31 julio 2011

Muertos Matados 13 (Final)

He decidido que en vez de 15 relatos, se quede en 13. Más que nada por ser un número supersticioso, cosa que creo que le pega a la temática... Y allá va.


<< Ya está, ya casi está.>>

El gorgoteo de líquido al hervir y el silbido de vapor al escapar eran las únicas melodías que se escuchaban en aquel espacio oscuro y lúgubre, un sótano mal iluminado.

Se escuchó el repiquetear de unas campanillas de latón.

<< Ya llega >>.

La puerta de metal se abrió con un chirrido, como el mauillido melancólico y dolorido de un gato callejero.

<< Pasa, pasa >>.

La persona al otro lado atravesó el umbral y miró con desconcierto a su alrededor y, aunque la imagen ante sus ojos era un poco extraña, no se puso alerta. El golpe vino desde atrás. El cuerpo cayó pesádamente al suelo.

<< Cinco horas, cinco horas y estará >>.


La puerta de metal saltó por los aires y entraron varios hombres de azul con cascos y una especie de corazas. El hombrecillo de dentro se avalanzó contra ellos con un cuchillo y lo abatieron de un disparo.

<< Ya ha llegado, yo también me voy >>. Dijo antes de expirar con una bocanada sanguinolenta.

Uno de los hombres de azul destapó la enorme olla donde el agua hervía, mientras otro descorría una gruesa cortina de plástico negro que tapaba una pared. Ambos vomitaron, dentro de sus cascos, ante lo que veían: cinco esqueletos pegados a la pared y los pedazos de un hombre hirviéndose.

Allí la muerte se había dado un festín.

29 julio 2011

Pensamientos enfrentados

Aspiró y notó el olor a verano. En aquel momento, mientras sus pulmones se llenaban y aquella comparación se formaba en su mente, se preguntó porqué se decía tanto. Había oído más de una vez:

Huele a verano, huele como la lluvia en verano, huele a otoño, o cosas por el estilo, pero ¿cómo podía aquella descripción en verdad ser exacta? El verano no podía oler igual en todas partes, porque ni tan siquiera hacía el mismo calor. Una parte de él se reveló pensando que "¡Vaya estupidez de expresión!", pero otra se mostraba encandilada con ella, era tan dulce...

Argumento y Razón.

Imaginemos las siguientes frases en una discusión provocada por alguna cosa, que ahora mismo carece de importancia:

[...]
-Si le hubieras dado valor a lo nuestro no habrías hecho lo que has hecho.
-Lo mismo te digo yo, si tú lo valoraras como dices, entonces no le darías importancia a eso.
[...]

Ambos interlocutores esgrimen un argumento, el mismo, lo que de alguna manera invalida por completo cualquier opción de argumentación. ¿Qué quiero decir con esto? Que tener argumentos, ni siquiera cuando son buenos, no nos garantiza tener razón. Y que desde luego, si se esgrimen similares argumentos para posiciones contrapuestas, entonces éstos se invalidan y pierden su utilidad (O, desde luego, uno de ellos es erróneo)

Además, parece claro que la posesión de un argumento, no garantiza la posesión de la razón, sólo que tenemos una herramienta para convencer.

Supongo que la razón se tiene por otras circunstancias diferentes a los argumentos y, sobre todo, es algo cuanto menos, arbtriario y subjetivo.

28 julio 2011

Estan locos estos Humanos...

Barbaridades ocurren todos los días y más a menudo, por desgracia, de lo que nos enteramos. Puede ser que cosas como las que he leído estos días atrás en las noticias, pasen en verdad siempre, pero no deja de sorprenderme el "bum" de los últimos días. Caben dos posibilidades, o ahora le estén dedicando más tiempo en las noticias, más líneas, o que hayan coincidido en el tiempo. Si es lo primero "me preocupa menos" si es lo segundo y lo que me temo, deberíamos reflexionar de a dónde vamos y, sobre todo los porqués.

El TIROTEO en Oslo y también tiroteos (de muchísima menor envergadura o daño, por supuesto) en Madrid, Almería...

http://es.noticias.yahoo.com/fallece-sargento-guardia-civil-supuesto-autor-tiroteo-ocurrido-081935541.html

http://es.noticias.yahoo.com/detenido-presunto-autor-muerte-personas-palomares-almer%C3%ADa-221340254.html

Y bueno, esas entre otras noticias, porque hay otras muchas más terribles todavía. Lo malo de esto es que da la impresión de que hace tiempo ya empezamos a ir cuesta abajo y en patines y ahora ya, hemos de añadir eso de "y sin frenos". Y al final sólo nos espera una dura y fría pared de HORMIGÓN.

Ideas solapadas

..."No se puede escribir si uno es feliz"... Más de una vez he leído o, escuchado, esta expresión o, similares, y, desde luego le falta un buen trozo de contexto; pero aún así no anda lejos de la certeza, de la verdad. Lo creo porque la he experimentado en mis carnes. En momentos de bonanza sentimental, espiritual o lo que sea, no sentía la llamada de escribir, ni para bien ni para mal (al menos de una forma particular, ya que a mi, las letras me susurran siempre al oído y me obligan a trazarlas) En palabras de otra persona: "para ser capaz de transmitir algo por escrito, se precisa como poco cierta nostalgia, una pizca de melancolía". No recuerdo exactamente a quién se la leí, pero diría que es un hecho. Así que, en verdad cuando no tengáis ganas de escrbir, cuando no "os sintáis" o, no tengáis nada que decir, parece ser que no es para preocuparse sino más bien, para alegrarse.

27 julio 2011

Lectura...

Se puede decir que "estoy con dos libros a la vez" cosa poco usual en mi. La cuestión es que, tras un montón de tiempo sin leer con "demasiada asiduidad", me he reenganchado al goce de la lectura.

Uno de los libros que estoy "leyendo" es "Die Unendlische Geschichte", o lo que viene a conocerse en español por "La historia Interminable". En su día ya me la leí pero no en su versión original, así que casi que es un libro nuevo (y me está costando horrores. Hay 20000 millones de palabras que desconozco y expresiones bien raras. Este Michael Ende, pero bueno, al menos aprendo algo) Y el otro es uno de una saga de libros basada en un regimiento de la Guardia Imperial, del universo del Warhammer 40000, un juego de mesa con miniaturas. Es desde luego una lectura ligera.

La cuestión es que, pensándolo detenidamente, cuando un libro te engancha es terrible. Parece como si te hubieran puesto unos grilletes y no pudieras moverte. Cada pasar de página es una acción tensa y anhelada. Puedo, y lo he hecho, pegarme atracones de series, de películas... pero ninguno de estos se asemeja a la sensación de un atracón de lectura. Y es que leer "cansa" y "agota". Leer es más que estar sentado, requiere un esfuerzo consciente e inconsciente básicamente constructivo. Cada palabra que leemos es una llave que abre una puerta tras la que se esconde una imagen, una pieza de un puzzle que debemos montar. Mientras leemos, pensamos, imaginamos, soñamos y, por qué no, "vivimos lo que viven los personajes".

Siempre he sentido que al leer uno "forma parte de la historia", pero no así viendo una película o una serie. Tal vez sea así porque es "como me han querido vender los libros", "como me han motivado para leer", pero sea como sea, para mi es un hecho que esto sucede y, por eso, un libro que me guste, que me apetezca, siempre será más magnético que cualquier otra cosa.

Siguiendo al hilo de la historia interminable... Viendo una película o una serie, nunca se me ha pasado el tiempo fugaz o, se ha detenido o, se me ha pasado, por ejemplo, la hora de comer, de cenar e incluso de dormir... Siempre de forma involuntaria, siempre abstraído. Y si esto es así es porque, definitivamente, cuando caemos en las garras de un libro, viajamos a algún lugar del que hemos de volver en algún momento.

1806

Era difícil, no, imposible, separar la cara de aquellas líneas. Ni siquiera había luz, pero podía leer cada una de las palabras allí escritas. En alguna parte muy remota de su cabeza, o puede que de su alma, susurraba una voz, casi inaudible, una advertencia.

Había llegado a aquella biblioteca no sabía muy bien como, pero lo había agradecido, sobre todo cuando entró y pudo resguardarse dentro de la lluvía que caía con una fuerza increíble. Además, hacía bastante frío. El edificio olía a papel y a tinta, pero aquella fragancia se había acentuado cuando entró en una sección donde había grandes tomos de aspecto antiguo: con las cubiertas de piel, hojas gruesas y un tanto amarillentas. Se había acercado al primer estante y aspirado con fuerza el aroma; luego paseó un dedo, como una caricia sobre el lomo de algunos de los libros.

