El almirante Karel Ereis, noveno de la flota de Tirarlank se sentó sobre el butacón de cuero viejo en su camarote. Con un gesto invocó el holograbador y comenzó una nueva entrada en su diario personal.
En mi vida he tenido pocas cosas claras y jamás habría imaginado que, una de las que para mi es así, pase lo que pase, una de las que más convencido estoy, fuera a ser un problema...
Aquella fue la última anotación.
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Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!
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