<< Es una pena. >>
Comentó Sir Egan con una jarra de cerveza en la mano, asomándose por entre una de las almenas y mirando al patio abajo.
<< ¿Por qué decís eso? >>
Preguntó extrañado Sir Eiron.
<< Simplemente, porque no reconoce su valía.>>
<< ¡Ah! Os referís al príncipe.>>
<< No, en absoluto, a su hermana.>>
<< Bueno, en ese caso, creo que sería peligroso si lo hiciera.>>
<< ¿Sí?>>
<< Sí, Sir Egan, ¿no lo creéis así?>>
<< Lo cierto es que lo creo, pero aún así es una pena.>>
<< Bueno, tal vez algún día lo haga.>>
Rió a carcajadas Sir Egan y cuando se calmó volvió a hablar. Parte de la cerveza caía hacia el suelo.
<< Y entonces sabremos si es peligroso o símplemente algo útil.>>
<< Os habéis preguntado si no pudiera ser que ya es consciente de ello.>>
<< Lo cierto es que sí, pero creo estar seguro de que no lo ha hecho.>>
<< Ya. Y si lo ha hecho se niega a reconocerlo.>>
<< Sí, lo que le resta potencial. >>
<< Creo que deberíamos ir bajando al patio. Son muchos escalones y nos deben de estar esperando ya.>>
<< ¡Cómo odio estas reuniones!>>
<< No soís el único, eso os lo puedo asegurar.>>
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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