Entre sus manos tenía un pequeño libro con las cubiertas de piel negra y detalles en pan de oro. Era evidente que en sus orígenes todo había brillado, nuevo, pero ahora presentaba un aspecto más bien deslustrado y melancólico. Al tocarlo con cierta fascinación fanática había notado una especie de chispa eléctrica, un hormigueo similar al que se produce cuando acercas una mano a una bolsa de plástico llena de estática y que se te pega. Notó todo aquel magnetismo y, con lentitud y reverencia lo separó de los otros. Pasó los dedos por el título o, por donde debía de haber estado en la portada, pero ya no había nada. Sólo se podía distinguir a contraluz la marca dejada por las letras al ser plasmadas sobre la piel. Ignorando el título, como si no importara lo abrió. En la primera hoja sólo había, a mitad de página y a la derecha, un número: 1806, obviamente era una fecha. El simple atisbo de que pudiera tener entre sus manos un libro de más de 200 años hizo que el corazón se le acelerara, pero rápidamente se dijo que no era posible que en un lugar como aquel hubiera libros tan antiguos tan a mano, pasó la siguiente hoja, que estaba en blanco. Durante unos segundos se quedó mirándola, como si tuviera que haber un texto allí y, cuando iba a pasar a la siguiente, aparecieron las letras. Parpadeó varias veces y se frotó los ojos. Comenzó a leer.

<< Esto no tiene ningún sentido.>> Vociferó Meric al vacío ya que no había nadie con él. Cogió los papeles en los que se podían atisbar una serie de datos numéricos acompañados de algunas gráficas y los tiró con cierto enfado a la papelera. Tomó el ratón del ordenador en su mesa y lo movió para desactivar el salvapantallas. Con varios clics de ratón desplegó la aplicación donde se mostraban los resultados que le habían enviado impresos. Gruñó y volvió a vociferar: << No es posible. ¿Quién demonios cogería los huesos de un cadáver de hace 200 años, lo vestiría con ropa de hoy día y lo dejaría en un soportal para que alguien lo encontrara?>> Escribió algo en el programa: "Nuevo estudio de las pruebas".

Sacó la caja de plástico en la que habían metido las cosas encontradas: ropa, objetos personales, etc. Los desplegó en la mesa y se puso a mirarlos con rostro serio y concentrado. Sus ojos se pararon sobre un pequeño libro de aspecto antiguo y tapas de color negro. Lo cogió y comenzó a ojearlo. Unos segundos después estaba leyendo...

Siguen...

Las manifestaciones de indignados, pero "ni nos enteramos". No lo olvidéis, aún se sigue pataleando.

26 julio 2011

Uno por ahí...

Se detuvo en observar la imagen deformada que le devolvía su propio reflejo sobre aquella cromada, fría y metálica superficie. Se veía su cabello oscuro, algo escaso aunque aún no se apreciaba que estuviese calvo, su cara con sus ojos, sus labios, su nariz, pero eran rasgos desdibujados, como los de una foto borrosa. Luego resaltaba el blanco de la bata que llevaba puesta y los pantalones oscuros, azul marino, aunque parecían negros. Estaba sentado en una banqueta giratoria y ante él tenía el monitor de un ordenador en el que hasta hacía unos instantes estaba trabajando mediante unos cuantos clics de ratón. Estiró el brazo derecho y lo giró varias veces, flexionando la mano varias veces. Ahora estaba ausente de mancha alguna, pero de vez en cuando se encontraba llena de manchas de sangre. En esos instantes, sus ojos la veían llena de la primera sangre y entonces recordó aquella vez priemera:

Habia sido algo fortuito, para nada premeditado y, si le hubieran preguntado justo antes de hacer aquello, hubiera dicho que no. Cualquiera de los que le conocían estarían convencidos de que él no podía hacer nada como aquello. Aún lo estaban, pero él ya no más. Sabía de lo que era capaz y, lo cierto es que no le asustaba ni preocupaba, muy al contrario, se descubrió gustándole, deseándolo. Necesitaba hacer aquello una y otra vez.

La imagen había llegado a sus ojos horas antes impactándole de forma inesperada. Luego, en algún momento, se había quedado con el objeto de aquella imagen a solas y... Justo después del primer beso, su mano había ido a la garganta, lo que había comenzado como una caricia, había terminado en convertirse en una presa mortal. Los labios se separaron cuando empezó la presión más de la cuenta en su garganta, los ojos miraron mientras los labios intentaban pronnunciar alguna palabra. Dos manos intentaron separar la suya de la garganta mientras gritaba con los ojos, con miedo y desconcierto. Era obvio que no se lo esperaba y ni siquiera llegaba a ser consciente de los porqués, él, desde luego, tampoco. Poco a poco pudo ver como la energía iba desvaneciéndose del objeto de su admiración y de su presa mortal.

25 julio 2011

Fragmento...

Hacía horas que vagaba por aquellos túneles aparentemente interminables y que se separó del consejero Hilach y Nifrael, el antes escudero de su señor, el mariscal Tenaar, y ahora joven caballero. Letos miró por encima de su hombro, se detuvo y durante unos segundos permaneció escrutando la oscuridad que acababa de dejar tras él. Se concentró especialmente en los sonidos que llegaban a sus oídos. Sólo pudo escuchar su respiración y su corazón acelerados y el agua correr por aquel canal del sistema de alcantarillado. Continuó su camino fatigado, sin perder de vista las distintas vías que aparecían en su camino, atento siempre a cualquier variación en las sombras y las bifurcaciones.

Media hora después de su ultima parada Letos estaba casi convencido que se había perdido aunque le resultaba difícil de creer. Aquellos canales eran un auténtico laberinto. Por ello había sido una buena idea adentrarse en ellos para dar esquinazo a los sicarios que les perseguían, no obstante, ahora comenzaba a preguntarse si realmente había sido buena. Algo había cambiado en los canales, algo sutil que le había hecho perderse, aquello no podía ser bueno Al fin divisó la salida, o lo que él creía que era una. Con cautela salió de las aguas fangosas y putrefactas y, comenzó a ascender por la escalera. Fue entonces cuando escuchó un leve chapoteo amortiguado. Se concentró y dedujo que eran dos pares de piernas lo que implicaba que eran sólo dos hombres. Prestó más atención mientras desplazaba su mano hacia la empuñadura de su daga y se acoplaba en el pequeño hueco de la escalera, ocultándose. Difícilmente podrían verle desde allí.

Los pasos se acercaban lenta pero inexorablemente. Tomó aire. Una bocanada larga y profunda y espiró lenta y suavemente. Repitió el proceso varias veces. Notaba como la tensión aumentaba en su cuerpo y mente. Cómo la adrenalina se volcaba en su torrente sanguíneo y todo él se preparaba para el combate. Tenía que acabar con los dos hombres en el mismo asalto y ninguno debía proferir el más mínimo grito.

Los pasos cada vez se oían más cerca, sentía como la presencia de los dos hombres se aproximaba. Iban exactamente en su dirección pero despacio, parecía que uno de ellos caminaba con dificultad. Eso facilitaba las cosas. Unos metros más y estarían justo debajo de él, fue entonces cuando los escuchó hablar.

- Está ahí. Lo encontramos.
- Menos… - Una pausa corta - Mal.

La segunda voz hablaba con esfuerzo. Ambas le eran conocidas. Saltó de donde se encontraba y cayó al suelo lentamente, controlando cada ápice de su cuerpo en la caída, casi sin hacer ruido a pesar de golpear contra la sucia agua.
- ¿Cómo me habéis visto?
- Las explicaciones luego capitán, ahora ayúdeme con el consejero.
Letos ayudó a Nifrael con Hilach y se acercó nuevamente a las escaleras que llevaban hasta la salida.
- Por ahí no.- La voz, un susurro apenas, era la del anciano.- Por allí.

Señaló con su huesuda mano una bifurcación del túnel más allá. Letos observó que ahora había un poco más de claridad en el túnel, distinguía, aunque aún de forma vaga algunos contornos y podía ver a sus compañeros con bastante precisión; la suficiente como para apreciar el temblor en la mano del consejero y una palidez marmórea, así como gotas de sudor en su rostro. Por unos instantes estuvo tentado de llevarle la contraria, sus dos argumentos: que ya conocía aquellos túneles y que el estado del hombre no aseguraba que estuviera lúcido, pero empezaba a entender lo que pasaba. Sin pensarlo más siguió la indicación y caminó tras Nifrael.

No tardaron mucho en alcanzar una salida del alcantarillado que daba a una calle solitaria, pequeña y carente de iluminación. Ideal para aparecer sin llamar la atención. Con precaución Letos asomó la cabeza por la esquina y observó la calle a la que podrían salir. Allí, frente a ellos estaba “La Cerda-Loba”, la posada donde había quedado con algunos de sus antiguos camaradas.


Este texto que os presento es un fragmento de algo que escribí hace mucho tiempo y representa un poco el cambio sufrido en el concepto cuando empecé a escribir la historia a la que pertenece este fragmento y el ahora. En realidad este texto "ya no existe" ni existirá, casi con toda seguridad, en el conjunto del todo en el que se ha convertido dicha historia.

