Esta historia va a ser contada en pequeños capítulos. A continuación tenéis el que será el primero. Espero que os guste.
Edgard Hakemberg era un joven contador de historias, un juglar de la ciudad de Grauburg y, en resumen, un don nadie a pesar de que no podía quejarse de que las cosas le fueran mal, mal en absoluto. De hecho, en la corte era bastante apreciado, pero no tenía linaje, no tenía familia, no tenía nombre, así que para aquellos nobles no era más que un objeto de diversión en los grandes banquetes, en las grandes fiestas... Pero no para todos era así.
Elberet, hija del rey Etuarnos II de los Brisamar, amos de Grauburg y las tierras del este, siempre le trataba con dulzura, le miraba como si estuviera allí otra persona y le sonreía con franca alegría. Nunca habían hablado, nunca jamás, salvo por lo que se decían por medio de las miradas, hasta aquella noche bajo "el árbol de rosas" del jardín del palacio de Grauburg. Allí se confesaron, por vez primera, por medio de sus labios, su mutuo amor. Y a la palabras siguieron besos dulces y caricias cálidas.
Pasó un mes desde que Elberet y Edgard se confesaran aquel amor imposible, desde aquella primera vez de besos y caricias, hasta que el rey decidiera que había llegado la hora de casar a su hija. Para averiguar quien era digno de la mano de su hermosa hija propuso que a partir de aquel día, durante todo un año,todo hombre que se considerara digno de la mano de la princesa, debía llevar ante el rey una proeza tal que conmoviera a toda la corte.
Aquella noticia causó amargas lágrimas en los dos amantes. ¿Qué podría hacer Edgard, el cuenta cuentos, el contador de historias? Una semana después del anuncio del rey se despidió de Elberet entre lágrimas y partió en busca de una hazaña que le hiciera digno de la mano de la princesa.
Un mes después de abandonar Grauburg se encontraba en una posada, deprimido porque no encontraba nada que hacer que pudiera producir aquello que el rey deseaba, cuando escuchó a unos tertulianos hablar sobre una bestia de ojos brillantes que atacaba durante la noche y se comía las ovejas. Se informó donde era aquello y encaminó sus pasos hacia allí, sin preocuparse de su poca pericia con las armas, dispuesto a derrotar a la bestia si era necesario con sus propias manos. Pero cuando llego a la aldea indicada por los hombres de la taberna se encontró con que la terrible bestia no era más que un enorme lobo y que el brillo de los ojos era símplemente producido por el reflejo de la luna sobre los del animal. Cuando se dió cuenta de esto en un intento de cacería ideó la forma, por medio de una trampa de atrapar a la bestia, ya que los aldeanos, llenos de supersticiones no se atrevían a adentrarse en el bosque para acabar con la "temible criatura" que se comía sus animables. La estratagema de Edgard tuvo éxito y el lobo gigante cayó en la trampa. En el fondo del agujero se revolvía, aullaba de desesperación, e intentaba salir, pero era imposible. Cansado por la tensión de la caza, Edgard decidió esperar al alba antes de ir en busca de los aldeanos y enseñarles a aquella criatura que tanto los había asustado.
Los hombres de la aldea no dieron tregua al animal atrapado y lo mataron. Edgard no pudo hacer nada por evitarlo. Con los ojos cargados de lágrimas, se marchó de allí, triste por el lobo y porque no había conseguido su historia. Los rumores no habían resultado más que ser humo. Y sólo le quedaban once meses.
25 noviembre 2011
Cuentos 12 (El Cuenta-Cuentos y la Princesa I)
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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