción de ningún barco. Y así, al contaros esto sabéis ahora porqué no se construyen barcos en estas tierras, pero eso no es nuestra historia.
Belisandre, la joven princesa, vendida por su padre obviamente no quería a aquel príncipe, no, su corazón pertenecía a un joven capitán de la guardia real, un hombre apuesto, de cabellos castaños y bien cortados y sobre cuyo rostro aún no empezaba a florecer una barba de verdad, pero que aún así era hermoso. Y también sus ojos del marrón dorado de la miel. El joven capitán intentó en vano lograr pasaje en el barco que zarparía con la princesa, pero fue imposible.
Desesperado vagó por todo el reino e incluso más allá, intentando encontrar un navío que le llevara hasta donde ahora estaba su amada, pero fue inútil. No había barcos en estas tierras y nadie se atrevía a construir ninguno. En un día en el cual su desesperación por la pérdida y la pena eran tan grandes que casi se quitó la vida, se cruzó con una anciana que le dijo que debía implorar el favor de los dioses. Y que para ello debía de alcanzar el cielo.
Para el joven capitán sólo conocía un lugar que pudiera estar tan cerca del cielo como para hablar con los dioses, sí, todos lo estáis pensando, Montañahalcón y su pico, que en aquel entonces no tenía nombre. Aunque era invierno y el hielo y la nieve cubrían toda la montaña, preparó su equipo y ascendió. Fueron siete días en los que estuvo a punto de morir varias veces, pero se negaba a hacerlo, tenía que conseguir hablar con los dioses. Al fin alcanzó la cima del pico. Era de noche, y sólo la luna llena era testigo de su proeza.
El joven capitán, más muerto que vivo, casi congelado, aspiró aquel aire gélido para poder gritar a los dioses.
<< He llegado hasta aquí, casi puedo tocar el cielo. ¡Oh dioses! Permitidme ver una vez más a mi amada. >>
Vociferó lo mismo tantas veces como pudo y al final, cayó rendido al suelo.
Apenas sentía su cuerpo y la nieve se acumulaba sobre él, cuando escuchó una voz que venía de ninguna parte y le decía:
<< Si quieres ver a tu amada Belisandra, salta, arrójate al vacío. >>
Abrió los ojos, inseguro de si había oído o no aquella voz y, con un esfuerzo increíble logró incorporarse. Su mente se llenó de vértigo cuando sus ojos miraron el vacío infinito que se abría bajo sus pies. Saltar era precipitarse a la muerte segura, pero aún así lo hizo.
Al principio cayó y cayó. El tiempo duró parecía que duraría para siempre y que jamás podría alcanzar el final. Cuando ya creía que su único destino sería aplastarse contra un suelo que aún no veía, el viento comenzó a soplar, a soplar y soplar. Tanto que empezó a subir hacia arriba. Impulsado por el viento cada vez subía más y más. Al final subió más que el pico, que primero se convirtió en algo minúsculo y después desapareció. Así, llevado por un vendaval terrible, el capitán alcanzó el otro lado del mar. Y según cuentan, se escapó con la princesa.
Y es por eso que aún hoy día, los vientos soplan allí con tanta fuerza, esperando a otros amantes a los que reunir con su fuerza. Y desde entonces el pico de Montañahalcón se llama "El Pico del Viento". Así que ya sabéis, si vuestro amor está lejos el viento podría llevaros, pero atención, sólo si es puro y verdadero, en otro caso sólo os espera la muerte...
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11 septiembre 2011
Cuentos (6)
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
3 comentarios:
Que bonita historia, me gustó un montón y la descripción de ella fantástica, ojos verdes, piel tan blanca que se confundía con las primeras nieves...excepcional =), un saludo, espero que te pases por mi blog aunque te aviso desde ya que no tengo relatos tan mágicos. Te sigo.
Me gusta mucho la idea de pisar la luna escribiendo en tu blog..haha =), espero que sigas escribiendo así de lindo, pasate por el mío si querés, un besoo.
www.locurasdeunenamoradoempedernido.blogspot.com
Si te gusta leer y escribir te recomiendo que visites:
tucasaescomala.blogspot.com
Y sigue escribiendo!
Hola, gracias por los comentarios :) Disculpad la tardanza, pero estos días estoy un tanto desconectado de la Red, al menos hasta el 4 de Oct.
Un saludito
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