"Sobreposición"

No dejé de quedarme un poco perplejo al ver durante todo el fin de semana que muchos de mis contactos del Facebook hacían eco en sus muros de la noticia de la muerte de Amy Winehouse, por lo menos han sido diez, pero nadie ponía en su muro nada sobre lo ocurrido en Oslo (Noruega) cosa que yo, personalmente, encuentro mucho más impactante y necesario de prestar atención. Y no sólo el Facebook, sino que también he oído a la gente de pasada, en la calle, en el trabajo... Comentar lo de Amy y no lo de Oslo.

Este hecho en el que parece que impacta o, tiene más importancia, la muerte de un individuo que la de "ochenta", me parece que hay que mirarlo con detenimiento. Y ojo, he puesto el "ochenta" entre comillas ya que las cifras aún son un tanto volátiles, pero sí se sabe seguro que han sido algunas. En resumen, encuentro preocupante, esa atención a Amy por encima de lo de Oslo.

Y sí, seguro que por el resto del mundo hay catástrofes similares a las ocurridas en Noruega. Algunos incluso me dirán que Amy era única (lo cierto es que no he escuchado nunca, al menos conscientemente, nada suyo) pero yo digo: todos somos únicos.

Desde mi punto de vista, esa importancia que parece tener la muerte de Amy sobreponiéndose a lo ocurrido en Oslo en la mente del colectivo (al menos esa es la impresión que puedo sacar de observar mi entorno y "mi colectivo de muestra") es tan preocupante como lo ocurrido. Me lleva a preguntarme seriamente: ¿qué tenemos en el cerebro? ¿qué nos hacen en él? ¿alguna clase de parálisis? ¿O es qué simplemente vamos a lo fácil y por eso la gente se centra en lo de Amy? Como una forma de no pensar en lo de Oslo, una manera de liberarse. Porque sí, es algo que hacemos, dar más importancia a cosas que tienen poca, para atenuar la importancia de otras... Sea como sea, creo que deberíamos reflexionar sobre esto y, desde luego, sobre otras muchas cosas.

Llamadme raro, pero se me ocurre que la muerte de Amy no tienen ningún tipo de relevancia para mi existencia, mientras que lo de Oslo sí. Por ejemplo, lo sucedido puede ser un atisbo de la crisis mental y moral que atravesamos, aunque desde luego, también puede no tener que ver nada con esto y ser, simplemente y por desgracia, la acción de una mente perturbada sin más... Pero si no fuera así, si hubiera algo más, entonces ¿qué? Y, por ejemplo, si me había planteado Oslo como destino vacacional, ahora tal vez me lo replantee.

En fin, todo esto son atisbos de prioridades que cada uno tiene, y cada uno es libre de tener las que quiera, pero a mi me da que hay unas prioridades genéricas adecuadas y necesarias para todos...

24 julio 2011

Fantasie (5)

Hacía mucho tiempo que no dormía al raso, tal vez demasiado. Sería un fin de semana a mediados de mayo. Lo cierto es que cada vez más esos recuerdos se disipan y se convierten en una foto borrosa, pero las sensaciones se mantienen intactas.

Me desperté en mitad de la noche como si algo me hubiera tocado el hombro. Miré a un lado y a otro, pero nada, todos mis compañeros dormían. Entonces atisbé de refilón un brillo dorado y pálido que se movía entre la hojarasca. Me levanté y me acerqué. La luz se alejó despacio, como si me incitara a seguirla y así lo hice. Caminé, posiblemente durante diez minutos, en la oscuridad de la noche sin tropezar ni chocar con nada. Era como si las piedras, los árboles y arbustos me dejaran paso.

Y así llegué hasta la laguna. La luz se mostraba al otro lado de un grupo de juncos, justo a la orilla. Despacio, intentando caminar en silencio me acerqué y, desde el otro lado de los juncos observé apartando algunos. Mis labios se secaron, mi respiración se entrecortó, mi corazón latió con más rapidez y comencé a sudar. Era una mujer joven, menuda, de piel pálida y cabellos largos, dorados y ondulados que le caían por la espalda desnuda hasta llegar al final. Y al lado de la prodigiosa melena, naciendo de los omóplatos, unas suaves alas casi transparentes, parecidas a las de una libélula.

Empezó a entrar en el agua sin hacer ningún ruído, era como si el agua la cogiera en un abrazo. Cuando le cubría hasta la cintura se giró y miró directamente hacia donde estaba. Sus ojos eran como rubíes, sus labios pequeños y rosados y, sus senos pequeños y redondeados. Ví como sus labios se movían y decían << Ven >>. Salí de donde estaba y entré en el agua, con un estruendo. Abrió sus brazos y nos fundimos en un beso mientras percibía el calor de su cuerpo y su dulce fragancia a moras. Después de eso sólo recuerdo un pesado despertar entre unos árboles, lejos de mis amigos.

Muchas veces me han dicho que aquello fue un sueño, pero yo sé que no lo fue aún cuando el recuerdo se vuelve gaseoso como una niebla que se disipa. ¿Y por qué? Pues aparte de porque aquel beso y aquel abrazo, el tacto de esa piel, no podían ser fruto más que de la realidad. Cuando desperté tenía entre los dedos esto. Sí, son algunos de sus cabellos y hasta hoy no se los había enseñado a nadie. Y por eso es porque quiero volver a aquel lugar una vez más antes de morir.

23 julio 2011

Muertos Matados 12

Masticaba, no sabía muy bien porqué, antes de tragar. Le resultaba irónico que aún seguía manteniendo las rutinas, como por ejemplo la de comer, aún cuando daba igual. Para él, los sabores eran cosas distintas sólo porque lo recordaba, ya que en aquel momento podía meter en su boca el bocado más exquisito y tierno de carne asada, con pimienta, sal, orégano y cualquier otra especia o, el pastel más dulce y relleno de chocolate; que notaba el mismo sabor: sabor a ceniza. Torció el gesto resignado, aquello no era lo que esperaba cuando se convirtió en un fantasma. Tal vez debería haber seguido el camino, pero ya era tarde para aquello.

22 julio 2011

Leía yo esta mañana...

Hace tan sólo unos minutos, una chorrada de noticia que me enviaron en el currele. Como podréis ver es una chorrada. La cuestión es que he bajado un poco buscando algo más y sólo he visto los comentarios, de los cuales me he leído los tres o cuatro primeros. Y uno de ellos me ha hecho "gracia". En él, el usuario pedía que no se votara ni al PSOE ni al PP y el eslogan que esgrimía era: "Generación NiNi, ni PSOE ni PP". Sin pretender hacer eco de la propuesta o del eslogan, no puedo dejar de sonreirme y pensar en que tendría "su gracia" que ocurriera esto en las próximas elecciones generales. Desde luego que sería un verdadero golpe de efecto y, posiblemente, la única forma de no terminar a tortas en unos años o, simplemente, bien hundidos en la miseria. Aunque desde luego y lamentablemente, es una utopía pensar en ese NiNi.

No obstante, ¿decidme que no sería "divertido" que se quedaran fuera del cotarro las dos principales fuerzas políticas y, por lo tanto, principales responsables del desastre? Y, sinceramente, si "se lograra eso del NiNi", posiblemente se enviaría también un mensaje de verdad que dijera: "si lo haces mal, estás fuera" y así tal vez, los políticos en España comenzaran a trabajar para España y sus habitantes (Y después vendrían los Unicornios rosas, los hobbits, los elfos, los pegasos y demás criaturas fantásticas, claro...)

Creo que es la primera vez que consigo abordar "política" sin que me den ganas de morderle a alguien.

Sonido...

Sonido suave, sordo, dulce y melódico. Así me llegaba la voz que arrancaba del metal. Aún hoy, miro la ventana de enfrente y lo veo allí de pie, tocando. Tocando con aquel gesto tranquilo, laxo y con aquella mirada perdida, a mitad de camino entre una simple melancolía y la tristeza. Recuerdo como me asomaba y apoyaba los codos sobre el alféizar, para escucharlo mejor. Siempre envuelta en la oscuridad para no ser descubierta. Y hoy, tras tantos años mirando esa ventana vacía, sigo pensando que noto tu ausencia, que echo de menos ese sonido perdido entre amor y desamor, ese canto solitario.

Onda


Auténtico ejemplo de "Causa y Efecto".

Fantasie (4)

Recuerdo que de pequeño me encantaban las historias de piratas ¿Cuántas veces habré leído "La Isla del Tesoro"? Creo que tantas que no me acuerdo. Y lo "peor", es que me lo volvería a leer. También me encantaban las pelis de piratería. Incluso hoy, he disfrutado con las últimas que hizo Disney, eso sí, salvando la 4ª que ya me parecía estirar demasiado la franquicia... La cuestión es que asociadas a los piratas siempre han estado las sirenas. Seres producto de las fantasías de marinos. O eso es lo que muchos creen, porque no hace mucho yo me encontré una, porque esa voz hipnótica no podía ser más que de una de estas sirenas. Es la única explicación. Pues ahora me hallo recorriendo la ciudad día y noche en busca de esa voz, en busca de "mi sirena".

21 julio 2011

Muertos Matados 11

Aún no lo entiendo. Fue algo inexplicable. Una locura. Sí, estábamos todos en el cementerio, en una pequeña misa que se hizo durante el velatorio y, en la que desde luego teníamos al muerto en su ataud. Sí sé que es una tontería, pero sienta bien eso de dar el último adios. La cuestión es que de pronto, Lorena se levantó y fue directamente contra el ataud, o abrió, sacó un cuchillo de su bolso y se lo clavó en el pecho al cadáver antes de que ninguno pudiéramos reaccionar. Decía que tenía que asegurarse de que estaba muerto no lo fueran a enterrar vivo. Una locura, pero ya se sabe que el dolor por la pérdida a veces hace que perdamos la cabeza...

20 julio 2011

Refranero

Dice el refranero popular: "tanto va el cantaro a la fuente que al final se rompe". Y lo más curioso es que es algo que sucede, pero sin que sepamos el cuándo, ni el cómo, ni el porqué. Porque las cosas hay que dejarlas descansar o, si no, se gastan.

Frases

Una vida que carece de nuevas experiencias corre el peligro de tornar en algo vacío y sin sentido. ¡Ojo!

Latencia

Hay veces que: "las cosas no tenían importancia", pero se suceden una serie de eventos que desencadenan una negación sobre la primera frase entre comillas y, entonces, pasan "a tener importancia". Aunque imagino que sería más exacto que cambian la naturaleza del elemento. Para ejemplificar (que no ejemplarizar) imaginemos un pedazo de carbón y un diamante: el primero se transforma en lo segundo si es sometido a una serie de eventos, en este caso alta presión y tiempo.

Pero...

¿Y si es que simplemente no quiero? ¿Entonces qué? Si es que como empecemos a hacer algunas cosas en plan P.C. mal vamos. Aunque me parece que hay algunos que no se dan cuenta de ello. Y no sólo eso, sino que como haya que empezar a explicar los porqués, los cuándos y los cómos, también, mal vamos. Porque hay veces que no hacen falta explicaciones (O no debería) No sé, a lo mejor soy un raro.

Pues...

Es inevitable darte cuenta de que lo que antes fue convergente, en algún momento se torna divergente. Y ya solo la naturaleza de la divergencia permitirá en un futuro, más o menos lejano, una nueva convergencia.

Simplemente, asumir, que la tangencia sólo se produce en un momento dado, no a lo largo de toda la circunferencia.

Si es que...

Hasta con un caramelo te puedes ahogar. "Sabiduría Popular".

Fantasie (3)

Jugueteó con la gema esmeralda que tenía en las manos. Se pasó la piedra preciosa entre los dedos y luego la acarició. Detuvo su movimiento y clavó sus ojos en la piedra. El reflejo pareció devolverle la mirada. Sonrió con amargura y tomó un trago del vino que tenía en la mesa a su izquierda.
<< ¡Maldita sea!>> Pensó. << Tanto para conseguir esta maldita piedra, este cristal de los duendes, el cristal que condede los deseos, para nada. Y para nada porque no soy más que un idiota incapaz de alzar la mano para lograr lo que quiere. Sólo porque simplemente no es ésta la forma correcta. Y entonces, ¿para qué todo este esfuerzo? ¿Para qué?>>
Lanzó la gema hacia arriba y la volvió a coger.
<< Supongo que al menos me he demostrado lo que de verdad me importa...>>
Cerró el puño sobre la esmeralda, se levantó y armó el brazo. El lanzamiento que siguió fue certero y preciso. La piedra de cristal verde recorrió un arco perfecto y se hundió con un sonoro "plop" en mitad del río.
<< Y allá van mis sueños, una vez más inalcanzables... Aunque, bien mirado, ahora tengo una buena historia para contar. Una, por la que más de un juglar mataría por haber vivido. Así que eso haré, compondré una canción y narraré mis aventuras y desventuras. Y, tal vez, algún día el sueño venga a mi sin tener que ser un deseo...>>

19 julio 2011

Saga, fin

El viernes pasado acudí al cine (sí, pagando el robo a mano armada que cuesta una entrada: 6€ y eso que mi ciudad es de las baratas) a ver "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, 2ªparte".

Lo cierto es que he disfrutado enormemente de esta saga, que si bien no creo que pase (o más bien, deba pasar) a la historia, cinematrograficamente hablando. Incluso me da un poco de penita que haya terminado, pero bueno, todo llega a su fin.

En lo que al cine se refiere la saga de Harry Potter ha tenido sus altos y sus bajos, eso nadie lo duda, pero ha sido bonito ver la evolución de todos los actores. Hablamos de unos 10 años entre la primera y la última, que se dice pronto.

Si tomamos las dos películas que adaptan el último libro, creo que me quedo con la segunda, pero es que en el libro también hay claramente dos partes. Latentes y diferenciadas, más que nada, por un cambio de ritmo.

Ésta última entrega tiene un derroche de efectos especiales y, "más o menos", respeta el libro, lo cual es de agradecer (aunque eso no quiere decir que para que sean buenas tengan que ser al 100% fidedignas. Y en esto algunos pensarán que mi opinión ha cambiado radicalmente, pero no es así, digamos que se ha perfilado o ha madurado)

En resumen y para terminar, porque no tengo ganas de ponerme a analizar todos y cada uno de los aspectos de la película: Si habéis seguido toda la saga, tanto en el cine como en el libro, id a vedla, os gustará. Es una buena peli para echar el rato en el cine con los amigotes. A los que no hayan seguido la historia les diría que no vayan, no al menos antes de leerse o ver lo anterior, ya que si no, no se van a enterar de nada.

No podía...

Haberlo sabido. No, de ninguna manera. En aquel momento, cuando comenzó todo, se preparó para pagar hasta dos, pero que subiera otro tanto, que el coste fueran tres en vez de dos, no habría podido imaginarlo. Y ya era tarde. Ya no podía volver atrás porque las cartas estaban sobre la mesa y ya les habían dado la vuelta. La jugada, como había sabido desde un principio, no resultó, "iba a perder hiciera lo que hiciera" y lo cierto es que "ya había perdido".

Muertos Matados 10

El olor a cerrado y humedad era poco menos que insoportable. Las paredes de piedra de la cripta, allí donde las antorchas lograban disipar las sombras, se mostraban negras de moho. En el centro se levantaba un enorme ataud de piedra.

Con esfuerzo movieron la losa de la tapa. Dentro se encontraba algo, que una vez fue un hombre. Karls entregó su antorcha a Stephan y descolgó una enorme estaca de madera que llevaba colgada en una bandolera de cuero negro. De su cinturon cogió una enorme maza y, situando la punta de la estaca en el pecho del ser en el ataud, los dos comenzaron a entonar una oración.

La estaca se hundió profundo en el primer golpe. El ser abrió los ojos y abrió la boca llena de colmillos. Su rostro inhumano era una mezcla de confusión, rabia, odio, tristeza y alivio. El cuerpo antinatural comenzó a arder sin calor y se convirtió en cenizas.

-Tal vez ahora pueda descansar en paz.-dijo Karls con cierta tristeza. Stephan asintió.

18 julio 2011

Fantasie (2)

Recuerdo su llamada de teléfono como si la hubiera recibido ayer. Sus palabras fueron simplemente:

"Ya sé porqué no vemos hadas, unicornios, dragones, duendes... Lo sé, ya lo sé. Es, es símplemente fantástico. Tienes que venir enseguida, corre".

Lo soltó todo de sopetón, no me dió tiempo ha decir nada. Descolgué, habló y me colgó. Noté que era presa de una gran agitación y, también, felicidad. Así que no me preocupé, pero sí que fui a su casa. Cuando llegué no había nadie. Y de eso hace ya más de diez años. Nunca más volví a saber de él. Ni yo, ni ninguno de los demás.

Aún hoy me pregunto donde estará...

17 julio 2011

Muertos Matados 9

La antorcha en su mano resplandecía. La luz del fuego iluminaba unos metros a su alrededor y, más allá del círculo de luz, las sombras eran traviesas y esquivas, para tornarse un momento después, una oscuridad total.

Allí estaba el sarcófago de la cripta. Su corazón palpitó con fuerza. Allí habían enterrado a Johana, junto a sus difuntos familiares. Viktor espiró un suspiro melancólico y de sus ojos brotaron unas cuantas lágrimas al recordar la muerte de la joven de cabellos rubios, ondulados y largos. Había sido hacía dos días, durante una salida al campo a caballo. Una serpiente se cruzó y el animal sobre el que Johana iba montada se asustó y encabritó. La jinete salió despedida, cayó al suelo y se quedó tendida. Cuando la vió caer su corazón se había comprimido hasta casi dejar de existir.

Aunque la llevaron a toda prisa a la mansión, el médico no pudo hacer nada por ella. Poco a poco dejó de respirar y el calor abandonó su cuerpo. En ese momento Viktor salió de la habitación con un portazo y no había regresado hasta ahora.

Primero fue al árbol donde le declaró su amor a Johana hacía tan sólo una semana. Se tendió sobre el tronco, en un hueco entre las nudosas raíces y lloró. Allí, bajo las ramas y hojas de aquel centenario roble, habían dormido por primera vez en el cuerpo de otra persona. Dieron rienda suelta a su amor hasta que la luz del alba los sorprendió. Viktor no estaba dispuesto a renunciar a su amor. Se levantó y montó en su caballo para ir a buscar al Brujo. Aquel ser místico debía conocer una solución.

El brujo era un hombre arrugado, consumido por el tiempo, parecía tener cientos de años. Su boca no tenía dientes y sus ojos estaban velados, blancos, ciegos, pero aún así miraba directamente a las cosas, como si supiera que estaban allí. Daba auténtico miedo. Pero el oro parecía ser la llave para todo. Al final Víktor logró lo que quería.

Con esfuerzo logró encajar la palanca y mover la losa de piedra, que golpeó en el suelo con fuerza, partiéndose. A pesar del olor nauseabundo, su cuerpo aún tenía la belleza, aún no había empezado a descomponerse seriamente, el frío y la humedad de la cripta del mausoleo, habían ayudado a que se concervara. Johana fue enterrada con un vestido de seda color blanco perla. Una joya para pasar a la otra vida. Sobre su pecho tenía las manos cruzadas y, bajo ellas un broche de verde esmeralda con montura de plata y oro. Su pelo estaba recogido con unas orquillas en forma de mariposas. Ni siquiera la quietud y la palidez de la muerte mermaban su belleza.

Las lágrimas volvieron a sus ojos. Entre sollozos sacó la pequeña redoma y se la llevó a los labios tras descorcharla. Bebió con ansiedad el líquido, mientras, recordó las palabras del Brujo: "Todo tiene su coste y no siempre se consigue lo que cree pagado y, aún así, no se puede volver atrás." Una advertencia siniestra, pero -¿qué importaba? Nada importaba excepto Johana.-Tragó el líquido amargo, ácido. Tuvo que hacer un esfuerzo por no vomitar.

Cuando la última gota entró en su garganta, se agachó, cogió el cadáver entre sus brazos y acercó su cara a la de la joven yaciente. Puso sus labios sobre los suyos, fríos, helados, rígidos y la besó. Notó como el calor empezaba a abandonar su cuerpo. Luego, poco a poco, sus cabellos se erizaron, como si estuviera atravesando una corriente eléctrica. Cada vez pesaba más el cuerpo. Notaba los brazos flácidos, débiles, apenas podía sostener a Johana, pero no podía dejar de besarla. La luz de la antorcha que había dejado en un enganche en la pared se volvió menos clara, más borrosa. El frío de la cripta penetró por entre sus ropas y notó el sudor helado que le caía por el cuerpo. Se esforzó más en el beso, ya no sentía el contacto frío. En Johana empezaba a haber calor y sus mejillas perdían parte de la palidez cadavérica.

Viktor se derrumbó y Joahana cayó de nuevo dentro del sarcófago. El joven estaba tendido de bruces contra el suelo, justo al lado del enorme ataud de piedra en el que descansaba Johana. No tenía fuerzas para nada, apenas podía respirar. Usó toda su voluntad para ladear la cabeza y buscar con los ojos el borde del sarcófago. Notaba que una bruma negra intentaba apoderarse de su cabeza, se sentía desfallecer. Vió unos dedos agarrarse a la piedra y un atisbo de una cabeza que se alzaba, justo antes de que la oscuridad gélida se apoderara de él. Ahora entendía el precio. Una vida debía ser entregada a cambio de otra... Johana estaba viva, eso era lo que importaba, aún cuando sus sueños de una vida juntos morían con él igual que con ella. Derramó una lágrima justo antes de expirar.

La joven "despertó" confusa. No sabía dónde estaba. Se incorporó y lo primero que vio fue a su amor tendido en el suelo, inerte. Gritó. Gritó y lloró de pena y desesperación...


Con un atisbo a la obra de un gran autor. Y no creo que haga falta mencionar ni lo uno ni lo otro.

16 julio 2011

En la noche...

Asaltan pensamientos que dicen cosas como: "... Pudiera, pudiera ser, que se ha llegado a un punto que sea el comienzo del fin. Sería una pena, pero atisbo que estamos llegando. La cuestión aún por desvelar es, si se sobrepasó el punto de no retorno. Como sea, el cambio se huele en el aire, porque es evidente que hay cosas que no serán igual... ¿Una pena? No sé, sólo el tiempo lo dirá cuando decida mostrar sus cartas y se desvele pues la verdadera forma y naturaleza del cambio".

Fantasie 1

He pensado que después de la temática de "Muertos Matados", había que continuar con otra. Así que ahora me adentro en escribir unos textos más bucólicos, más bellos, más tranquilos, más... De cuentos de hadas, de mil y una noches.

Se llamaba Everwood y era el mejor cazador de criaturas en aquel lado del mar. Sólo su socio Timberwhale podría hacerle un poco de sombra. Los dos llevaban en aquella parte del bosque de Hojasnegras más de una semana. Siempre en silencio, observando, esperando. Atentos al más leve sonido. Y hasta el momento no habían encontrado nada, pero aquella noche de luna llena, por fin escucharon un relincho en la distancia. Después de unos momentos sin sonidos regresó aquel piafar acompañado del suave ritmo de unos cascos contra la tierra. Sonrieron.

Estaban subidos a la copa de un árbol, uno de los inmensos árbole del Hojasnegras: tan altos que no se podía ver donde terminaban y tan frondosos que se podía dormir entre sus ramas casi sin peligro. Desde allí veían con facilidad entre otros árboles y, sobre todo, el claro frente a ellos. Un espacio casi circular en el que sólo había hierba verde y rocas, ningún árbol. En aquel preciso instante la luz de la luna comenzaba a pintar aquel espacio verde de color blanco, como si de un foco se tratara. Y en ese momento, como si siguiera la luz de luna, apareció una preciosa yegua de plata. Pero no era un caballo, sobre su frente, entre los ojos, crecía un enorme cuerno en espiral. Era casi tan largo como el brazo de un hombre.

El animal aminoró la marcha y, lentamente, con suavidad, tanta que parecía que no pisaba la hierba, llegó al centro del claro y se detuvo. Comenzó a pastar tranquilamente mientras la luz de la luna bañaba su cuerpo.

Everwood apuntó lentamente para no hacer ningún ruido. A su lado Timberwhale hizo lo mismo. Ambos ni respiraban. Everwood consiguió tener un tiro limpio antes que Timberwhale. La criatura, la yegua unicornio alzó la cabeza y le miró. Lo hizo como si supiera que estaba allí. Sus vistas se cruzaron y sus ojos le hablaron. El dedo en el gatillo se aflojó. No podía disparar. Él había cazado toda clase de seres: dragones, grifos, basiliscos, gorgonas... pero ninguno tan hermoso, tan sublime como aquel.

El golpe en la cabeza a Timberwhale sonó apenas. Everwood tenía envuelta en tela la culata que amortiguó el sonido pero bastó para dejar al otro inconsciente. Con rapidez pero suavidad descendió del árbol. El ser magnífico observaba sus movimientos sin asustarse.

Despacio, sintiendo ansiedad y su corazón bombearle como jamás había hecho, se acercó al unicornio. Llevaba las manos abiertas y extendidas, en son de paz. Sus ojos seguían intercambiando miradas. Era, era como si ya se hubieran visto, como si se conocieran desde siempre. Cuando estuvo tan cerca como para poder hablarle en un susurro, lo hizo.
-¿Podrás perdonarme?-preguntó con un hilo de voz, presa del pánico, del temor a que el ser se marchara al galope.
El unicornio acercó su cabeza y la ladeo para evitar darle con el cuerno. Restregó con suavidad el hocico sobre el pecho del hombre. En ese momento, Everwood sintió una calidez y una paz como jamás había sentido. Las lágrimas brotaron de sus ojos y abrazó el cuello del animal con fuerza. Y entonces, la hembra de unicornio habló mientras un brillo templado y dulce la envolvía.
-A partir de hoy, sólo a la luz de la luna, seré de nuevo un unicornio.
Y ante Everwood, entre sus brazos, ya no tenía un unicornio, sino una joven preciosa de cabellos blancos como la plata. Sintió la calidez de su cuerpo, el latir de su corazón. La mujer le miró con unos ojos negros, profundos y maravillos. Se besaron: Everwood sintió entre sus labios un beso único, indescriptible. Acababa de encontrar algo que nunca pensó que encontraría: el amor.


<<Y así termina la leyenda del "cazador y el unicornio". Aunque no es verdad, porque habría que decir también que después de aquel día, nunca más nadie vió a Everwood o a un unicornio...>>

15 julio 2011

Muertos Matados 8

Edgar recibió una visita inesperada. Stephan estaba allí, de pie, acercándose lentamente hacia su cama. Edgar sintió como su corazón golpeaba con fuerza en el pecho.
Tenía que ser una pesadilla, tenía que serlo.
Se dijo mientras se restregaba los ojos.

Cuando Stephan estuvo más cerca y el claro de luz, de una farola, que entraba por la ventana le dio de lleno, Edgar pudo ver su cabello sucio y revuelto, sus ojos vueltos y sin vida, su piel blanca y rota por algunas partes, dejando entrever la carne y el músculo. Las ropas estaban hechas jirones.
-¡Estás muerto!- Le gritó.-¡Muerto!
Pero el otro no le escuchaba. Siguió avanzando.
Edgar rodó por la cama y se levantó. Abrió con brusquedad el cajón de la mesita y sacó un revólver de gran calibre, con tambor especial, de siete balas. Disparó. El sonido fue atronador, pero Stephan continuó avanzando, como si nada.

Notó como comenzaba a sudar. Sentía las manos resbaladizas. Edgar bajó el arma y apuntó a las piernas. Volvió a apretar el gatillo y la bala atravesó la rodilla, pero continuó avanzando. Otro disparo y nada.
-No puede ser.
Vació todo el tambor, las cuatro balas que le quedaban en el cuerpo y la cabeza de Stephan. Con la última, cayó al suelo y se quedó inerte. Edgard se acercó y pateó aquel cuerpo.
-Estás muerto, te lo dije.
En ese momento las manos del "muerto" se cerraron sobre su pierna y lo tiraron al suelo. Con el golpe sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Intentó girarse, pero aquellas manos frías, con el tacto de pez muerto, se aferraban a su garganta. Golpeó cuanto pudo y pataleó hasta que se quedó sin aire y todo se volvió oscuro.

La policía llegó, alquien había oído un disparo y la había llamado. En la habitación, en la cama, había un hombre con un revólver en la mano. Se había volado los sesos. Todo apuntaba a un suicidio.

13 julio 2011

Muertos Matados 7

(Ver "Muertos Matados 5")
<< ¿Qué es lo que está pasando? >>
Preguntó gritando el jefe de la sección: un hombre cerca de los sesenta años, corpulento, algo gordo, calvo por completo y, con un cuidado, recortado y espeso bigote gris.
<< Los prototipos >> Contestó un hombre de mediana edad con unas gafas protésicas de lentes amarillas.
<< Ya veo que son los prototipos >> Tronó el del bigote.
<< Alguien los está controlando >>
<< ¡Desconectadlos! >>
<< No se puede, tenemos que evacuar y bloquear las instalaciones. >>

Los gritos se oían por todas partes sumados a los estruendos de los disparos. Los guardias de seguridad estaban desbordados. Los prototipos, cuerpos humanos manejados por un cerebro electrónico, eran terribles. No se detenían hasta que el daño era demasiado grande y, por algún motivo, los dispositivos tenían más tolerancia a las porras eléctricas de lo previsto. En un escenario similar a aquel habían previsto que una descarga sobre el cuerpo desconectaría el controlador artificial de los nervios orgánicos, pero no había sido así.

Los reanimados avanzaban por la instalación, exterminando a todos y cada uno de los que se encontraban a su paso.

La comunicación con las instalaciones de investigación se perdió por completo, únicamente una hora después de la primera comunicación de ataque. Cuando llegaron los equipos de asalto no había ni rastro de los prototipos ni los científicos. Sólo el calor, el humo, las manchas de sangre y los agujeros de balas indicaban que allí había habido actividad no hacía mucho.

11 julio 2011

Muertos Matados 6

<< Sólo, sólo era un montón de huesos. Sólo huesos... >>

Jhon Eric Flynn, JEF, mascullaba aquella frase una y otra vez. Su tez estaba pálida. Sudaba profusamente. Y sus ojos estaban desencajados y no paraba de moverlos de un lado a otro. También se balanceaba en la silla todo lo que los grilletes le permitían. Los dedos los cruzaba y descruzaba, nervioso. Lo único que el agente Mel pudo sacar de aquel despojo humano fue que algo le asustaba. Algo le producía un miedo paralizante. Salió de la sala con aquellas palabras metidas en la cabeza: << Sólo era un montón de huesos. Sólo huesos... >> Las palabras se repetían una y otra vez en su mente. << ¿Qué podría asustar de aquella manera a un asesino sin conciencia? >>

Eran las cinco de la mañana cuando recibió una llamada. Mel abrió un ojo y rebuscó a tientas el teléfono sobre su mesita. Cuando recogió y escuchó las primeras palabras se incorporó, completamente despejado. Cincuenta y tres minutos después estaba de nuevo ante la entrada de la carcel. Hacía sólo dos días que había hablado con JEF.

El cuerpo estaba encogido, sentado en la litera de abajo, contra la esquina. No parecía que le hubieran forzado o atacado. Nada allí explicaba su muerte.
<< ¿Qué ocurrió? >> Preguntó Mel a uno de los guardias.
<< No lo sabemos, pero otro de los presos dice que vió qué lo mató. >> Entonces sabemos quién lo ha hecho, quiero hablar con ese preso.
<< Ha dicho que, no quién.>> Se escuchó una voz rasposa, ronca y rota tras ellos. No le hacía falta girarse para saber que tras él estaba el doctor Smith, un experto médico forense.
<< ¿De qué ha muerto? >> Preguntó sin moverse.
<< De miedo >> Fue la escueta respuesta del forense una vez que se puso a la misma altura que el agente Mel.

El preso que decía haberlo visto todo tenía un aspecto similar al de JEF cuando fue a visitarlo antes de su muerte: Desprendía miedo.
<< ¿Qué pasó? >> Interrogó Mel con su voz dura, intentando sacar a aquel hombrecillo del estupor en el que se encontraba.
<< Los huesos, los huesos se lo llevaron. >>
<< ¿Qué huesos? >>
<< El hombre de huesos >>
<< ¿El hombre de huesos? Bien, ¿era blanco? ¿negro? >>
El preso clavó su mirada en los ojos del agente, un hilillo de baba se le escapó entre la comisura de los labios.
<< No tenía piel, sólo era huesos. >>
<< ¿Me estás diciendo que a JEF lo mató un esqueleto? >>
Recibió un asentimiento como respuesta.

<< ¡Está loco! >> Vociferó Mel en la sala de vigilancia a Smith.
<< Puede que no >> La voz no le llegaba al cuerpo al agente.
<< ¿Qué infiernos es eso? >>

En la pantalla de uno de los monitores se veía un esqueleto andante, justo ante la celda de JEF.

09 julio 2011

Muertos Matados 5

<< ¿Está vivo? >>
Preguntó Caroline con la voz entrecortada por la inminente angustia que sentía de golpe. Efrank giró la cabeza y la miró con aquellas gafas, aparatosas y de lentes amarillas, que sustituían a sus ojos.
<< Obviamente, no. >>
Respondió con aquel timbre sordo y metálico de su implante faringelingual. Aquella pieza de tecnología provocaba que su voz no tuviera nunca tono, por lo que era imposible saber si decía las cosas con: pena, sarcasmo, indiferencia...
<< Pero se está moviendo. Respira. Nos mira. ¿Ves? >>
Las lágrimas acudían a los ojos de Caroline.
<<Se mueve porque su sistema nervioso está siendo controlado por una máquina. >> Hizo una pausa en la que tomó aire.<< Todo su cerebro ha sido sustituido por un H-Bot3C. Y éste ha sido conectado a sus nervios. No es más que...>>
<< ¿No es más que una marioneta? ¿Eso es lo que ibas a decir?>>
Rompió a llorar.
<< Te dije que no debías verlo así. >>
Efrank acompañó sus palabras con un gesto: extender sus brazos sobre los hombros de ella y abrazarla.

07 julio 2011

Cambios

Es curioso como en algunas cosas sabes que se han producido cambios, pero intentas que todo se mantenga igual por "no sé que estúpida idea o incomprensible inercia". E igual de curioso es, como a pesar de que sabes que ese cambio existe, necesitas una prueba de su existencia. Imagino que tan sólo para poder disipar esa "inercia" de intentar "ignorar" "el cambio". Lo malo de este tipo de cambios es, que yo no los suelo ver como "mejores". Porque sí, a veces se cambia para bien, otras para mal y, la mayoría: "para nada".

Muertos Matados 4

Los barrotes de la reja, que una vez fueron de un brillante color negro, ahora tenían un color entre naranja y verde por el óxido. El metal que una vez fuera fuerte ahora se desmoronaba si se cerraba el puño sobre él y se convertía en polvo. Aquella reja, en otro tiempo, había evitado que el pueblo llano, la plebe, el vulgo, pudiera acceder a los hermosos jardines del palacio. Jardines de los que no quedaban más que hojarasca negra, pútrida, junto a árboles esqueléticos y raquíticos. Y dentro de aquella reja, de aquel cercado, nada se movía, ni el viento. Todo allí había sido consumido por algo más que el tiempo. Y aún así, a pesar de que la reja no podía cumplir más con su función nadie se había atrevido a entrar en el recinto que una vez llamara el Palacio Esmeralda, por su magnífico jardín, ahora se conocía com el Palacio Putrefacto. En todo el reino, los villanos decían que estaba maldito.

Abel Kurman era un Alto Caballero, por lo que también era un hombre poderoso, un hombre culto y, un hombre muy alejado de las supersticiones y la cultura de la gente llana, de los aldeanos y pueblerinos. Por eso, cuando llegó a la villa de Merlis, cercana al antaño glorioso y magnífico Palacio Esmeralda, no se dignó a detenerse en la casa del regente, sino que hizo llamar algunos soldados, al propio regente y algunos lugareños, y los sumó su séquito: unos treinta soldados bien armados y entrenados, y, al menos quince criados. Con toda aquella gente bajo su mando, el Alto Caballero se detuvo ante la entrada al palacio. La mayoría miraban con preocupación y nerviosismo de un lado a otro. Muchos sudaban y sus rostros palidecían. Abel miró hacia atrás con desprecio y desden desde su caballo. Meneó la cabeza con desaprobación y espoleó su montura, que tardó unos segundos en ponerse en marcha, reticente el animal a entrar allí.

Abel quería reclamar aquel palacio para sí, para su casa, para los Kurman, así que entraría el primero y así demostraría a aquellos paletos ignorantes que allí no había ninguna maldición.

El caballo piafaba nervioso y su cuello sudaba. Abel encogió la nariz ante el hedor que le llegó en cuanto el animal puso el primer casco más allá de la entrada. Cuando atravesó por completo el umbral de la entrada giró la cabeza, sonriente, para ver a los supersticiosos. Las caras de estos estaban aún más llenas que antes de terror. Tiró de las riendas de su montura con brusquedad para obligarla a girarse y poder tener de frente a todos aquellos ignorantes. Mientras rotaba sintió un picor extraño en su cuerpo. La motura dobló la rodilla y se desplomó, cayendo ambos. El peso del animal le partió la pierna. Gritó pidiendo ayuda, pero nadie se movió. El dolor de la pierna era insoportable, y pronto se le sumó otro más agudo, constante... El picor extraño ahora dolía, dolía como el infierno. Tiró para liberarse y apreció como la piel del animal que piafaba de dolor, se cuarteaba, como se pegaba a los huesos y entonces se miró las manos. Sus manos estaban arrugándose y consumiéndose por momentos, aquellas no eran las fuertes manos de un joven de veintipocos años, sino las de un anciano. Logró sacar la pierna y se arrastró intentando llegar a la salida. La vida le abandonaba. Su piel estaba toda arrugada y por momentos se sentía con menos fuerzas. Logró avanzar un metro. Casi estaba, apenas a un impulso más del umbral. Estiró el brazo para tirar de si mismo una vez más. La mano, una mano consumida y arrugada, de un anciando muy viejo, traspasó la entrada y cayó sobre el camino fuera de aquel lugar maldito. Fue lo único que quedó del Alto Caballero Abel Kurman, todo más allá de la mitad del antebrazo, todo lo que estaba dentro del Palacio Putrefacto, se convirtió en polvo y después desapareció sin dejar rastro, consumido por el suelo de tierra negra y podrida.

05 julio 2011

Comercio Online...

El comercio online está cada vez más en auge. Cada vez más hacemos uso de las compras por Internet y lo cierto es que se podría escribir una entrada sobre este tema bastante buena, pero hoy no es el objetivo. Simplemente hoy tengo ganas de "quejarme".

Mi experiencia personal con las compras Online (hasta hoy, y toco madera) ha sido buena, pero en la mayoría de los casos he comprado en páginas extranjeras, vamos, de fuera de España. Y lo cierto es que el servicio ha sido impecable, sobre todo en cuanto a tiempo de llegada de los productos, especialmente en lo que se refiere a la estimación, ahora bien, la experiencia con páginas Españolas no es tan buena.

Voy a poneros un ejemplo: En diciembre perdí el cargador de la batería de mi camarilla de fotos, con lo que tuve que buscar uno, después de diezmil millones de vueltas por tiendas en mi ciudad y no encontrar nada, recurrí a Internet. Aquí me decanté por pedirlo a "una tienda Ebay" en Inglaterra, porque la diferencia de precio con la más barata de las Españolas era significativa, más de cinco euros (Sí, por el mismo cargador) Total, que el pedido se hizo el Jueves 23 de Diciembre de 2010 y el pedido me llegó el 28 de Diciembre de 2010. O sea: Jueves, Viernes, Sábado, Domingo, Lunes, Martes... Y ojo, que Navidad estaba por medio. El tiempo que indicaba la página era entrega en menos de una semana, si mal no recuerdo.

Y el otro día, miércoles 29 de Junio, pedí algo a una página Española, donde indicaban que el transporte era de 2-3 días (o de 10-12 si se pedía por Correos) Total, que como no tenía ganas de esperar 10 días, pues decidí pagar el extra que era el de 2-3 días y listo (además, no era demasiado) Así que ayer debería haber llegado, aunque como era evidente no lo ha hecho. Pero es que no deja de sorprenderme que haga un pedido a una página Inglesa y me llegue en 3 días (quitando el fin de semana) y en España no llegue en ese tiempo y encima ya vayan con retraso.

Y obviamente el problema no debe de ser del sistema de entregas (correos, mensajería...) cuando las páginas de otros países cumplen. Imagino que la diferencia fue que en la inglesa el jueves mismo enviaron el pedido a Londres y de allí salió el mismo viernes para Madrid, donde el lunes por la mañana lo enviaron para Granada y el Martes me llegó a mi (bueno, en realidad a un amigo que lo pidió por mi, pero "pal caso, lo mismo es") En la tienda Española, de Madrid, entiendo que... ni tramitaron el envío el mismo miércoles (Ok, hice el pedido por la tarde) ni el jueves, ni el viernes... ¿Tal vez ayer? Ahora consultaré en la web el estado del envío, que seguirá "en tramitación" (lo que quiera que signifique esto) les pondré un mail y si no me han contestado para medio día, les llamaré. Al menos al hacer los pedidos en territorio nacional puedo llamar para reclamar sin tener que romperme la cabeza XD En otro idioma sería mucho más difícil, aparte de caro, claro.

Luego hay quejas de que se pide al extranjero y no se compra en el país... Normal, si es que encima de que los precios suelen ser mayores, el servicio es peor. Y ojo que yo suelo intentar pedir las cosas aqui antes, y antes que Online, prefiero ir a la tienda aún cuando me cueste un eurillo, o dos, más (eso sí, si ya la diferencia de precio es muy grande, obviamente no...) pero obviamente, si el servicio es peor y el precio más caro pues se me quitan las ganas.

Muertos Matados 3

La villa "Pontdor", como la llamaba todo el mundo o, de "Pont du Or", estaba silenciosa. No se percibía ningún sonido: ni grillos, ni pájaros, nada que no fuera el susurro ronco, prolongado, y suave de las hojas balanceadas por el viento.


Los soldados entraron en Pontdor por el camino del sur y fueron revisando casa por casa hasta llegar a la fortaleza del señor de la villa, sobre la colina. Pero en ninguna parte había alguna persona o algún indicio de lo que allí había sucedido. Muchos de los soldados comenzaron a santiguarse y a mirar con desconfianza las sombras.


Gerard un ojo, después de revisar el castillo, reunió a sus tropas en el patio principal de la fortaleza. Allí les ordenó, que desmontaran y preparan un par de barracones para pasar la noche. Al atardecer cien hombres del castillo de su majestad, cien de los mejores guerreros del reino, se agrupaban en torno a varias fogatas en el patio.


El olor a putrefacción empezó en cuanto el sol se puso. Al principio venía de vez en cuando, según hacia donde soplara el viento, pero después de una hora, comenzó a ser constante y, poco a poco, insoportable. La muete cabalgaba en aquel perfume nauseabundo. Cuando el primer centinela atisbó lo que parecía ser un pueblerino entre las sombras, ya era tarde. De ninguna parte surgieron imnumerables criaturas que antes fueron los habitantes de la villa y el castillo de "Pontdor". Los soldados del rey comenzaron a verse superados contra un enemigo que parecía no poder morir, ya que cada vez que atravesaban a uno de aquellos seres putrefactos era comoatravesar un muñeco de paja.


"Un Ojo" vio a alguien, diferente a aquella masa balbuceante, entre las almenas, alguien con una capa gris a jirones: parecía dar órdenes de alguna manera. "Un Ojo" supo que tenía que acabar con él. Rodeado de seres tomó su arco, lo tensó y apuntó. La flecha surcó el aire de la noche y atravesó al hombre de la capa, pero siguió su vuelo, fue como si pasara a través de un humo denso.


De Pontdor no se supo nada más. Ni al día siguiente, ni al mes próximo, y así hasta mucho tiempo después. Tantos años que quedó en el olvido del reino y el camino que llevaba a la villa se fue borrando, consumido por los bosques. Tal vez aquellas criaturas sigan allí esperando a la noche, esperando a algún grupo de viajeros incautos, esperando a alguna patrulla de su majestad...

03 julio 2011

Muertos Matados 2

Siron sacó de su carcaj la flecha, la puso en el arco y tensó la cuerda. Sus músculos se pusieron rígidos y empezaron a dolerle, pero tenía que esperar cuanto pudiera para tener el mejor disparo. Aquella era la última.

La punta de plata atrevesó limpiamente la cabeza de la criatura y se clavó en un tranco tras ella. Mientras el metal brillante y blanco estuvo en contacto con aquel ser, siseó como consumida por algún ácido. El cuerpo bamboloeante que unas horas atrás había sido el de un humilde granjero de Terrajas, la ciudad al sur de la fortaleza, se desplomó lentamente, hasta que por fin quedó inmóvil.

El arquero volvió a ocultarse tras las almenas, se acuclilló y apoyó la espalda cual largo era, sobre la piedra. Escupió sobre el suelo de madera y se mordió el labio. Descolgó de un cinturón una botella de vino, le dio un largo trago y se la tendió a un muchacho a su lado.
-Bueno, hemos hecho todo lo que hemos podido.
-¿Vamos a morir?
-Me temo que sí.
Contestó con resignación Sirón mientras se levantaba un poco y miraba al exterior entre los huecos. Cientos de criaturas que en algún momento fueron hombres, mujeres y niños, se apilaban ya en la base de la torre. Algunos empezaban a trepar. Otros golpeaban las puertas que pronto cederían al simple peso de la masa.

El chico encendió la antorcha y se la tendió a Sirón mientras decía con resignación.
-Jamás besé a una chica.
-Una pena, sí, a mi también me gustaría tener una moza, pero no para besarla precisamente.-se rió con una carcajada forzada.

El crujido de la puerta de mader al romperse ascendió por la torre hasta la base de las almenas donde estaban, en lo más alto.
-Bueno, ya están cerca.
El chaval se asomó a fuera.
-No veo bien, la luz de los fuegos no alcanzan más allá de la base de la torre, pero creo que ninguno de los que intenta trepar lo están consiguiendo.
-No te preocupes, antes llegarán por ahí.-Señaló con la antorcha la escalera que ascendía pegada a la pared, en una espiral casi pefecta.

Cuando la primera de las criaturas alcanzó renqueante las almenas, Sirón acercó la antorcha a un barril justo a su lado y lo empujó contra las escaleras. El barril se prendió terriblemente y se convirtió en una bola de fuego rodante. Alcanzó al primer ser que comenzó a arder, alcanzó al segundo y le pasó lo mismo. Pasó cerca del tercero y del cuarto, pero lo dejaba todo con un reguero de fuego. Al llegar al quinto lo arrolló y ambos cayeron inflamados al fondo de la torre.

El barril crujió y la brea en su interior salpicó las paredes cercanas que empezaron a arder. Las llamas de un intenso naranja no tardaron en ascender. La torre se abrasaba. Los dos tiradores habían embreado todo de arriba a abajo.

Sirón corrió hasta el borde de la torre y vio como el fuego ascendía como si se tratara del infierno intentando alcanzar la tierra. Miró atrás y dijo.
-Creo que prefiero morir de una caída que quemado.

Y saltó.

01 julio 2011

Transformer 3

Acabo de verla y como estoy cansado y mañana tengo que trabajar, por lo que debería estar en la cama ya, no me extenderé y lo voy a resumir en muy, pero que muy pocas palabras:

"En una película de acción, algo falla si se hace larga".

Además, 6.35€, me parece una pasada de precio de entrada.

Muertos Matados 1

He decidido empezar (una vez más) una "saga" o más bien, una serie de entradas con cierta relación. La idea es hacer unos quince relatos, de tal forma que se publiquen periódicamente cada dos días durante el mes de Julio. En algunos casos podrá ser que algunos tengan continuación en el siguiente y, en otros, simplemente relatos relacionados con la temática, pero de empezar y terminar. Espero que sean de su agrado.

Muertos Matados 1.

Los grillos cantaban alegremente aquella noche cálida de verano.

Habían quedado a las diez para salir y llegar así, antes de las once al cortijillo de Luis. Querían aprovechar aquella noche de viernes de Julio para ponerse al día. Hacía casi un año que no se veían. La cerveza, los tintos y después, otras bebidas algo más fuertes, habían corrido hasta las tres de la mañana. En un estado de embriaguez lamentable Juan retó a Luis y su hermano Francis a conseguir una calavera antes del alba. Así era como se encontraban, en aquel preciso instante, ante el muro del cementerio del pueblo.

La tapia no tendría más de tres metros de alto y además en varios sitios había árboles cuyas ramas sobresalían por encima de él. A Luis le costó diez intentos pasar su cinturón por una de las ramas. Cuando lo consiguió empezó a subir, demostrando una ausencia total de destreza, tirando de la correa y apoyándo los pies en la tapia. Cuando llegó arriba, se subió a la parte alta del muro a horcajadas, sonrió con una mueca estúpida y esperó a que Francis subiera también. Los demás vitoreaban, con voces graves y lenguas pastosas, desde abajo.

Cuando Francis llegó arriba se encaramó al árbol, se tambaleó unos segundos en los que pareció que se iba a caer y bajó descolgándose por el tronco. Luis seguía sentado sobre el muro, pasó la pierna que le colgaba por fuera a dentro y se precipitó al suelo. Se escuchó un intenso ruido de hojas y ramas al partirse, antes del golpe contra el suelo.

Los de fuera, también borrachos, comenzaron a reírse con carcajadas graves. Al poco, los dos dentro también se rieron. Todos echaron a correr hacia una portezuela. Luis y Francis descorrieron el pestillo sus amigos entraron también. Lucas no aguantó más su estómago y, entre carcajadas, soltó la pota. Los otros rieron aún más.

En la semioscuridad, Igna tropezó y cayó en un agujero de boca. Se quedó tendido en el suelo sin moverse. Lucas lo llamó mientras los demás continuaban andando, en eses, por entre los pasillos que formaban las lápidas. Cuando resultó evidente que Igna no se levantaría Lucas se encogió de hombros y, mientras se decía que ya volverían a por él, salió en pos de los demas. Los había perdido de vista, pero oía sus voces y sus risas. Volvió a vomitar pero se limpió con la camisa, sobre la que quedó una enorme mancha de baba amarillenta.

Los tres: Luis, Fran y Carlos, el que había retado a los dos hermanos, estaban cavando sobre una tumba con las manos. Luis y Fran ladraban como si fueran perros. Lucas se quedó mirándolos mientras la baba se le caía entre la comisura de los labios.

Luis dio un salto hacia atrás y comenzó a chillar cuando una mano abierta, seca, huesuda y gris, salió entre la tierra. Fran y Carlos se rieron y, el primero, la cogió, como si fuera a estrecharle la mano a alguien. Los dedos muertos se cerraron sobre su mano y comenzó a hundirse de nuevo. Al principio todos rieron ante los gritos de miedo de Fran, pero cuando la mitad de brazo ya había sido consumido por la tierra, reaccionaron e intentaron tirar de Fran. Lucas se había sentado en el suelo y miraba las "tonterías" que hacían sus amigos. Sólo cuando los vio desaparecer, uno tras otro en la tierra, su cerebro pareció comprender que allí había pasado algo más que el alcóhol. Se levantó y se acercó a ver. Se agachó para ver donde habían caído y entonces, de refilón vio una sombra. Su corazón le dió un vuelco. Soltó un suspiro de alivio cuando se dio cuenta de que era Igna. Pero cuando vio que se abalanzaba contra él sus ojos se abrieron presas del pánico. Sintió el peso del cuerpo del otro sobre él. El olor a podrido junto con el alcohol retestinado le hizo sentir naúseas. La tierra pareció abrirse sobre ellos y tragárselos. Intentó respirar pero su nariz se llenó de tierra negra y húmeda. Un segundo después el cesped sobre la tumba brillaba de nuevo, como si nada hubiera pasado.

Los grillos cantaban alegremente aquella noche cálida de verano, antes del amanecer.

Rel 20

TÚ. Te llevaste, aquel día, mi última palabra. La que encerraba todos mis sentimientos. La que condensaba todo mi ser. Y, desde entonces, ni amo ni soy yo, tan sólo un pálido reflejo y es que, lo que sentía por ti es, simple y llanamente, toda mi vida ¿Estarás al otro lado esperándome? Quiero creer que sí.

Información al Navegante:

Quiero pedir al lector que pueda visitarme arrastrado por la fuerza de la espiral, que cuando lea algo en este blog sea consciente de que muchas entradas son escritas rápidamente y no realizo sobre ellas un minucioso examen de corrección ortográfica o gramátical. Aunque sin duda intento, dentro de lo posible, escribir sin errores de este tipo. Por ello estaré muy agradecido a todo aquel que se tome la molestia de indicarme cuando ha detectado algún fallo y también le pido, que por favor, no tome nada de lo que aquí se lea como lo correcto. Muchas gracias y ahora: ¡Disfruta perdiéndote entre Espirales!

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